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Juan de Garay (Natural de Gordejuela)

Juan de Garay (Natural de Gordejuela)

í­ndiceEn diversas oportunidades mi amigo el doctor R. de Lafuente Machain, me habí­a instado para que emprendiera una seria investigación documental sobre el lugar donde naciera el ge­neral Juan de Garay, fundador de Buenos Aires y antepasado suyo.

A pesar de interesarme altamente dicho estudio, y del deseo sentido de complacer al amigo lejano, tuve que diferir la empre­sa por diversos motivos.

Pero el doctor de Lafuente Machain, con un tesón que acre­dita su antecedencia vasca, insistió repetidas veces y en una de ellas me envió la obra Garay del señor GROUSSAC, y algunos comentarios referentes a ella y a otras donde se trató ese mismo tema.

Ambos creemos que el trabajo del señor Groussac es el más serio y mejor documentado al respecto; ajeno a fantasí­as ima­ginativas y escrito sin miras tendenciosas, tal como cuadra a escritor de su valí­a.

Por consiguiente cuando pude iniciar la investigación, toma­mos los documentos insertos en esa obra, como punto de partida para la búsqueda que se iba a realizar; considerando que eran los únicos de importancia conocidos hasta entonces, relativos al lugar de naturaleza del conquistador Juan de Garay.

Los testimonios a que me refiero son: el nombramiento de Alguacil mayor, hecho en 1568 a favor de Garay por Felipe de Cáceres en que éste dice ser aquél «natural del valle de Losa, que es en los rreynos de España» ; la información del oidor Torres de Vera, hecha en 1583, en la que presentado Garay, como testigo, dice ser «natural de la Villa de Villalba que es en los Reynos de España» ; y el testamento de doña Jerónima de Contreras, hija de Garay, otorgado en 1643, en el cual decla­ra ser «hija legí­tima de Juan de Garay, natural del Señorio de Vizcaya y de Isabel de Becerra, natural de la Villa de Medellin, en la Provincia de Extremadura».

Las manifestaciones hechas por el historiador Rui Dí­az de Guzman y algunos otros contemporáneos suyos, no tienen el mismo valor que estos tres documentos en lo que se refiere a su vizcainia, pues es sabido que bajo tal denominación eran co­nocidos los naturales de las tres provincias vascongadas y ge­neralmente sus hijos y descendientes a quienes alcanzaban los privilegios acordados por los Fueros, aunque hubieran nacido fuera de su territorio.

Si consideramos bajo este aspecto la importancia de los do­cumentos cuya autenticidad es indubitable, es claro que no po­dí­amos ni tomar en cuenta a suposiciones basadas en conjeturas u homonimias, obras de imaginación sin valor histórico ni do­cumental.

Desprovistos nosotros, el doctor de Lafuente Machain y yo, por completo de prejuicio alguno, examinando con sólo los datos serios el asunto, después de haber encontrado en Villalba de Lo­sa, una extensa zona de terreno que se llamó Garay, cuya to­pografí­a está de acuerdo con la toponimia, defendimos la tesis de Villalba, a pesar de nuestro amor a la tierra vascongada, porque por encima de nuestros afectos ponemos la justicia, y se faltaba notoriamente a ella si con los antecedentes conocidos hasta entonces, se fallaba en contra de Villalba de Losa.

Hoy el asunto, merced a los documentos encontrados, cambia por completo de aspecto, pues se prueba, como se verá, que Juan de Garay nació en el valle de Gordejuela, en las Encartaciones del Señorio de Vizcaya, viéndose por tanto, que tení­a razón doña Jerónima de Contreras al afirmar que su padre era natu­ral del Señorio.

Muy bien nos vendrí­a ahora, traer aquí­ a cuento los dislates de cierto académico (que no es lo mismo que la Real Acade­mia de la Historia) o «Las Siete Partidas», para deshacer hábil­mente, aunque fuera a base de un anacronismo, la contradic­ción encontrada y achacar a «la moranza» de Garay durante muchos años en Villalba, el que le dieran con razón, en los dos documentos citados esta naturaleza; pero fieles a los principios que deben regir en estos trabajos históricos, hemos de desechar tales procedimientos, insistiendo en que la palabra «natural» no tiene otra acepción en los tres documentos indicados que la de «nacido», y que por lo tanto la contradicción sólo debe atri­buirse a error de quienes escribieron los dos primeros, debido posiblemente a la «moranza» citada, ya que resulta esto más verosí­mil que el suponer desconociera el general Juan de Garay, el lugar de su nacimiento. Cosa nada imposible ni única, pues en la historia de América, son muchos los casos de personas que por haber salido de su hogar, en su niñez, hasta descono­cí­an el nombre de sus padres.

