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Régimen municipal en Vizcaya en los siglos XIII y XIV el señorí­o de la villa de Orduña (I)

Régimen municipal en Vizcaya en los siglos XIII y XIV el señorí­o de la villa de Orduña (I)

Comarcas_de_BizkaiaINTRODUCCIí“N

Al entrar a estudiar el régimen municipal de Vizcaya en los siglos XIII y XIV nos encontramos con la diversidad de tierras de las que se componí­a el Señorí­o bajo medieval y que en estos siglos estaban aún individualizadas no solamente en su aspecto polí­tico, sino, en lo que ahora nos interesa, en sus instituciones municipales.

De entre las tierras componentes del Señorí­o tales como Vizcaya, Duranguesado, Encartaciones y Orduña, ha sido precisamente ésta la que por lo cerrado de su documentación, me ha servido para comenzar este estudio del régimen municipal, paralelo al que tengo ya hecho de Guipúzcoa en estos mismos siglos.

El estudio del régimen municipal del Señorí­o de Orduña hasta su adscripción definitiva al Señorí­o de Vizcaya durante el bajo medioevo, comportaba varios flancos bibliográficos a tener en cuenta: en primer lugar la historia del Señorí­o propiamente dicha, en segundo lugar la historia del Señorí­o de Vizcaya con el que Orduña está relacionado desde sus primeros tiempos, y por último el aspecto municipal castellano con el que está ligado.

 GEOGRAFíA HISTí“RICA DE VIZCAYA

a) Divisiones territoriales durante los siglos XIII y XIV

El Señorí­o de Vizcaya fue haciéndose a lo largo de los siglos medievales, cohesionando regiones limí­trofes que por pactos o sucesiones fueron reintegrándose en la Vizcaya primitiva.

El primitivo núcleo estaba formado por la zona de asentamiento de las actuales Guernica, Marquina y Bermeo, por lo que quedaba fuera de esta primitiva Vizcaya no sólo el Duranguesado, sino las Encartaciones, las tierras de Orduña, Valmaseda, Sopuerta y los valles de Elorrio y aun Elgóibar. Más aún, a fines del siglo XII, y en disputa eclesiástico-secular, se plantea la pertenencia a Vizcaya del valle situado entre Baracaldo y el desagí¼e del Cadagua, ya que sobre él mismo pedí­an competencia tanto el obispo de Calahorra como el de Burgos.

Por su parte Sánchez Albornoz se refiere a la existencia en numerosos documentos de referencias a aldeas enteramente libres, que disputaban o contrataban de igual a igual con obispos, monasterios o magnates, tales como las villas castellanas de Santa Marí­a, Ouintanilla, Castañares, Villa Aiuta, Salinas, Agusyn, Villavascones y entre las más cercanas a Vizcaya: Ayala, Orozco, Valdezcaray, etc.

Las Encartaciones estaban integradas por los concejos de Gí¼eñes, Trucios, Galdames, Zalla, Sopuerta, Arcentales, Gordejuela y Carranza. Los nueve valles constituidos en diez concejos se comportaron de diversa manera en su incorporación a Vizcaya. Santurce y Gordejuela vienen incorporados, según Labayru, desde los primeros tiempos históricos. Lanestosa vino como dote matrimonial a D. Lope lñiguez señor de Vizcaya en el último cuarto de siglo XI. Valmaseda no será Vizcaya de modo claro y auténtico hasta Enrique III. Sopuerta pertenece ya a Vizcaya a fines del siglo XII, mientras que en el siglo siguiente se adhieren el valle de Carranza y Somorrostro. Resultan, pues, las Encartaciones un conjunto de pueblos, señorí­os y tierras libres, que durante la baja Edad Media vienen a vincularse al Señorí­o de Vizcaya.

