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Apuntaciones Históricas y Geográficas de la Ciudad de Orduña (V)

Apuntaciones Históricas y Geográficas de la Ciudad de Orduña (V)

Pico del Fraile 25.- Continuación de las noticias históricas

En el año de 1288 conquistó a Orduña y a Balmaseda el Rey Don Sancho el Bravo, nieto de San Fernando, e hijo del Rey Don Alonso el Sabio. Esteban de Garibay dice en su crónica del Rey Don Sancho al capí­tulo cinco las palabras siguien­tes: “En el siguiente dí­a el Rey Don Sancho entró en Calahorra, y luego en Alcanadre y Logroño, donde dejando preso al Infante Don Juan…”

Es el caso (para entender esta prisión) que habiendo pasado el Rey Don Sancho desde Soria a la villa de Alfaro con la reina, y muchos personajes para concentrarse con el Infante Don Juan, y con el Conde Don Lope Dí­az de Haro, Señor de Vizcaya, un dí­a en que todos estaban juntos, tratando de su concordia, dijo el Rey a los dos que le diesen libres sus fortalezas; y sino quedarí­an presos allí­ hasta que se las entregasen. A esta demanda, el Conde no solo respondió al Rey palabras muy descomedidas, mas pidiendo favor a los suyos, echaron mano a las espadas el Infante y el Conde, el qual arremetiendo contra el Rey su Señor, fue muerto cortándole una mano con la primera herida. El Infante Don Juan, habiendo herido a Sancho Martí­nez de Leyba, y a Gonzalo Gómez de Manzanedo, viendo muerto al Conde su suegro, echó a huir al aposento, y amparo de la Reyna Dª Marí­a su cuñada, y si no fuera por ella, el Rey Don Sancho le hubiera muerto con sus propias manos; pero siendo preso fue puesto en hie­rros.

Supuestos estos antecedentes, dice pues Garibay, “que dejando preso en Logroño al Infante y quedando allí­ la Reyna Dª Marí­a, que preñada estaba, al descan­sar (aunque pasó luego a Santo Domingo de la Calzada) fue el Rey sobre la villa de Haro, y puesto caso que halló grande resistencia tómola por fuerza, y lo mismo se hiciera primero del castillo de Treviño”.

“A Dª Juana muger del Conde muerto, que a Santo Domingo viniera a berse con la Reyna, rogó el Rey Don Sancho, procurase apaciguar, y sosegar a su hijo Don Diego López de Haro, nuevo Señor de Vizcaya, y le harí­a mercedes. Aunque ella res­pondió de sí­, hizo lo contrario, de tal manera encendiendo a ira y benganza al lastima­do corazón de Don Diego López su hijo, que poniendo en salvo en el reyno de Navarra, su hermana Marí­a López de Haro, mujer del Infante Don Juan, que preso quedaba, el mismo desnaturandose del reyno, pasó al Rey de Aragón. Al mismo reyno, haviendo venido Don Gastón, Vizconde de Vearne, fueron sueltos del Castillo de Xativa, los Infantes Don Alonso y Don Fernando de la Cerda, a cabo de diez años que estaban presos, y Don Alonso Rey de Aragón, estando en la Ciudad de Jaca, hizo venir ante sí­ a los Infantes hermanos, del los cuales al Infante Don Alonso como primogéni­to hizo alzar por Rey de Castilla y León en la misma Ciudad de Jaca en principio del mes de septiembre de este año, y luego al Infante Don Alonso recibió por Rey y Señor Don Diego López de Haro, besándole la mano, como a Rey de Castilla y León”.

“Savido esto por el Rey Don Sancho, vino con la reyna Dª Marí­a su muger a Victoria, donde parió un hijo llamado Don Enrrique, haviendo llegado a la sazón el obispo de Astorga con la resolución de su embajada. De Victoria salió con muchas gentes de guerra el Rey Don Sancho contra las tierras de Don Diego Lí²pez de Haro, Señor de Vizcaya, y ganó a Urduña, y su castillo; y en los confines de La Rioja a la Bastida y Ocio, con otros pueblos que por Don Diego apellidaban el nombre del Infante Don Alonso de la Cerda, llamándole Rey de Castilla y León, de que harto se escandalizava el Rey Don Sancho”.

