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Horcas, rollos y picotas en la Ciudad de Orduña

Horcas, rollos y picotas en la Ciudad de Orduña

Salvador Velilla Córdoba

 

Ningún ciudadano de Orduña recuerda haber conocido el rollo o pico­ta y son pocos los que han oí­do que aquí­ se hubiera levantado -al igual que en muchos pueblos y ciudades- una horca u otro instrumento penal.

Sin embargo, en loa documentos que se conservan en el archivo municipal de Orduña -hoy en el Archivo de la Diputación Foral de Bizkaia de la calle Marí­a Dí­az de Haro, en Bilbao- sí­ que aparece el topónimo “la horca” y, aunque no muy abundantes, sí­ hay noticias mucho más concretas sobre la pre­sencia de este elemento de castigo en la ciudad de Orduña y en su territorio.

Por lo general, la horca eran tres palos (dos ver­ticales y uno horizontal) que serví­an para aplicar castigo a los condena dos a ser ahorcados. El rollo o picota solí­a ser una columna de piedra, en ocasiones también el simple tronco de un árbol, que, colocado en el centro del pueblo o en las afueras, indicaba poder jurisdiccional, así­ como que el pueblo poseí­a el tí­tulo de villa.

Si el pueblo era de señorí­o  solí­a ostentar en lo alto del capitel el escudo del señor (lo podemos contemplar en la picota de Mendoza, junto al aeropuerto de Foronda,
en ílava y también en Salinas de Añana) y solí­an poseer cadenas con argollas en las que sujetaban durante un tiempo a los ciudadanos y ciudadanas que se habí­an hecho acreedores de un castigo (la picota de Mendoza conserva aún la cadena con su argolla).

 

¿Tuvo la ciudad de Orduña horca, rollo o picota?

Todo parece indicar que sí­, pero vayamos por partes.

El año 1447 el archivo de Orduña recoge una sentencia condenando al Conde de Treviño y otras personalidades por haber saqueado la ciudad de Orduña. La sentencia, en cuanto al tema que nos toca, deja claras dos cosas: que Orduña tení­a horca o rollo y que los hijosdalgo no podí­an ser condenados a la horca. castigo que sí­ podí­a ser infligido a los que, no ostentaban el grado de hidalguí­a, es decir a los villanos. «Fallamos que los debemos condepnar e condepnamos a pena de muerte, la qual man­damos que les sea dada en esta guisa: que los que son fijosdalgo les sean atados pies e manos, e con sendos cantos a las gargantas, e sean esposados en algund poso o rio de aguas fondas e estén ende so el agua fasta que mueran e las e las animas les sean apartadas de las carnes, e las que son villanos sean enforcados con sendas sogas de las gargantas e estén ende altos en tierra fasta que mueran naturalmente… e a los que fueren enforcados los non quiten e avaxen de las dichas frocas e rollos en que asy los enforcaren…”.

Por si nos quedaran dudas de que estos casti­gos se aplicaban en la ciudad de Orduña, las Ordenanzas Municipals, aprobadas el 6 de Noviembre de 1499, contemplan la apli­cación de castigos en la horca o rollo, corrobo­rando las presencia del rollo en Orduña: «qual­quiera arma le sea quebrada en la picota e puesta en ella. Sy el alcalde o merino  se allare presente al tal ruido… e que el dicho merino, obiendo avido a su poder la tal arma, se la ponga allí­…”.