Por su parte el Duranguesado es de origen desconocido. Según Labayru, los únicos condes de que se tiene noticia verdadera en el siglo XI son D. lñigo López y D. Munio Sánchez, gracias a dos escrituras de la época, que se conservan”. En 1051 el Duranguesado estaba a la sombra del reino de Navarra, pasando a influencia castellana con Alfonso VI de Castilla a la muerte del de Peñalén. Volvió a la tierra navarra en 1134, fecha en la que la familia de los Ladrones de Guevara ejercen el señorí­o de la tierra, hasta que Castilla se posesiona del Duranguesado en 1201, fecha en la que Alfonso VIII lo trasmite al señor de Vizcaya.

La tierra llana del Señorí­o, acrecentada por las adscripciones del Duranguesado y las Encartaciones, vio disminuida su extensión por la segregación de parte de su territorio con la sucesiva creación de villas.

La tierra llana, tierra libre y propiedad de los infanzones fijosdalgo que la habitaban, se articuló en anteiglesias o agrupaciones de vecinos que se acogen ante las iglesias para resolver sus problemas. Las anteiglesias se agruparon en valles y en merindades que en el momento más maduro del Señorí­o eran Uribe, Busturia, Arratia, Bedia, Marquina, Zornoza, Durango, Orozco, y Las Encartaciones.

La lista cronológica de las villas vizcaí­nas serí­a la siguiente: 1) Bermeo fundada por D. Lope Dí­az de Haro y Doña Urraca su mujer en 1236; 2) Plencia fundada por D. Lope Dí­az de Haro en 1236 y repoblada en 1299 por D. Diego López de Haro; 3) Ochandiano fundada por D. Lope Dí­az de Haro (1254-1289) hacia mediados del siglo XIII; 4) Lanestosa fundada en 1287 por D. Lope Dí­az de Haro; 5) Bilbao en 1300 por D. Diego López de Haro el intruso, ya que la verdadera señora era Doña Marí­a Dí­az de Haro que en 25 de junio de 1310 para solventar la irregularidad dio su propia carta puebla; 6) Portugalete por Doña Marí­a Dí­az de Haro en 1322, renovada la carta puebla el 11 de junio de 1333; 7) Lequeitio por Doña Marí­a Dí­az de Haro el 3 de noviembre de 1325; 8) Ondárroa por Doña Marí­a Dí­az de Haro en 28 de setiembre de 1327; 9) Villaro por D. Juan Núñez de Lara y Doña Marí­a Dí­az de Haro en 15 de agosto de 1338; 10) Marquina por D. Tello el 6 de mayo de 1355; 11) Elorrio por D. Tello el 27 de junio de 1356; 12) Guernica por D. Tello el 28 de abril de 1366; 13) Guerricaiz por D. Tello el 4 de octubre de 1366; 14) Ermua probablemente por el infante D. Juan en 1372; 15) Miravalles por el infante D. Juan en 4 de marzo de 1375; 16) Munguia por el infante D. Juan el 1 de agosto de 1376; 17) Larrabezua por el infante D. Juan el1 de agosto de 1376; 18) Rigoitia por el infante D. Juan el 1 de agosto de 1376.

A esta serie de villas vizcaí­nas habrí­a que añadir aquellas que finalmente terminaron siendo del Señorí­o, pero que durante estos siglos XIII y XIV gozaron de cierta autonomí­a dentro de su confesada vizcainí­a.

Balmaseda, nos dice Labayru, fundada por el Señor de Bortedo (en 1199 como primera villa del futuro Señorí­o) y por ser tierra del valle de Mena, perteneciente a la Corona, no fue del Señorí­o de Vizcaya. Don Fernando el Santo la dio a su cuñado D. Lope Dí­az, casado con la infanta Doña Urraca; mas en las revueltas con D. Fernando y luego con D. Alfonso el Sabio, éste se la quitó a sus tí­os los referidos D. Lope y Doña Urraca, y entre varias alternativas pasó la villa, hasta que la incorporó definitivamente a Bizcaya al final del siglo XIV D. Enrique III, señor de Bizcaya”.

Durango como villa fue fundada en tiempos en que el Duranguesado “era condado o señorí­o distinto del de Bizcaya”, aunque vio confirmados sus fueros en 1372.