“Quando Don Diego López de Haro, Capitán General de la Frontera, hermano del Conde Don Lope Dí­az de Haro, Señor de Vizcaya ya muerto, se certificó de la muerte del Conde su hermano, temiendo de sí­ otro tanto, se fortificó en Carmona, mas el Rey Don Sancho, asegurándole la vida, y más ofreciéndole el Señorí­o de Vizcaya, mediante el Maestre de Calatrava Don Diego, vení­a hacia donde el Rey anda­ba con su ejército, y llegado a Aranda de Duero, aun no se fiando del Rey, pasó con todos los suyos a Aragón Don Diego López de Haro su sobrino, el cual andando mui ocupado, para entrar a correr las tierras de Castilla, falleciendo en Aragón, por su muerte sucedieron en el Señorí­o de Vizcaya muchas turbaciones, Como el discurso de la chronica irá notando. Por las rebeliones de los Don Diegos, sobrino y tí­o, el Rey Don Sancho, después que tomó a Portilla de Torres, envió contra Vizcaya a Don Diego López de Salcedo, el cual se apoderó de cuantas torres, castillos y casas fuertes habí­a en Vizcaya; y después puso cerco a la Torre de Unzueta, que la historia de este Rey Don Sancho llama castillo, cuyo Señor en estas revueltas tení­a la voz y parte de Don Diego López de Haro, y del Conde su padre ya muerto; mas Don Diego López de Salcedo, nunca pudo tomar esta Torre aunque la combatió reciamente, cuanto posi­ble era, con hartos ingenios e instrumentos militares que en la milicia de este siglo se usaban”.

Continúan las desavenencias a principios del siglo XIV sobre la propiedad y posesión de Orduña.

Don Diego López de Haro, vigésimo Señor, recuperó a Vizcaya, ocupada como hemos visto por el Rey Don Sancho el Bravo, en 1288. Pero no recuperó a Orduña, como lo expresa el mismo Garibay, diciendo al folio 237 del 2º tomo “que contraviniendo Don Diego a los mandatos de la Reina Dª Marí­a, viuda del rey Don Sancho, tomó el Señorí­o de Vizcaya, que sin tardar se le dio, excepto Urduña y Balmaseda”.

Entre los varios conciertos que este Don Diego celebró con su sobrina Dª Marí­a López de Haro la Buena, fue uno (porque era hija de su hermano Don Lope, deci­moctavo Señor de Vizcaya) que en muriendo él, habrí­a ella a Vizcaya, Durango y las Encartaciones, como legí­timas Señora y sucesora; quedándose sin Orduña y Balmaseda

(2) porque estos dos pueblos se dieron por Juro de herencia a Don Lope Dí­az de Haro (hijo del citado Don Diego) que entonces era mayordomo del Rey Don Fernando cuarto, conocido en la historia de España por el Emplazado.

De este Don Lope, mayordomo del Rey, dice Lope Garcí­a de Salazar que escri­bí­a sus Bienandanzas y fortunas ciento y cincuenta años después, en su libro veinte, que dejó dos hijos llamados Don Diego y Don Pedro Dí­az, y que por haber fallecido estos sin sucesión legí­tima tornaron los nombrados lugares a la Corona de Castilla.

Los conciertos del Don Diego mencionado arriba con su sobrina Dª Marí­a Dí­az, se hicieron el año de 1308 en Valladolid, como se expresa en la chronica del Rey Don Fernando 4º el Emplazado, capº 39. Las condiciones de estos conciertos, según la misma chronica, fueron estos “Hechos muchos tratamientos sobre ello (dice) asose­garon el pleyto con Don Diego y Don Lope su hijo que acuciaba a Don Diego que hiciese este pleyto en esta manera. Que Don Diego fincase en Vizcaya, Orduña y Balmaseda, y las Encartaciones, y Durango, en toda su vida; y después de su vida, que fincase Vizcaya y Durango, y las Encartaciones a Dª Marí­a Dí­az, mujer del Infante Don Juan y a su hijo, y a otro hijo o hija que ella oviese del Infante Don Juan”.