Pero volvamos a nuestro asunto.

Con los antecedentes enunciados, era lógico que al decidir­me a comenzar la investigación, lo hiciera por el lugar que el mismo interesado señalaba como el de su naturaleza, esto es Villalba de Losa, y al efecto me trasladé a esa Villa, para consul­tar sus archivos.

Comencé por revisar el Parroquial, que principia con pos­terioridad a la fecha presunta del nacimiento del general Ga­ray, y no encontré ninguna partida referente a su apellido.

Recién con fecha 29 de junio de 1693, se lee el matrimonio de José de Garay, hijo de Juan de Garay y de Marí­a de Ba­sabe, todos vecinos de Délica, en la provincia de Alava.

Ante este resultado tan poco halagador, me dirijí­ al Ayunta­miento donde me facilitaron la compulsa de los legajos, que como en la mayor parte de los pueblos, yacen amontonados, sin clasificar y sin í­ndices. Para mostrar el estado como se con­servan los documentos, contaré que allí­ encontré, sirviendo de encuadernación a libros de acuerdos, unas confirmaciones del Privilegio de D. Fernando IV, en que libraba de casi todos los tributos, a los vecinos de Villalba de Losa, a condición de que la amurallaran y fortificaran, «por los grandes daños que han reci­bido en las guerras y robos que les fizo Don Diego e Don Lope». Su fecha es del 9 de junio, era de 1344. Confirmada por don Alfonso, en 14 de junio, era de 1351, a petición de los de Villal­ba, que dicen que no obstante el privilegio anterior no habí­an construido las murallas porque el Rey don Fernando hizo des­pués de habérselo dado, donación de la Villa de Villalba, al señor de Vizcaya.

Otra confirmación lleva fecha 29 de agosto, era de 1353 y la última, 20 de febrero, era de 1409.

Para el objeto de mi investigación, nada encontré, pues no vi mención alguna del apellido. Pero como me informaran que un vecino poseí­a muchos documentos que habí­an sido de su pa­dre, antiguo escribano de la Villa, me dirijí­ a él y con suma gentileza me facilitó la revisación de un arca llena de papeles, que resultaron ser completamente ajenos a nuestro asunto.

Con lo cual dí­ por terminada mi misión en la Villa que se presumí­a ser donde viera la luz, el Fundador de Buenos Aires, y resolví­ pasar a los lugares vecinos, pertenecientes a su juris­dicción.

El primero que visité fué el de Mijala, en cuyo archivo pa­rroquial encontré datos referentes a un Juan de Garay, que fuera Mayordomo lego de la Iglesia de San Pedro, en 1553, 54, 55 y 56, «fabriquero que ubo seido de la dha Iglia» en 17 de enero de 1557.

También leí­ en ese lugar una escritura de 1585, pasada ante un escribano de Orduña, por la cual Marí­a Ortiz de Garay, vecina de Mij ala y Magdalena de Garay, vecina de Orduña, casadas, hacen una venta como hijas y herederas de Juan Urtiz de Garay y Marí­a Pérez de Ribas «vecinos de Mixala».

En el «Libro Mayor de los raí­z de seglares, Lugar de Mixala, Partido de Castilla la Vieja, en Burgos», del año 1753, vi asen­tada a Da. Ana Marí­a de Arredondo, vecina de la Villa de Balparda, como propietaria de «una heredad en el término de Ga­ray, de dos celemines de sembradura de segunda calidad, dista del pueblo, quatrocientas pasadas». Poseí­a, además, otra en el mismo término, distante medio cuarto de legua.

Siguen propiedades de Francisco de Herrán y D. José de Pa­lacios, igualmente en el término de Garay.

Ante la referencia de existir un «término Garay», me infor­mé en donde se encontraba y me condujeron «por la calleja de Garay» a un altillo fuera del pueblo, donde me mostraron «la Barrera de Garay».

Todo esto muy cercano a Mijala, donde no obtuve ninguna otra información.

De allí­ pasé a Barriga, también jurisdicción de Villalba, en cuyo archivo parroquial sólo encontré noticias de una Marí­a, de Garay, en 1573. En el archivo municipal, nada.

En éste me informaron que quizás los protocolos estuvieran en el Archivo de Villarcayo, donde según la Ley, debí­an archi­varse todos los antiguos protocolos de los escribanos de su ju­risdicción, por ser cabeza del Partido Judicial, pero después de haber revisado uno por uno, todos los legajos existentes allí­, me retiré sin haber encontrado ni tan siquiera uno, de toda la zona de Losa.

El notario supone que por la dificultad de comunicaciones, pues por Villalba no pasa carretera alguna, su antecesor que formó el archivo por orden superior, no se tomó la molestia de pasar a recoger los protocolos de esa parte, y no tení­a idea de su actual paradero.