Orduña, al igual que Valmaseda y Durango, es villa, de las más antiguas de fundación, y que lleva vida polí­tica independiente del Señorí­o, durante estos dos siglos de historia polí­tica que pretendemos desarrollar.

b) División diocesana durante los siglos XIII y XIV

Diócesis de Alava. La antigí¼edad del obispado alavés no puede encontrar una fecha de fundación. Mañaricua llega a la conclusión de que no se puede “puntualizar cuándo comenzó a existir el obispado de Alava. Con gran probabilidad existí­a a fines del siglo IX; claramente en la primera mitad del siglo X”.

Pero esta diócesis ¿era una nueva fundación?, ¿era continuación geográfica de la de Calahorra?, ¿qué relaciones jurí­dicas sostení­a con la de Oca y Valpuesta? Para D. Mansilla podrí­a ser una continuación de la diócesis de Calahorra.

El episcopologio alavés estudiado por A. Ubieto, J. Cantera y C. González Mí­nguez se extenderí­a desde finales del siglo IX hasta D. Fortunio (t1088) último prelado de la diócesis alavesa. Desde este momento el obispo de Calahorra extiende su jurisdicción por el territorio geográfico de la diócesis de ílava y así­ en 1109 la bula del Papa Pascuallll al determinar los territorios de la diócesis de Calahorra concreta: “Parrochiarn vero, quarn nostris temporibus eadern -ecclesia possidet, vicelicet, Alavam, Biscaiam, Nazararn (Nájera) et utrumque Camberiurn curn terminis suis eidern sedi adherere veneranda perstiterit”.

En Armentia se constituyó un arcediano; y como arcediano de ílava tení­a en el coro de la catedral de Calahorra una silla ya en 1095. Pero su obligación era residir en Armentia presidiendo el cabildo.

Veremos luego las razones polí­ticas que el nuevo Señor de Vizcaya Don Diego López de Haro (1093-1124) podí­a tener en una unificación diocesana de todos los territorios sobre los que él mandaba polí­ticamente. Según este documento papal y bajo Don Diego López la diócesis de Calahorra se extendí­a a ílava, Vizcaya, Nájera y los dos Cameros.

Con la incorporación de ílava a la corona de Castilla con Alfonso VIII en 1200 la dependencia diocesana del arcedianato de Armentia-Vitoria quedó reforzada. De 1257 es la documentación que señala el arciprestazgo de Vitoria que se extendí­a a lí­mí­tes muy parecidos a los actuales provinciales alaveses.

Si nos detenemos ahora en la geografí­a eclesiástica de la diócesis vemos que sólo con el obispo Munio II (1204-1037) aparece con claridad la terminologí­a episcopal. Se titula obispo “in Alava et in Vizcaia”. Si a esto añadimos que el condado de ílava siguiendo a la Historia Silense (ed. Santos Coco, 41-42), comprendí­a la parte central y occidental de Guipúzcoa, podremos concluir sobre la extensión geográfica de la diócesis de Armentia-Alava.

¿Incluí­a también al Señorí­o de Orduña? Diócesis de Calahorra. El privilegio del Papa Anastasio IV del 25 de marzo de 1154 (JAFFE, 9854), señala como sufragáneas de Tarragona a Barcelona, Gerona, Urgel, Vich, Lérida, Tortosa, Zaragoza, Huesca, Pamplona, Tarazona y Calahorra.

En efecto, el obispado de Calahorra, sometido a los árabes no se restauró definitivamente hasta el año 1045, aunque sus obispos sobrevivieron, sin sede fija, durante los siglos VIII al IX, a juzgar por las suscripciones de la época.

Desde el 925 hasta el 1045 Nájera es la sede oficial y continuación canónica de la diócesis calagurritana. Pero estos obispos dejan de residir en Nájera en el mismo momento en que desaparece el obispado de ílava. Desde este momento impera en la zona la diócesis de Calahorra que abarca ílava, casi toda Vizcaya, parte de Guipúzcoa, la Rioja, Nájera, tierra de Carneros, y por el sur hasta el rí­o Alhama y su desembocadura en el Ebro.