“Los vizcaynos hicieron solemne homenage a Dª Marí­a Dí­az, que la tomarí­an por heredera derecha del Conde Don Lope su padre, y por Señora de Vizcaya, después de la vida de Don Diego; y que los castilleros de Vizcaya, le hiciesen este mismo ome­nage; y que fincase a Don Lope, Orduña y Balmaseda. Otrosi, que todos los otros heredamientos que son de fuera de Vizcaya, que eran del Conde Don Lope, y de Don Diego, tanvien de patrimonio, como de abolengo, como los que heredavan a Dª Urraca Dí­az, salvo ende, a Santa Olalla que habí­a de tener Dª Marí­a Dí­az, o sus hijos en vida de Don Diego. Y que después de su vida que la entregasen a Don Lope, y a los otros sus hijos de Don Diego: y demas de esto que diese el Rey a Don Lope por heredad a Miranda, y Villalva de Losa”.

Hasta aquí­ los conciertos, según la citada crónica.

Sábese por la misma crónica, que el Don Fernando cuarto, habia ofrecido a Don Diego la villa de Haro. Pero después estando en Burgos el año de 1311 a 21 de enero, el mismo Rey dio por nulos los conciertos hechos entre Don Diego, y su hijo el Infante Don Juan, y Dª Marí­a su mujer.

La escritura de esta retractación del Rey, la copia por singular, Don Lorenzo de Padilla, en sus Señores de Vizcaya, vida de don Lope; pero luego que el Rey declaró a Don Diego y a Don Diego su hijo por Señores de Vizcaya, con Orduña, Balmaseda, y los otros lugares, el Infante Don Juan conmovió contra el Rey a Don Juan Manuel su primo-hermano, a Don Alonso de Haro, Señor de los Cameros, y a Don Sancho, Señor de Ledesma su sobrino.

Con esto, entró el rey en temores de alguna turbación, y desistió de lo mandado; y aun rogó a su madre (la muy celebrada, virtuosa, respetada, y prudentí­sima Dª Marí­a de Molina) que cuidase de hacer amigos al Infante Don Juan, a Don Diego y a Don Lope.

Don Luis de Salazar y Castro, nuestro famoso genealogista, crí­tico e historiador Don Luis de Salazar y Castro, digo, ilustró admirablemente este periodo de la historia de España, y de los Señores de Vizcaya, a principios del siglo decimocuarto. En 1723 publicó en Madrid, su tomo en cuarto intitulado: “Reparos históricos, “sobre los doce primeros años del tomo 7º de la historia de España, del doctor Don Juan de Ferreras, bibliotecario del Rey”. Véanse en él las páginas desde 64 hasta la 83, y desde 106 hasta 152 inclusive, donde este sabio historiador pone los conciertos que se hicieron, los aca­sos, las circunstancias, y las personas que intervinieron. Pone las pretensiones que hubo, sobre el dominio y posesión de Orduña con todo lo demás que se lee con gusto en los lugares citados.

Cortes de Burgos

Poco tiempo después de estas desavenencias, pretensiones y ajustes, esto es, en el año de 1315, vemos a Orduña en las Cortes de Burgos, concurrente a todas las pro­videncias y acuerdos que en ellas se hicieron, como las demás Ciudades, y Asociaciones, como el Cuerpo de la Nobleza que asistió por medio de sus representan­tes, y como se ve en el documento auténtico de las mismas Cortes.

Los comisarios – apoderados y representantes de Orduña fueron Lope de Ochoa, y Fernan Sánchez; y el orden en que los pueblos y ciudades asociadas están puestas es este:

1ª…………….. Burgos 2ª ………………. Vitoria 3ª ……………….. Santo Domingo de la Calzada 4ª ……………….. Orduña 5ª………………… Frí­as 6ª………………… Medina de Pomar.