Por estos documentos sabe­mos que se prohibí­a taxativamente llevar armas. y mucho menos exhibirlas en público, so pena de pagar cien maravedí­es “para los gastos de los dichos muros”, es decir para reparar los desperfectos que pudiera haber en la muralla de la ciudad. Además, añadi­do a la multa, iba otro castigo ejemplar, y que debí­a ser cumplido a la vista tanto de vecinos como de forasteros, y consistí­a en que las tales armas «les sean cosidas en la picota» para escarmiento de todos. Puede que aún nos que­demos con la duda de que tan duros castigos se contemplaran en las Ordenanzas, en los escritos, pero no se llevarán a la práctica e, incluso podamos pensar, que ni existió rollo o picota dentro del terreno jurisdiccional de Orduña. Para disipar esta duda nos apoyamos en el libro de Decretos de Orduña, en concreto el que hace referencia al dí­a 20 de Junio del año 1541, fecha en la que, aunque no en letra muy clara, podemos leer «Que se haga hazer un rollo de piedra a donde estaba la horca de madera. Queda, pues, claro que en Orduña (no sabemos el lugar concreto, pero sos­pechamos que pudo estar en la plaza o no lejos de una de sus puer­tas) hubo rollo o picota (con los dos nombres se denomina en documen­tos distintos), e incluso podemos decir que el rollo de piedra vino a ocupar las funciones de la horca que, al estar hecha de madera y a la intemperie, necesitarí­a reponerse cada cierto tiempo. Más aún, pode­mos poder asegurar que existió en Orduña una picota con finalidad punitiva a la vez que un rollo levantado en pie­dra. Sí­ tenemos pruebas de que el rollo o picota debí­a estar aún en pie a finales del siglo

ya que en la Ordenanzas de 1769 se contempla el castigo de «vergí¼enza pública», que correspon­dí­a a estar expuesto en la picota o rollo determina­do tiempo: «Que nadie diga ni cante pullas ni letras desonestas de dí­a ni de noche en esta ciudad y su jurisdicción en poblado ni en otra -ningu­na parte pena de cien azotes o vergí¼enza públi­ca destierro en un año de esta jurisdicción.

 

Las horcas en los lí­mi­tes jurisdiccionales.

Los documentos deposi­tados en archivos municipales y que reco­gen los apeos o amojonamientos que se realizaban anualmente o cada cierto tiempo para revisar los mojones de las jurisdicciones loca­les, son de sumo interés por los topónimos o nombres de lugar que aportan. La presencia de una ermita que descono­cí­amos, el tipo de determinado arbolado, la denominación de un monte o riachuelo, etc. nos la aclaran, en la mayorí­a de los casos,  los documentos sobre apeos. En un apeo que se realiza el año 1553, y que comienza en lo alto del puerto  de San Bartolomé (conocido hoy como Puerto de Orduña) encontramos el topónimo «cuesta de la ruta, y, cien años más tarde, en 1663, lee­mos en el documento que conserva el amojo­namiento de este año, «El mojón que está encima de la casa de San Bartolomé, junto al camino que ba a la peña que es un canto muy alto. Y otro (mojón) que está en la cuesta de LA ORCA, junto a un tronco de un espino albar”.

Que la cuesta que hay al este del boquete, sobre la última curva del puerto se conociera como «Cuesta de la horca», nos hizo pensar que qui­zás hubiera habido en lo alto una horca, pero sólo como conjetura, ya que no tení­amos certeza alguna.

La lectura del documen­to que relata la revisión de mojones de la ciudad de Orduña lindantes con la Tierra de Ayala, nos crea nuevos interrogantes, ya que de nuevo aparece, el topónimo «La horca», pero en esta oca­sión, al sur de la ciudad, en una ladera que está al este del camino que de la ciudad de Orduña se dirige a la villa de Amurrio. Así­, en apeo que se hace en Abril del año 1696, se puede leer: ,….desde el dicho moján del Castillo redondo asta el que lla­man de La Orca v puente de Menditueta. Es sabido que el puente de Mendichueta (junto al que habí­a una venta con el mismo nombre) está sobre las aguas del rí­o Nervión, que hacen de frontera entre la Tierra de Ayala y la ciudad de Orduña. ¿Es simplemente la manera de nombrar a un lugar o realmente hubo, la ladera que cae sobre el puente de Mendichueta (Legezubi  se denomina el puente
en otros apeos), una horca? Los documentos que se conservan son claros en este sentido: este mojón se conoce como «La horca», por­que realmente en el mismo lugar o en sus proximidades se levantó una horca.

