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Sierra Salvada: conflictos entre alaveses, burgaleses y vizcaí­nos (III)

Sierra Salvada: conflictos entre alaveses, burgaleses y vizcaí­nos (III)

37419Esta gestión tradicional de los pastos permaneció invariable hasta mediados del XIX, años de los que se poseen las primeras noticias sobre la modificación de la situación anteriormente descrita.

1.–Asociación pastoril.

Estas noticias se refieren al proyecto de una asociación, cuyos objetivos eran “mejorar la raza vacuna y establecer una pastorí­a para el ganado que pastee en la Sierra Salvada”, asociación cuyas bases se aprobaron en 15 de marzo de 1.846.

La asociación estaba compuesta por los municipios integrantes de la antigua tierra de Ayala, de la que al final, se descolgó Lezama, además de Arceniaga y, sin total certeza pero con bastante probabilidad, del Valle de Angulo.

El proyecto aprobado introducí­a la asociación como elemento diferenciador de la gestión tradicional, una asociación, que abarca la reproducción animal en el monte, aspecto clave en la mejora del ganado, y el establecimiento de una guarderí­a, compuesta por un mayoral, un “aguador”, un pastor y dos zagales, quienes además de vigilar el ganado, asegurasen la viabilidad del proyecto.

El expediente pasó por los trámites exigidos para su legal aprobación pero, al menos por ahora, no se conoce más del asunto y, por tanto, tampoco se puede evaluar una experiencia de mejora ganadera que, de llevarse a la  práctica, constituyó uno de los hitos pioneros en el campo de los aprovechamientos agropecuario-forestales en común.

2.–Acotamientos de superficies.

Otra novedad en la gestión tradicional de la Sierra fue la limitación a la libre pasturación de los ganados a través del acotamiento de superficies. La Junta de la Hermandad, en 9 de jumo de 1.863, para compatibilizar el aprovechamiento de pastos de los ganados lanares y cabrios, por un lado, y ganado vacuno y de labor por otro, determinó que, desde el 15 de abril hasta el 15 de septiembre, el terreno privativo de la Antigua Tierra de Ayala quedaba reservado al pastoreo del ganado vacuno y del de labor, demarcándose para el ganado lanar los términos de “Pozo Nuevo”, “Fuente Bellaca”, “La Lobera”, “Mangadas”, “”Los Edillos” “Campo del Moscadero” y “Pozo Chiquito”, es decir, términos comuneros con otros pueblos.

3.–Recargo al ganado ovino

El recargo se aprobó hacia 1.888 a resultas de una petición de varios ganaderos lanares, por la que solicitaban la libre pasturación de sus ganados sin restricción alguna y consistiendo en el pago de cinco pesetas por cada centenar de cabezas de ganado lecho pastante en Salvada. No se trataba de un canon por pasturación sino de un recargo por un desigual aprovechamiento de los pastos de la Sierra entre las distintas estructuras ganaderas y por las diferencias entre ganado ovino amillarado y ganado ovino pastante.

En la demarcación y acotamiento territoriales de pastos y la imposición de recargos, se esconden los conflictos y tensiones entre las diversas estructuras ganaderas existentes en la Antigua Tierra de Ayala, en torno al aprovechamiento de pastos de Salvada. Representan núcleos de discusión y desaveniencia, no siempre permanente ni, incluso únicos. Por ejemplo, en esta sierra, la construcción de chabolas y rediles individuales será el tema, en torno al que giraran las diferencias entre los rebañeros y los dueños de ganado vacuno y de labor durante casi cincuenta años.

4.– Construcción de chabolas

En 15 de junio de 1.883, la Junta de Hermandad autorizó a un rebañero la construcción de una choza y redil con una serie de limitaciones relacionadas con el punto de colocación de la choza, de la superficie a ocupar (de 4 a 6 áreas) y con la obligación de limpiar anualmente la fuente de Cobata y pozos de Unguino y conservar cerrada la cueva del mismo nombre.

La situación de la chabola autorizada en la Sierra no queda aclarada y los únicos datos que ligeramente pueden ayudarnos se refieren a la limitación impuesta en la colocación de chabola y redil “en la lí­nea de lo propio” inmediata a los términos reservados para el pastoreo del ganado ovino. Probablemente, su localización, por la configuración de la Sierra, ha de situarse en la proximidad de la majada ya existente, en el eje Cerro de Mostajo-Cobata, condiciones que promovieron su configuración secular como majada ganadera.