Así­ se van nombrando con sus Procuradores, y son cien pueblos y ciudades de toda España.

Los Fijosdalgo, Caballeros, y Omes buenos fueron ciento y tres, contadas sus fir­mas.

El tí­tulo o encabezamiento que se puso a las Cortes es este: “Hermandad que hicieron los Caballeros o Fijosdalgo de estos reinos en la minoridad del Rey Don Alfonso el onceno para defenderse de los tuertos que les hiciesen los tutores, la Reina Dª Marí­a, Don Juan y Don Pedro Infantes. En que entran también los Concejos de las Ciudades, Villas y Lugares de estos Reinos. Fecha la carta en Burgos, año de 1315”.

El Rey Don Alfonso undecimo llamado el Vengador, hijo y sucesor de Don Fernando, estaba todaví­a en la cuna cuando subió al trono. Cuatro partidos, y todos poderosos, se disputaban la Regencia. La Reina Doña Marí­a, abuela del nuevo rey; Constanza de Portugal, su madre, el Infante Don Pedro su tí­o y el Infante Don Juan su [en blanco]. ————————————–Pero la Reina Dª Marí­a por su insigne prudencia tuvo la gloria de pacificar a Castilla. Renunció a la Regencia a favor de su hijo, y del Infante Don Juan, reservándose solamente la tutela y la educación del joven Rey; pero a pesar de esto, ella mandó con su consejo mucho más que los otros parti­dos con su autoridad. Ya habí­an precedido en 1312 y 1313 las Cortes de Palencia y Valladolid, sobre la minoridad del Rey, la Regencia del reino y demás cosas concer­nientes a aquella crí­tica y revuelta situación. Pero las de Burgos sobre todas manifiestan cuan grande es el derecho, y la autoridad de los Pueblos para moderar los excesos, conservar í­ntegramente la libertad, restablecer la buena administración de justicia. Reflexiónese pues, sobre su tí­tulo. Para defenderse dice de los excesos, y tuertos de los tutores que eran la Reina Dª Marí­a de Molina, abuela del Joven Rey, el Infante Don Juan su cuñado (hijo del Rey Don Alonso el sabio) y el Infante Don Pedro tí­o del Rey, hijo de la Reina Dª Marí­a.

Algunos autores hablan de estas Cortes como de un insigne monumento, de una memoria tan excelente como recomendable para enseñanza de todos los siglos, por las saludables, y muy acertadas leyes que en ellas se hicieron.

Los procuradores Ochoa y Sánchez que Orduña envió a estas famosas Cortes por sus representantes, acreditan que Orduña en aquel tiempo no estaba firme, y perma­nentemente unida al Señorí­o de Vizcaya, pues entonces ya estaba poseí­do sin contien­da alguna por el Infante Don Juan, tutor del Rey, que además, se hallaba presente en las mismas Cortes, y por su mujer Dª Marí­a Dí­az de Haro, la Buena.

Antes de concluir este asunto, veamos como pensó y como se explicó sobre las Cortes de Burgos Don Luis de Salazar y Castro, cuyo voto vale por muchos. En el tomo ya citado de los Reparos Históricos, a la página 495 dice lo siguiente: “Aunque ya observamos que este género de contratos y confederaciones de recí­proca fuición era común en aquel siglo (el 14) acordare aora otro egemplo más concluyente, por immediato y por echo para el mismo caso de defenderse la Nobleza y el Pueblo de la violen­cia de los tutores, y de los poderosos. Por que como después de encargada la Regencia a la Reina Dª Marí­a y a los Infantes Don Juan y Don Pedro, se celebrasen Cortes Generales en Burgos el año de 1315 los dos estados de la Nobleza y pueblos, resolvie­ron hacer una confederación, que llamaron Hermandad, que los librase de los riesgos a que se conocí­an expuestos por los tiernos años de su soberano, y empieza en esta forma”.

