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Pinturas Murales de Delika

Pinturas Murales de Delika

Delica (6)Navegando por Internet, el miembro de esta Asociación Etnográfica, Iñaki Ibarluzea ha dado con el siguiente trabajo que, por su interés para la historia del Arte y, en particular, para los vecinos de Delika, aquí­ exponemos.

El estudio de las pinturas murales de Delika es obra de Raquel Sáenz Pascual, Doctora en Historia del Arte y aparece publicado en la página web de Eusko lkaskuntza que posee el copyright o todos los derechos reservados. Las fotografí­as que, para esta ocasión, lo acompañan son -a excepción de la referida a la “toma de datos- y localización …”- gentileza de Salvador Velilla, también miembro de esta asociación. Sin más pre­ámbulo, dejamos hablar a la investigadora:

En la parroquia de Santa Marí­a de Délica, se encuentran restos de una decoración pictórica mural que tiene particular interés por ser, hasta el momento, la única pintura mural de la época rea­lizada con la técnica del fresco, También supone una rareza el motivo dibujado, de carácter geomé­trico pero diferente a otros ejemplos contemporá­neos.

El templo parroquial es una obra que ha sufrido una serie de transformaciones a lo largo de la historia. En la actualidad es un templo de una sola nave con dos amplios tramos de bóvedas de terce­letes, restos románicos, cabecera resultado de una importante reforma del S. XVIII, al igual que la torre y tres capillas erigidas en el S. XVI en el muro norte’. Su pórtico y sacristí­a corresponde al S. XVIII.

Las pinturas murales que nos ocupan se hallan en el muro sur, cerca de la cabecera, llegando a una altura de unos cuatro metros y medio y alcanzando lo conservado una anchura de casi siete metros. Se descubrieron hace escasos años y de forma casual. por desprendi­mientos del encalado. Para su conocimiento y estudio resulta fundamental la comunicación que E. Ruiz de Arcaute y R. Garcí­a Ramos presenta­ron sobre las pinturas en las Jornadas de Revisión del Arte del Renacimiento, organizadas por Eusko Ikaskuntza.

Aparentemente se trata de unas pinturas de carácter decorativo cuyo elemento más represen­tativo es un motivo entrelazado que se repite constantemente, como si fuese un tapiz. La pintu­ra iba delimitada por una greca de puntas de dia­mante grises. Además, en la parte inferior encon­tramos un motivo de arquerí­as pintado en princi­pio sobre los arcos de la credencia románica del templo, de tres vanos, y continuando en una serie de arcos fingidos de similares dimensiones salvo el final, más reducido, hasta completar el número de ocho arcos. En esta arquerí­a fingida, coinci­diendo con la altura de los fustes, hallamos un rectángulo de puntas de diamante en cuyo interior se encuentra el motivo del entrelazado, sobre el rectángulo, un motivo ajedrezado combinando rojo anaranjado y blanco del yeso, colores tam­bién del entrelazo

Parte del motivo de entrelazo se halla sobre la columna de acceso a la cabecera del muro sur. Ello lleva a pensar que lo que se aprecia actual­mente es sólo una parte de su extensión origina­ria. Posiblemente decoraba también lo cabecera y el muro norte, en una extensión similar a la que hallamos actualmente en el sur. La erección de capillas particulares durante la primera mitad del S. XVI y la modificación de la cabecera dimane el s. XVIII llevaron a la destrucción de la mayor parte de esta decoración, Otros cambios sufridos son las cruces del Calvario pintadas sobre el moti­vo del entrelazo, también ausentes en el muro norte, y unos posibles repintes en las columnas de la arquerí­a, en negro. Debemos tener en cuenta que la decoración original está incisa, no sólo pin­tada en superficie,

La técnica, como se ha mencionado anterior­mente, es fresco y se han realizado dibujos incisos en el mortero fresco. Se realizó en varias jorna­das, bastante bien definidas en lo conservado en la actualidad, Los dibujos se realizaron con ayuda de reglas y compás en el caso de las curvas. Las caracterí­sticas técnicas de las pinturas recuerdan a las que se aprecian en pinturas aragonesas con rasgos mudéjares, es decir, primero se grabaron los dibujos sobre el enlucido (agramilado) y luego se cubrieron con pincel grueso.

El motivo del entrelazo, sin embargo, no es mudéjar. De hecho, Ruiz de Arcaute y Garcí­a Ramos ya señalaron una serie de ejemplos que presentaban gran parecido con el motivo de Délica, todos ellos castellanos. Entre ellos caben destacar el que aparece en algunas panes del Retablo Mayor de Ezcaray (La Rioja) del S. XV, y también el del Trí­ptico de los Reyes de la Colegiata de ‘Covarrubias (Burgos). En el caso del primero faltan los trazos rectos del entrelazo.

La cronologí­a de las pinturas no es fácil de establecer dada la ausencia de documentación sobre las mismas, por ahora. Sin embargo, dada la cronologí­a de los ejemplos de entrelazo castellanos, la presencia de la greca de puntas de diaman­te y la creación de las capillas del muro norte, que se comienzan a finales de la primera mitad del s. XVI, podrí­amos acercarnos a una fecha en torno al 1500.

En resumen, nos hallamos ante unas pinturas que son diferentes respecto a lo que hay en el entorno, pero de las que desgraciadamente desconocemos su autor y la razón de una tan curiosa ejecución. Son en todo caso, un ejemplo excepcional, en principio, del que serí­a necesario realizar un estudio más profun­do.

Aztarna

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