En enero de 1.889, ante las contí­nuas cuestiones y discordias entre ganaderos de lanares y abusos que éstos cometí­an, el Ayuntamiento de Ayala y los ganaderos de lanar de su término municipal firmaron una concordia, en cuyas bases primera y segunda se recogen la reglamentación citada en torno a la reserva de terrenos para el pastoreo y a la imposición del recargo por exceso de ganado. En la tercera se admití­a la subsistencia de redil y choza concedidos a los rebañeros “mientras no se observe que en él se cometí­an actos que contravengan a los derechos de los demás vecinos”.

Los ganaderos no las debí­an tener todas consigo y, en 24 de febrero de 1.889, solicitaron aclaración sobre una serie de puntos ambiguos u oscuros en su vigencia, destacándose la vigencia o no de las obligaciones impuestas en 1.883 y “la genuina interpretación” de la base tercera. El Ayuntamiento, en 3 de marzo de 1.889, contestó su petición interpretando la base tercera de la concordia en el sentido de que “el ayuntamiento podrá privar el uso del redil por los asociados, siempre que se probara que en él se admitieran personas de mal vivir cuyo objeto sea impedir el sosiego de los vecinos de la hermandad, o se probara que los pastores son encubridores o sustractores de ganados de los otros vecinos, o faltaren a la concordia”. En cuanto a las obligaciones de limpiar los pozos o cerrar la cueva de Unguino, éstas quedaban anuladas.

Los ganaderos no querí­an perder los logros alcanzados y, por ello, necesitaban saber clara y diáfanamente todos los puntos de la concordia establecida, pues su contravención era motivo suficiente para anular la concesión de chabola y redil y, por ello, junto a los puntos señalados, solicitaron también información sobre los lí­mites a los que debí­an ajustarse en el aprovechamiento de abonos de sus ganados y sobre en qué estado, de privárseles de choza y el redil, quedarí­an sus ganados respecto al recargo por exceso de ganado pastante.

Las infracciones y abusos subsistieron y el Ayuntamiento, el 26 de mayo de 1.901, acordó la prohibición de levantar chabolas y corrales a todos los ganaderos sin previa licencia de la Hermandad, ratificándose por ésta en sesión del 14 de julio del mismo año. Los rebañeros promovieron recurso ante la Comisión Provincial, que se sirvió aceptarlo y aprobarlo en sesión de 18 de diciembre de 1.903, autorizando la construcción de chabolas “siempre que éstas sean para custodia del ganado y se cumplan las disposiciones establecidas en las concordias y convenios pactados”.

El 16 de junio de 1.916, el Ayuntamiento de Ayala autorizó la construcción de choza y redil en el pasaje de “Barranco de Menérdiga” a ganaderos vecinos de Aguiñiga. De esta misma época, datan idénticas autorizaciones en el término de la “Ponata”.

Aparecen pues, dos nuevas majadas para el ganado de la Antigua Tierra de Ayala, que se suman a la ya histórica de “Cobata” aunque, en “Ponata”, según sentencia antigua, los Orduñeses habí­an establecido su correspondiente majada. Su construcción se tramitó legalmente conforme a la concordia de 1.883 y a la autorización de la Junta de

Hermandad de la Tierra de Ayala para otorgar concesiones a los vecinos ganaderos de la Hermandad. De las nuevas concesiones, se puede concluir que, en aquellos años las relaciones entre ganaderos de vacuno y rebañeros si no conformaban una inmensa balsa de aceite, si, pasaban por una fase de tregua amistosa.

En septiembre de 1.927, los ánimos estaban menos calmados; en esa fecha, unos 250 ayaleses dueños de ganado de labor y vacuno enviaron un memorial al Ayuntamiento de Ayala y Junta de Hermandad, en el que se quejaban de los ganaderos de ovino, acusándoles de ocultación de ganados, de incumplimiento de los acordado en materia de localización de chabolas y en cuanto a zonificación de los pastos según el ganado fuera mayor o menor, etc. Los ganaderos de vacuno y ganado de reja, tras el diagnóstico, propusieron alternativas: imposición de canon de pasturación al ganado lanar, demolición de las casetas y rediles y traslado consiguiente a la lí­nea divisoria con lo comunero, recogida del ganado menudo en rediles durante la noche, etc…

En 29 de mayo de 1.930, la Comisión Municipal permanente, presionada por el ambiente reseñado, acordó requerir a los pastores con choza en Menérdiga para que, en el plazo de diez dí­as, solicitaran el traslado de sus chozas y redil a cualquiera de los puntos de “Cobata” y “La Ponata” con la amenaza de demolición en caso contrario. Los ganaderos de Aguiñiga presentaron recurso del acuerdo ante la Diputación, la cual resolvió a su favor.

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