“En el nombre de Dios amen. Sepan quantos este quaderno vieren, como nos los Cavalleros e los Fijosdalgo de la Hermandad de todo el Señorí­o de nuestro Señor el Rey Don Alfonso, et nos los fijosdalgo, y cavalleros, e homes bonos procuradores de las ciudades y de la villas de todo el Señorí­o del dicho Señor, que nos ayuntamos en estas Cortes, que nuestro Señor el Rey sobredicho, et los sus tutores mandaron facer en Burgos, veyendo los muchos males e daños e agraviamientos rescevidos fasta aquí­ de los homes poderosos. E por razón que nuestro Señor el Rey es tan pequeño que nos non puede ende facer haber derecho, y emienda fasta que nuestro Señor Dios lo llegue a hedad. Por ende todos abenidamente ponemos e facimos tal pleyto, y tal pos­tura, y tal hermandad, que nos amemos, y nos queramos bien los unos a los otros, e que seamos todos en uno de un corazón, y de una voluntad, para guardar señorí­o y servicio del Rey, y todos sus derechos que ha y debe haver. E para guarda de nuestros cuerpos, y de los que abemos, y de todos los nuestros fueros, e franquezas, y libertades y buenos usos y costumbres, y privillejos, y cartas, y quadernos que abemos todos, y cada uno de nos, e mercedes de los Reyes que tenemos e debamos haber en derecho”.

“E para que se cumpla e se faga la justicia en la tierra complidamente como debe, mejor que se non fizo hasta aquí­, y vivamos en paz, y en sosiego, porque quan­do nuestro Señor el Rey fuere de hedad, falle la tierra mejor parada, e mas rica, y mejor poblada para su servicio”. Este fue el Santo fin de aquella unión, y el principal medio de lograrle, expresa así­ el primer capí­tulo: “Primeramente ordenamos, que así­ los tutores, o alguno de ellos matare, o mandar matar, o lisiare, o mandare lisiar algún home de los Fijosdalgo, o de los de las villas de esta nuestra hermandad, sin fuero, y sin derecho que el tutor que esto ficiere, o mandase facer, que lo non hayamos mas por tutor, e que finquemos con los otros dos que nos lo guardaren. E si los otros dos lo ficieren, o lo mandaren facer, que los non ayamos mas por tutores. E si todos tres lo ficieren, o lo mandaren facer que los non hayamos mas por tutores del Rey, como dicho es, e que tomemos otro tutor, aquel que todos, o la mayor parte de nos enten­diesemos que cumplirán para ello. E si los dos tutores Don Johan y Don Pedro, lo ficiesen, o lo mandaren facer, y la Reyna nos lo guardase, que tomemos todos, o la mayor parte de nosotros tutor que lo sea con la Reyna, e el que así­ fuere tomado, que lo hayamos todos por tutor. E si la Reyna, o el tutor que tomasemos lo ficiesen, o lo mandaren facer, y non lo guardaren como dicho es, que los non hayamos mas por tutores, e que tomemos otro tutor, aquel que todos, o la mayor parte de nos entendié­remos que cumplirá mas para ello, como dicho es”.

