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El solar gótico

El solar gótico

Como hemos visto, el incendio supuso la práctica desaparición de las edificaciones privadas del casco urbano, lo que obligó a su reconstrucción en los años inmediatamente posteriores. Esto plantea diversas cuestiones a analizar en relación con el tipo constructivo y la parcelación utilizada para la misma. Para ello será necesario, por un lado, estudiar la actualmente existente y, por otro, analizar la documentación de la época.

Sabemos que el material de construcción utilizado en la Edad Media para la ejecución de viviendas era, casi exclusivamente, la madera. En efecto, en diversos textos jurí­dicos, cartas pueblas, aparece el derecho de los vecinos a disponer de los árboles de los montes para hacer casas. Se recoge de forma clara en los Fueros de Logroño y Vitoria y, a través de ellos, en diversas cartas pueblas de Alava y Bizkaia. Cuando menos sucede esto de una forma expresa en los casos de Laguardia, Antoñana, Bernedo, Labraza, Corres, Campezo, y Arganzón en lo que respecta al primer territorio histórico citado. En lo que toca a Bizkaia en Balmaseda, Bermeo, Lanestosa, Durango, Ermua y Lequeitio. Sin embargo, esta costumbre debí­a de ser general en todo el Señorí­o como se constata en el interrogatorio del año 1342 que hace el Señor a los vizcaí­nos sobre sus derechos.

Desde el siglo XII será, con toda probabilidad, una costumbre que se mantiene durante largo tiempo. En efecto, en 1476 en sentencia dada por el rey Fernando al pleito entre Vitoria y sus aldeas, se reconoce, aunque sea de modo limitado, el derecho de los vitorianos a cortar madera de los montes altos para construir casas. Ciñéndonos al caso de Orduña, aunque nada aparezca en su carta fundacional, por lo que sabemos de datos del siglo XVI, el Regimiento Municipal autorizaba de forma gratuita la corta de madera de sus montes. Sin embargo, debido a la gran necesidad que hubo a raí­z del incendio de 1535, se acordó abonar 30 reales a  quien edificase casa en la Ciudad para la compra de madera, en lugar de permitir la corta directa de los montes municipales, todo ello a fin de im­pedir su destrucción.

Queda, por tanto, de manifiesto que el uso de la madera es general no solo en época medieval sino que, en pleno siglo XVI, es el material más utilizado con gran diferencia. Gracias a una escritura de tasación de una casa municipal, en la que aparecen con gran minuciosidad los mate­riales utilizados y su valoración, podemos conocer algunas caracterí­sticas de la construcción, en la que destaca el uso de la madera de haya cuyo precio es alrededor de la mitad de la de roble, material este que se utiliza con menor profusión.

Los acuerdos de concesión de ayudas municipales, nos permiten una aproximación al número de edificios construidos entre 1541 y 1559, así­ como el lugar en que aquellos se ubican y el solar o solares utilizados, de acuerdo con el cuadro nº 1.

Ante estos datos y la situación actual de parcelación nos podemos pre­guntar si se mantuvo la parcelación gótica. Aunque desconocemos la situación parcelaria del bajomedievo no pa­rece arriesgado suponer que el lote gótico, en un alto porcentaje, se conserva con las nuevas construcciones. El 74% de las edificaciones levantadas lo son sobre un único solar, y el 20% sobre dos solares. Encontramos, por tanto, una homogeneidad de parcelación que no se verá truncada por el incendio y que, como veremos, hasta épocas actuales se ha mantenido, al menos, en unas zonas significativas del casco, acaso con la excepción del núcleo originario donde el solar es bastante más ancho que en otras áreas. Esta situación nos recuerda la de Vitoria, donde se da una parcela muy estrecha en las ampliaciones medievales, y otra bastante más ancha en la fundación primera, la actual Villa Suso.

 

(Cuadro número 1: Casas construidas entre 1541 y 1559)

Calles

Casas en 1 solar

Casas en 2 solares

Casas en 5 solares

Casa en ½ solar

Solares casa

Total casas

Vieja

Orruño

San Juan

Burgos

Nueva

La Vieja

Yermo

Carnicerí­a

Zapaterí­a

Plaza

Sin citar

3

2

1

4

6

1

1

2

17

2

1

3

1

1

1

1

1

1

1

7

7,5

1

6

12,5

1

2

1

2

4

19

5

4

1

5

10

1

1

1

1

3

18

TOTAL

37

10

1

2

63

50

 

 

En Orduña, lo mismo que en la capital alavesa, se organizan los solares a través de un patio posterior llamado caño albañal que divide las casas de una misma manzana y que se utilizaba, al mismo tiempo, de conducto para arrojar los residuos domésticos. Ha servido, como indica Linazasoro, para impedir “las apropiaciones de solares calle a calle”, e implica una cuidadosa planificación con gran economí­a de espacios. Los caños albañales desaparecen, lógicamente, en las manzanas exteriores, ya que la parte trasera de sus casas coincide con la muralla, dando las vistas al exterior del casco.