Diócesis de Oca-Valpuesta. Dentro de la provincia Tarraconense en la demarcación diocesana visigoda aparece la diócesis de Oca (Auca). El primer testimonio auténtico es el año 589 cuando Asterio firma en el III Concilio de Toledo. Aunque rodeada de ciertas diócesis temporales como Amaia, Alisana, Segia, se pueden determinar más o menos sus lí­mites geográficos. La sede estarí­a en Oca (Villafranca de Montes de Oca) y abarcaba Segisama (Sasamón), Deóbriga (Rabé de las Calzadas), Tricio (Monasterio de Rodilla), Birovesca (Briviesca), Salionea (Poza de la Sal) y Oca. Los lí­mites se agrandaron por otra parte al someter Leovigildo la Cantabria (a.570) y a los Vascones (a.581) por lo que incorporó la sede de Amaya de duración incierta.

Tras la conquista árabe y su consiguiente repoblación en los siglos IX y X surgen diversos centros episcopales en varios lugares como Sasamón, Muñó, Valpuesta.

Valpuesta fue fundada por Juan, obispo de Oca (804-844) ayudado por Alfonso II el Casto. El documento fundacional es del 21 de diciembre del 804. Se la sitúa en la antigua iglesia de Santa Marí­a de Valpuesta. Durante los siglos IX y X los obispos serán a la vez abades del monasterio adyacente. Su jurisdicción comprendí­a La Bureba, el valle de Mena, Villarcayo, Espinosa de los Monteros, el sur de Burgos, el valle de Manzanedo, Tramiera, Cudeyo, la parte alta de las Encartaciones y el litoral hasta el Cadagua y el Nervión, la tierra de Ayala, el arciprestazgo de Orduña y la margen izquierda del rí­o Bayas.

Su último prelado Munio (t1084) hace que se traslade la sede a Burgos, quedando Valpuesta como un simple arcedianato.

Estas dos diócesis convivieron en la zona hasta que se extinguió la diócesis de Valpuesta en el siglo XI y la de Oca fue anexionada a la de Burgos cuando ésta se creaba en 1075. Según Pérez de Urbel la diócesis de Nájera que nace por iniciativa de Garcí­a de Nájera acabará en el siglo XI absorbiendo a Valpuesta. Según este mismo autor la diócesis de Valpuesta, situada entre Castilla y ílava, tendrá siempre un matiz netamente alavés. Mientras que la diócesis de Oca, restaurada entre el 873 y el 885 se inclinará a influencia castellana.

Diócesis de Burgos. El historiador de esta diócesis L. Serrano afirma que “el obispado de Burgos en el siglo V como descendiente del de Oca, abarcaba a la Cantabria, Autrigones, Vacceos, Múrbocos, Pelendones, pero no a los berones, vardulos y caristios. Con la de Calahorra confinaba nuestra diócesis por el rí­o Oja y sus afluentes hasta cerca de Grañón, por el arroyo de este pueblo que desemboca en Herramelluri sobre el Tirón y por este rí­o hasta el Ebro. Seguí­a después la margen derecha del Ebro hasta su confluencia con el Omecillo, cuyos afluentes caí­an del de Oca y eran autrigones. Desde las cumbres y vertientes de Sierra Salvada y Peña Orduña siguiendo la cordillera hasta Baracaldo confinaba a lo que creemos con la diócesis de Pamplona”. Según este mismo autor caí­an dentro del obispado de Burgos en el siglo V Portugalete, Orduña, Salinas, Velegia, Miranda, Bilibio, Leira, Cerezo, Ezcaray, Canales, Viniegra, etc.

Tras la embestida árabe y su consiguiente repoblación viene a restaurarse la sede de Burgos, heredera de la de Oca a finales del siglo XI. Sancho II de Castilla en una donación hecha al obispo Don Jimeno el 18 de marzo de 1068 fija a Burgos como sede de la antigua Oca, decisión confirmada por Gregorio VII en 1074 y por Alfonso VI en 1075.