“A este capí­tulo siguen otros 22, igualmente destinados a reprimir la violencia y conservar la Justicia y la Paz que recelaban ofendidas por el exorbitante poder de los tutores, y de los ricos hombres, y los juraron y hicieron pleyto omenage para su obser­vancia los cavalleros primero y con separación en número de 103, sin incluir algún Rico hombre. Y luego los Hijosdalgo, Cavalleros, y hombres buenos, Procuradores de las ciudades, y villas de Castilla, y León, Galicia. Extremadura y Guipuzcoa, empezan­do por Burgos, y después con interpolación de ciudades y villas. Vitoria, Santo Domingo de la Calzada, Orduña, Nagera, Logroño, Osma, Soria, Plasencia, Trugillo, Segovia, Avila, Calahorra, Madrid, Salamanca, Palencia, Cuenca, León, Zamora, Astorga, Toro, Badajoz, Ciudad Rodrigo, Orense, Lugo, y Oviedo, sin nombrar Ciudad alguna de Andalucí­a, ni del Reyno de Murcia, ni aun la de Toledo. Y todo lo acordado pareció tan justo a los tutores, Reyna Dª Marí­a, y Infante Don Juan y Don Pedro, que lo confirmaron con juramento de guardarlo”. “Et nos, veiendo (dicen) que era servicio de Dios y del Rey, y nuestro, y pro y guarda, e amparamiento de toda la tierra, tobiemoslo por bien”. “Y mandaron hacer un quaderno de todo, para cada una de las Ciudades y villas, y que en todos se pusiese el sello del Rey, y los suyos en Burgos a 2 de julio era de 1353, que es el año de 1315. Este instrumento puso el Conde de Mora en el tomo 4º de sus privilegios; y el sabio Licenciado Gil Ramí­rez de Arellano le copió del original de la villa de Briones. Don Antonio Suarez de Alarcón estampó parte en el Apéndice de las Relaciones Genealógicas de su casa donde es la escrit. 35 pag. 33; pero aquí­ le teneis entero, y corregido por mí­, con el original que se dio a la Ciudad de Palencia, y se conserva en el Archivo de los Duques de Frí­as”.

Esto que dice Don Luis de Salazar del original que se dio a la Ciudad de Palencia, acredita que se hizo con los demás pueblos que constituyeron la Hermandad, y por consecuencia con Orduña. Sus Procuradores representantes como todos los demás debieron llevar el testimonio autorizado, y este precioso ejemplar debe estar en el Archivo de Orduña. El que llevaron a Cáceres sus Procuradores, es el que publicó su ilustre hijo y juicioso anotador Don [en blanco] de Ulloa en su tomo en folio de los Fueros de Cáceres a la pag. 145 y siguientes, que tenemos a la vista.

Orduña, Cámara de Vizcaya, en el siglo XIV y en los tiempos anteriores

Esteban de Garibay y Zamalloa, natural de Mondragón, escribí­a su compendio historial en 1560, y hablando de los sucesos del siglo anterior (en 1429) tomo 3º pag. 384 dice: “Entre los demás cavalleros que en estas Guerras serví­an al Rey Don Juan (Rey de Navarra) havia uno, esforzado capitán, llamado Sancho de Londoño, mariscal suyo, que descendí­a de la casa de Londoño que es cerca de Orduña, cámara de Vizcaya”.

1º. Garibay escribí­a esto 230 años ha; pero lo escribí­a refiriéndose a lo que era Orduña el siglo anterior, esto es, en 1429; y aun debe entenderse sin violencia su expresión extensiva a los tiempos más remotos. Lo escribí­a en Vizcaya, donde contaba, y era el concepto común, recibido en ella. Por este motivo, pone más su autoridad pri­mero que otras para probar el epí­grafe puesto a este capí­tulo.

2º. El erudito orduñés y anticuario, el Licenciado Andrés de Poza, en su tomo en 4º impreso en Bilbao año de 1587: De la antigua lengua y poblaciones de España, escribí­a 200 años ha, al capí­tulo. 15 lo siguiente: “Orduña Ciudad y Cámara de Vizcaya está situada en un valle muy fértil y ameno, al paso de la más áspera, y fragosa Peña del Reino. Su población antigua fue donde está ahora el Santuario de Nuestra Señora de Orduña la vieja; si no que después acá, el Rey Don Alonso décimo, en uno con Dª Violante su muger… Tiene la Ciudad, aldeas de su jurisdicción, y son las siguientes: Ripa, Cedélica, Lendoño de yuso y Lendoño de Suso, Velandia, Mendeica, Arteaga, y Poza”.

De la autoridad, del tiempo, y del concepto de este escritor, debemos decir lo mismo que de Esteban de Garibay, para que forme su juicio el lector imparcial, si estas apuntaciones llegan a sus manos.