Según el Libro de Decretos el 26 de enero del año 1574 se ordena que se haga una horca en Mendichueta. “… se juntaron el sr. Francisco de Berrio… y todos los demás señores regidores y Xpoval De Aguilar, procurador… y proveyeron y mandaron a Xpoval de Agular… se haga hacer orca en Mendutita y la ponga donde es costumbre y lo que costare a cuenta de esta ciudad…”. Sin saber claramente si esta horca se levantó o no, lo cierto es que «El 16 de Diciembre de 1596 el Ayuntamiento aprueba el gasto por una nueva horca que se ejecutó», según recoge en uno de sus libros José Ignacio Salazar  De modo que podemos leer en este Libro de Decretos : « Y la horca que se hizo nueva. La que está en Mendutita”.

¿Por qué se habí­a levan­tado una horca en la ladera de Mendichueta? Creemos que era debido a que aquí­ acababa la jurisdicción de la ciudad de Orduña y comenzaba la jurisdicción propia de la Tierra de Ayala. De ahí­ que, en paralelo, opinemos que «La cuesta de la orca»”, en lo alto del puerto de Orduña, en el flanco sur debe su nombre a la horca que habí­a justo en la lí­nea donde acaba la jurisdicción de Orduña (Bizkaia) y comenzaba la de Castilla. Nos apoyamos para mantener esta opi­nión recordando que en la parte sur del túnel de San Adrián, al acabar las tierras de Guipúzcoa y comenzar ílava, tam­bién está el topónimo de «La horca», por la horca que allí­ estuvo levanta­da, Aún podemos ver en pie la picota o rollo que se levanta en el término ale «La justicia”, en Salinillas de Buradón, justo en la lí­nea divisoria de tierras alavesas y las riojanas.

Creemos que algo seme­jante pudo ocurrir en la jurisdicción de Orduña. De ahí­ que concluyamos que, además de la horca/rollo/picota que Orduña tení­a en la plaza pública cerca de alguna de sus entradas, las autoridades municipales habí­an levantado una horca en el extremo sur, en lo alto del Puerto, en la frontera con Castilla y otra en el extremo norte, en el lí­mite con la Tierra de Ayala.

Toda esta teorí­a que vamos construyendo la apoyamos en documentos escritos y en la toponimia o nombre de lugares que nos han ido trasmitiendo los mayo­res pues, hasta el presente, no se ha encontrado resto alguno material referente a la horca, rollo o picota.

 

Juan de Garay y la colocación del rollo o picota en la fundación de Buenos Aires.

No podemos finalizar este tema sin hacer una breve digresión, conocida ya por los historiadores y por la mayorí­a de los hijos e hijas de Orduña, y más aún por aquellos que defienden que Juan de Garay descendí­a de la aldea orduñesa de Belandia.

En una de las salas de la Municipalidad de Buenos Aires hay un cuadro, obra de Moreno Carbonero, que escenifica la funda­ción de la ciudad de Buenos Aires por Juan de Garay. Quizás sea una simple anécdota, pero no deja de ser testimonial y muy al hilo de lo que esta­mos diciendo, que en el centro del cuadro se ve un rollo o picota de madera y a Juan de Garay enarbo­lando vigorosamente la espada. Comentando el cuadro, José Marí­a Ferrer, trae la siguiente cita en su libro «Rollos y picotas en la provincia de Guadalajara”. “Requeridos éstos (los dos alcaldes y sus regidores) por Garay levantaron en la indicada plaza mayor  un palo y madero por rollo público, ceremonia ésta la más importante y trascendental en la fundación de toda ciudad, siendo sí­mbolode la justicia”.

Y nosotros, ante esta ima­gen, con la fundada sospecha de que Juan de Garay hubiera nacido en el término conocido como Campo de Garay, en la aldea de Belandia, nos preguntamos ¿No habrí­a conocido Juan de Garay, siendo niño,  el rollo/picota de Orduña y de ahí­ que ocupe incluso el centro del cuadro que representa la fundación de Buenos Aires? Su importancia debí­a tener cuando el pintor le dio tal relevancia.

 

Salvador Velilla.

Aztarna

 

 

 

 

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