Para analizar mejor el espacio intramuros, es preciso conocer como están ordenados los solares, cuales son sus caracterí­sticas principales (an­chura, profundidad y homogeneidad), y cual ha sido su posible evolución. Se han estudiado los solares actuales de nueve calles, en una labor re­trospectiva con los datos fí­sicos que conocemos, toda vez que la docu­mentación histórica que se posee, apenas aporta dato alguno sobre el particular. Este método regresivo nos permitirá exponer, siquiera, algunas hipótesis sobre las caracterí­sticas del solar primitivo y sus modificaciones.

En lo que respecta a la anchura de fachada, ésta varí­a considerable­mente según las calles y, dentro de estas, según su ubicación en relación con la distancia a la plaza, verdadero centro neurálgico de la Ciudad. Los solares más estrechos y que, por tanto, se acercarí­an más a la primitiva parcelación, se ubican en calle San Juan. Todos los números pares (del 2 al 34) tienen una anchura entre 4,20 mts. y 5,30 mts. salvo los números 2, 6, 24 y 34. Porcentaje similar de solares de este tipo, aunque sin la continuidad reseñada, existe en calle Nueva y, en menor medida, en calle Cantarranas. Las otras ví­as tienen una proporción inferior a la media, destacando por su escasez entre todas, las calles Hierro y Medio.

De todos estos datos podemos extraer algunas conclusiones. El pri­mitivo núcleo urbano, posee una parcelación bastante diferente al resto del casco, con solares de una mayor fachada. De los dos núcleos restantes se pueden distinguir dos zonas. Por un lado, la correspondiente a las calles San Juan, Nueva y Cantarranas donde se da una permanencia mayor de la parcela originaria. Estas calles coinciden, en general, con la ubicación de las viviendas habitadas por las personas con menores recursos eco­nómicos y, por tanto, con quienes tienen menos posibilidades de agrupar solares, de modificarlos. Por otro lado, las calles Burgos y Vieja coincidentes con el camino real, han sido las mas comerciales y, por ende, las mas cotizadas. De ahí­ que, a diferencia de otras arterias, han estado sus solares totalmente ocupados. Este interés ha propiciado aquí­, sin duda, una mayor modificación de la parcela primitiva.

En lo que atañe a la profundidad del solar, vamos a examinar las ca­racterí­sticas de las diferentes manzanas.

 

1) Manzana calle Hierro Exterior

Se caracteriza por su irregularidad. Esta puede ser debida a una muy posible apropiación de muralla por los particulares, porque el primer solar de la calle que tiene un lí­mite muy claro en la muralla de la torre del Concejo, se corresponde con la medida tipo de profundidad (15,5 mts.), el resto llega hasta los 18,5 metros.

 

2) Manzana calle Hierro-calle Medio

Los solares de calle Hierro cercana a la plaza tienen la profundidad tipo pero a medida que se desciende hacia la plaza de Santa Marí­a, los solares pierden profundidad hasta llegar a 11,5 metros. Algo similar sucede en calle Medio aunque aquí­ la profundidad no disminuye tanto.

 

3) Manzana calle Medio-calle Carnicerí­a

Tiene solares, en general de mas profundidad, aunque es difí­cil averi­guar si se trata de causas antiguas o más bien, como creo, de modifica­ciones relativamente recientes.

 

4) Manzana calle Burgos exterior

En este caso el solar es más profundo que el ubicado en las manzanas interiores porque se produjo una apropiación de ronda pública, lo que permitió la existencia de solares que llegan a los 25 metros de profundidad.

 

5) Manzana calle Burgo-calle Nueva

Los solares números 2 al 14 de calle Burgos tienen una profundidad completamente regular, 15,5 metros. A medida que se baja disminuye con­siderablemente, aunque esta reducción obedece a que se trata del extremo de una manzana que queda absorbida por las dos exteriores. Los solares del primer tramo de calle Nueva son algo más profundos (16,5 metros). Van disminuyendo en su segundo tramo hasta los 6,5 metros debido a la caracterí­stica envolvente de la manzana.

 

6) Manzana calle Nueva-calle Cantarranas

En calle Nueva se da una gran homogeneidad en el primer tramo y disminuye algo la profundidad del solar en el segundo.

En calle Cantarranas se da esa misma homogeneidad en el primer tramo pero disminuye muy considerablemente en el segundo en donde se llega a una profundidad de solo 8 metros.