3º. El sabio francés Arnaldo Oihenarto, en su Notitia Vasconia libro 2º capitulo 8, página 153, dice después de llamarla Orduña, Cámara de Vizcaya que por ser Cámara, Primary judices tribunal suum constitutum in ea habent. De modo que el Señorí­o tení­a en Orduña su tribunal con los jueces principales de él; por ser Cámara de Vizcaya. Arnaldo Oihenart, escribió su obra grandemente apreciada por todos los sabios a mediados del siglo pasado.

4º. El Padre Gabriel Henao que publicó la suya en Salamanca (era natural de Valladolid) siendo maestro de escritura sagrada, en 1694, en su 2º tomo de las Averiguaciones de Cantabria, al folio 208 dice: “De tiempos mui de atrás, fue Orduña Cámara de los señores de Vizcaya, como Patroní­mico suio, haviendo en su Archivo muchas cartas y cédulas de los Reyes, en que la intitulan Cámara del Señorí­o de Vizcaya. Por este respeto, se obligan casi en todas los privilegios los Señores y Reyes a no desunirla de Vizcaya; y quando se celebran las Juntas Generales del Señorí­o debajo

del Arbol de Guernica, el Asiento y voto de Orduña, es el cuarto, después de Bermeo, Bilbao y Durango. Véase al pie la nota sobre esta obra del Padre Henao”.

De la autoridad pasemos a los hechos prácticos que dan invencible prueba. Tenemos uno a la vista, que ya lo indicamos cuando se habló de la Coronica General del Rey Don Alonso el sabio, donde se pone a Guernica conquistada de los moros. Es este: El año de 1366 a 26 de abril, Don Tello, vigésimo quinto Señor de Vizcaya, expidió en su Cámara de Orduña el privilegio siguiente, para la población, que no habí­a de Guernica.

 PRIVILEGIO

En el nombre de Dios, Padre, Fijo y Spiritu Santo, que son tres personas, e un Dios verdadero que vive e reyna por siempre jamás, e de la bien abenturada Virgen Santa Marí­a su Madre, a quien nos tenemos por Señora u por abogada en todos nues­tros fechos, o a honrra e a servicio de todos los santos de la corte celestial Amen. Sepan quantos este Privillejo vieren como yo Don Tello Señor de Vizcaya, e de Castañeda, e Señor de Aguilar e Alférez mayor del Rey Don Enrrique, con placer de todos los vizcaynos, fago en Guernica de parte de Luno, población e villa, que le dicen el Puerto de Guernica. Y do franco a vos los pobladores de este lugar que seades fran­cos e libres por siempre, como lo sodes, e de los que de vos venan, y de todos los pechos, e de todos veros. Tanvien de Fonsaderas, e de emmiendas e de oturas e de manerias como todas las otras cosas. Que ayades cumplidamente el fuero de Logroño,

e que vos mantengades por el noblemente, e bien en justicia, e en derecho, así­ en Omecillos, e en Caloñas, e en todos los buenos usos, e costumbres, como el fuero de Logroño manda. E que ayades Alcaldes, e jurados, e escrivano público, e sayón, e ofi­ciales vuestros vecinos, e no otro ninguno, porque cumplades de derecho a todo home que vos lo quiera demandar; e que la alzada pueda tomar la parte que se agrabiare para ante los Alcaldes mayores de Vizcaya, e dende afuera para ante mi.

Otro si mando, e tengo por bien, que ayades a vuestra vecindad, el solar de Juan Pérez de Dondiz, e el solar de Pedro Ibañez Dondiz, y en Guernica e el solar de Marta, e el solar de Pedro Ibáñez Ezquerra de Guernica, e en Saraspe el solar de Juan Pérez de Iturbe, e el solar de Juan Martí­nez Durecho, que es en Urrechua, e el solar de Pedro Pérez de Aloniz, e el solar de Pero Martí­nez Dirazabal, e en Videquien el solar de Juan Bueno.