Burgos fue constituido obispado exento en 1096, como lo fue Compostela en 1085, León en 1104 y Oviedo en 1105. La bula de Urbano II del 15.VII.1096 que constituí­a a Burgos en obispado exento (JAFFE, 5653) vení­a a separar a Burgos de las pretensiones de Toledo y de la influencia provincial tarraconense. Porque Burgos como heredera de la de Oca pertenecí­a a la provincia eclesiástica de Tarragona, mientras como absorción de territorios castellanos pertenecí­a a Toledo.

Sin embargo en estas fechas no caí­an dentro del obispado de Burgos puntos situados en influencia polí­tica del Señorí­o de Vizcaya ni aun la misma Orduña, aunque sí­ Portugalete, Baracaldo, Valpuesta, Salinas, Fontecha, Miranda, Bilibio, Cerezo, Belorado, Ezcaray, San Millán, Valvanera, etc.

c) Geografí­a Eclesiástica del Señorí­o de Orduña.

Este bosquejo presentado nos hace ver la dificultad de señalar unos lí­mites geográficos a las sedes episcopales medievales. Sin embargo conviene deslindar dos etapas diferentes: 1) época visigoda y 2) época de repoblación y asentamiento.

1) í‰poca visigoda. Aparece toda esta zona bajo influencia de la provincia eclesiástica tarraconense. Las diócesis señaladas serí­an: Tirassona (Tarazona) ya en el 449, Calagurris (Calahorra) ya en el 457, Auca (Oca) desde el 589 y otras sedes inciertas y de duración temporal como Amaia, Alisana, Segia. Serí­a la diócesis de Oca la que dominarí­a en esta zona y en la misma medida que los visigodos se hicieran presentes en Cantabria y más allá del Saltus Vasconum.

2) í‰poca de repoblación y asentamiento. Aproximadamente con el siglo IX aparecen casi simultáneamente la diócesis de Valpuesta (a.804) y la diócesis de Armentia-Alava, disputándose un territorio, y dejando fronteras poco ní­tidas y regulares entre los mismos. Valpuesta se extiende a Valdegobia y Valle de Losa, y aunque primordialmente tierras castellanas, sus incidencias en zona de influencia alavesa y aun del Señorí­o de Orduña son notables. Más tarde le vemos al obispo de Valpuesta extenderse por tierras cercanas a Miranda de Ebro, siempre cercano a tierras de influencia alavesa. En este mismo documento ya citado del a.804 el rey Alfonso II confirma al obispo Juan “propios terminos de Orrundia usque ad fontem Suvanariam” que Garibay traduce “los propios términos de Ordunia hasta la fuente de Sanabria.

¿Es plausible esta traducción de Garibay y la lectura del texto? Ciertamente que la vecindad de los topónimos aboga por la afirmativa, si bien la mezcla y la disparidad geográfica de los mismos induce a buscar un estudio más profundo. Por otra parte no serí­a nada de extrañar que la sede de Valpuesta situada en un enclave de tierras, tuviera sus posesiones en el Señorí­o de Orduña.

Por su parte la diócesis de Armentia-ílava extendí­a su influencia a tierras alavesas, vizcaí­nas y aun guipuzcoanas, situadas ciertamente al norte y al este de los territorios de Valpuesta. Ciertamente que habí­a una frontera de los mismos en tierras alavesas pues unida ílava a la diócesis de Calahorra sus parroquias iban desde el rí­o Bayas a los montes de Vitoria dejando un amplio margen (Sierra de Guillarte, Sierra de Arcamo hasta el Ebro) como zona de influencia de Valpuesta hasta que estas tierras fueron cedidas al obispado de Nájera e incluidas más tarde en la silla de Calahorra. Mientras que las tierras castellanas del obispado de Valpuesta quedarí­an incorporadas al obispado de Burgos, juntamente con las tierras del obispado de Oca.

Que Orduña entrara dentro de la órbita de Calahorra nos lo viene a confirmar un documento del 18 de marzo de 1198 firmado en Valladolid por Alfonso VIII que da a la catedral de Calahorra el monasterio de San Clemente de Harvireta en Orduña.

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