 

7) Manzana calle Cantarranas exterior

El primer solar que tiene fachada a la plaza es de una profundidad de unos 20 metros, desciende hasta 18 metros en el número 4, a 13 metros en el número 18 y a 9 metros en el 23, para luego volver a ganar en profundidad en el número 32 (14,75 metros). Se trata de la manzana con solares, en general, más estrechos.

 

8) Manzana calle San Juan-calle San Lucas

Esta manzana muestra la mayor uniformidad de todo el casco urbano ya que todos los solares tienen idéntica profundidad, 15,5 metros, salvo el solar que da a la plaza, el cual, al no tener en su parte posterior caño albañal es ligeramente mas profundo (16,5 metros).

 

9) Manzana calle San Juan-calle Orruño.

Se dan las mismas circunstancias que en la manzana anterior.

 

10) Manzana calle Orruño-calle Francos

Uniformidad de fondo salvo en los solares más cercanos a la plaza que son ligeramente más profundos.

 

11) Manzana calle Francos-calle Vieja

Aquí­ existe una cierta diversidad de tamaños. Se explica por la irre­gularidad de la manzana que da a calle Vieja, ví­a que como sabemos hace una amplio recodo y pierde la rectitud de las otras calles. Aquí­, curiosa­mente, la mayor profundidad se da en los solares mas alejados de la plaza.

 

12. Manzana calle Vieja exterior

Desde el solar número 4 hasta el número 18 se mantiene similar fondo. El número 20 alcanza los 25 metros para ir descendiendo hasta los 9,5 metros del último número. La desigualdad del solar se debe, tanto a la curva de la calle como al carácter externo de la manzana cuya ronda sa­bemos fue objeto de apropiación.

 

De todos estos datos se resalta la homogeneidad de la profundidad de los solares de las manzanas interiores. Es total en la manzana de San Juan­Orruño, y casi total en la de Orruño-Francos. Desciende algo en la de Burgos-Nueva y Nueva-Cantarranas, pero, en estos casos, ello no es debido a la evolución del solar sino a la configuración de la calle.

En lo que respecta a las manzanas exteriores esa uniformidad se pierde. Esta diferencia habrá que buscarla en la inexistencia de lí­mite geográfico o urbano en la parte posterior del solar, al contrario que las manzanas interiores, que poseen caño albañal. Se da por tanto la posibilidad de usur­paciones de las rondas de la Ciudad, posibilidad que se debió concretar en su ocupación, más o menos legal. En efecto, el año 1597 se solicita licencia para alargar y ensanchar las casas en las traseras de calle Burgos, a costa de las rondas públicas y con la justificación de que “cerca de los muros de la Ciudad habí­a un pedazo de solar que no serví­a de otra cosa sino de echar en el inmundicias y empantanarse con las aguas llovedizas de manera que salí­a mal olor, y muy dañoso y la cerca y muro recibí­an gran daño de mas de lo cual los vecinos que se encerraban en el dicho barrio de ordinario enfermaban lo cual cesarí­a dandoos licencia para que las casas que caí­an al dicho muro y vací­o se alargasen y ensanchasen con que cesarí­a el dicho inconveniente y nos pidió y suplicó se lo mandásemos conceder para que pudiesen vender el dicho pedazo de solar a las personas que lo quisiesen comprar atento que estaba de los muros adentro y lo que de ello procediese se pagase alguna parte de las muchas deudas que debí­a por estar tan empeñada como estaba, o como la nuestra merced fuese, lo cual visto por los del nuestro consejo fue acordado que debí­amos mandar dar esta nues­tra carta para vos en la dicha razón  que con ella fueseles requeridos hagais juntar el Ayuntamiento de la dicha que a el se quisiesen hallar a concejo abierto y en el hareí­s leer esta nuestra carta y platicareis y con­ferireis sobre lo en ella cuando y recibiréis los votos y contradicciones”. No conocemos cual fue la decisión que se tomó porque esta incumbí­a, al tratarse de la disposición de un bien de dominio público, al Concejo Abierto, pero no es aventurado afirmar, en base a los datos actuales, que se otorgó esa ampliación de solar.

En relación con este tema, y aunque de fechas anteriores, nos consta como la Ciudad realiza gestiones para conseguir una provisión para la venta del ejido de detrás del Castillo (1567). También mantení­a diversos pleitos por la ocupación de las traseras de las manzanas exteriores de calle Burgos, donde un tal Francisco de las Rivas habí­a armado un corredor en 1583, y de calle Vieja. Esta situación de ocupación, por tanto, puede explicar muy bien la diferencia de profundidad de las dos manzanas exteriores citadas, no así­ la de calle Cantarranas la cual, por el contrario, tiene solares en general menos profundos, aunque en este caso la posible existencia de un arroyo en sus proximidades, recordemos el nombre de la calle, pudo servir de lí­mite geográfico para impedir una posible ocupación de ronda pública.

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