Otro si mando que sea a vuestra vecindad el mortuero de Saraspe, e el solar de Juan Dichaaspee, e el solar de Juan Domí­nguez, e el solar de Pedre el rementero, e el solar de Sancho Dochaar en Uesquiza, el solar de Sancho Martí­nez, e en Lemandoro el solar de Martí­n Martí­nez, e en Urriberri el solar de Dª Toda, e el solar de Pedro de Morica, u Moxica, e en Gorritiz el solar de Pedro Ortiz de Garay, e el solar de Sancho de Garay, e el solar de Juan Bueno de Garay, e en Urrechua, hay el solar de tornero, e en Iturralde, hay el solar de Juan Baza, e en Mengoza el solar de Juan pie, e el solar de Juan Martí­nez de Gorguena, el solar de Dª Sancha, e el solar de Lope, e el solar de Pedro Domí­nguez Darribalzaga, e el solar de Juan de Doquiris, en Ibenarriaga, el solar de Marta Sánchez de Gogena, e el solar de Juan Martí­nez de Gogena.

“Otro si yo el sobredicho Conde por vos facer mas de bien, e merced, a vos los mis pobladores de la mi villa de Guernica, asi a los que agora hy sodes como a los que morarán de aquí­ adelante doy vos por siempre jamás por vuestros términos a vuestra vecindad de Busturia el Monte de apratis por los caminos de Vizcaya, a Mechica, e dende a Santa Marí­a de Iduibalzaga, e dende a Guerricas, e dende a la ferreria de Morga, e dende Arechabalaga, e a Ochetabaldana, e dende a Uehaa, e dende a Baidian, e dende a la rueda Duuda, e dende Ayona, e dende Albiz, e dende a Cuberorta, e dende a Astorca, e dende a las Cabas de Gurtiburo, e a la ferreria Doma, e dende Arteaga”.

“Otro si tengo por bien, e mando, que ayades e tengades el monasterio de San Pedro de Luno, con todos sus diezmos, e pertenencias, e derechos que al dicho monasterio pertenecen, para siempre jamás a buestra vecindad, e vos quededes e paguedes de renta de cada año por el dicho monasterio e iglesia, mil e ochocientos

maravedis a mi, o al que la mi merced vos embiase mandar que se los dedes los dichos mil e ochocientos cada año.

E porque todo esto es mi voluntad de lo facer, mandeles dar este mi privillejo, a los dichos mis vasallos, pobladores de la dicha mi villa de Guernica, sellado con un sello de cara, colgado pendiente, escrito en pergamino de cuero, en el qual privillejo escrivir mi nombre. Dada esta Carta e privillejo en la Villa de Orduña, a 28 dí­as de abril, era de 1440 (que corresponde a los años de Christo 1366) Yo Francisco Fernández la fice escribir por mandado del Conde de Vizcaya, e de Castañeda. Yo el Conde de Vizcaya”.

 CONFIRMACIONES POSTERIORES

Confirman su privilegio, el Rey Don Juan primero, siendo Infante en Burgos, a 20 de febrero de 1372, intitulándose el Infante Don Juan fijo primero heredero del muy noble y muy alto mi Señor el rey Don Enrique e Señor de Lara, e de Vizcaya. Don Enrique tercero a 29 de agosto en Valladolid año de 1404. Don Juan segundo en la misma ciudad a 29 de marzo año de 1409. Don Enrique cuarto a 15 de marzo año de 1460 en la misma ciudad. Don Fernando y Dª Isabel en Barcelona a 12 de enero de 1493. Don Felipe segundo en Madrid a 20 de octubre de 1566.

Este privilegio original se guarda en el Archivo de la misma Guernica, donde le copió el Padre Henao, e le pone en su tomo 2º página 210. También se ve por él el cuidado con que se formó en Orduña, la menuda y puntual nominación de los solares que habí­a entonces esparcidos por los campos, y tierras del distrito que se privilegió para hacer Población. Y se ve en fin, que conservando a cada uno su propiedad (es nat­ural que para esto, y hacer la precisa especificación que se hizo, cada interesado presen­tase sus tí­tulos de pertenencia al escribano de la Cámara de Orduña, Francisco Fernández, que le fizo escribir) se formó en aquel siglo el Pueblo que no habí­a. Pues, ¿cómo le habí­an de poseer los moros?

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