Después de esto, pasé a Orduña, donde revisé los libros pa­rroquiales que comienzan en 1502, vale decir, con bastante an­terioridad a la fecha en que se presume el nacimiento de Garay.

En ellos no figura ninguna partida con ese apellido hasta fines del siglo XVI, encontrándose bastantes en los siguientes.

Los que vi, parecen proceder de Délica, en Alava, y fueron sus progenitores Pedro de Garay y Marina de Angulo. Sus des­cendientes ejercieron el cargo de escribano real, trasmitido de padres a hijos. Ventura de Garay y Llano sostuvo un pleito con la ciudad, por haber nombrado a otra persona para el car­go J.

Don José de Garay, nacido en Orduña el 16 de septiembre de 1732, segundo nieto de Ventura, también escribano Real, probó ser «Noble hijodalgo de sangre, vizcaino originario», y su sobrino D. Ambrosio de Orue, Garay, Viguri y Respaldi­za, natural de Orduña, litigó su hidalguí­a en 1817, probando descender de las Casas de sus apellidos en el Valle de Ayala, provincia de Alava.

Esta fue la familia Garay más prestigiosa en Orduña, donde fundó varias capellaní­as. Pero no nos interesa detallarla porque su radicación en dicha ciudad, es posterior al establecimiento del general Juan de Garay, en Indias.

Sin embargo conviene hacer notar que con frecuencia aparece en las partidas sacramentales, el apellido Luyando, como de padrinos o testigos, lo cual demuestra la vinculación que tuvie­ron ambas familias; y Lucí­a de Luyando era la sobrina carnal del Adelantado Ortiz de Zárate, a la vez nuera del oidor Pedro de Zárate, el llamado «tio» por Garay.

Se encuentran en los mismos libros parroquiales, otros Garay, pero de radicación con fecha posterior y sus partidas no contie­nen datos de interés para nuestra investigación.

Como se ve, la búsqueda resultó infructuosa en los lugares donde suponí­amos habí­a nacido el fundador de Buenos Aires.

En vez de aportarnos elementos ampliatorios, más bien de­mostró que en esa región no habí­a tenido arraigo el apellido de Garay, en épocas anteriores o coetáneas con su nacimiento.

A pesar de ello no podí­amos afirmar que no hubiera nacido allí­, pues de acuerdo con la costumbre de la época, y puede darse como ejemplo al adelantado Ortiz de Zárate, era posible que Garay hubiera tomado el nombre de su familia materna y ésta no fuera de arraigo en Losa.

Debido a lo cual, faltos de otras pruebas, debí­amos atenernos a las constancias de los dos documentos citados como de proce­dencia indubitada de Garay, hasta tanto que algún hecho nue­vo viniera a señalar la posibilidad de sacar el asunto del punto muerto al cual habí­a llegado.

Ese hecho nuevo fue la indicación dada por el doctor de Lafuente Machain, sobre la conveniencia de revisar las pruebas presentadas por don Jerónimo Luis de Cabrera y Garay, go­bernador que fue del Tucumán y Rí­o de la Plata, nieto de Ga­ray, para ingresar en la Orden de Santiago.

Largas fueron las gestiones para dar con los documentos pertinentes, que necesariamente debí­an aclarar el asunto por tratarse de pruebas que se hicieron a mediados del siglo XVII; y dificultosas también, pues por haber sido rechazadas, se con­servaban en el Archivo Secreto, cerrado a los investigadores.

Pero allanadas las dificultades, allá por 1927, tuve la suerte de encontrar una parte del expediente de dicho don Jerónimo Luis, que equivocadamente se habí­a unido a las pruebas de otro don Luis de Cabrera, Caballero que fue de la Orden de San­tiago, y ahora he hallado otra parte. Entre las dos vienen a cons­tituir las tres cuartas partes del expediente, faltando desgracia­damente, la de mayor interés para nosotros: la información hecha «en Vizcaya», por dos caballeros de Santiago, que según consta en el Libro Registro de Cédulas de dicha Orden fueron nombrados en 1 de agosto de 1648, al mismo tiempo que se nombraba a otros dos para que hicieran las informaciones en Andalucí­a, Extremadura y Madrid. Esperamos tener todaví­a la suerte de encontrarla.

No obstante no haber dado con esta cuarta parte, en la que tan interesantes noticias habí­a de haber relativas a Juan de Garay y sus enlaces familiares con los Zárate, Mendieta, etc., que daba a la empresa de la conquista y población del Rí­o de la Plata en esta época, cierto sello de empresa vascongada y hasta familiar, los testimonios encontrados en las tres partes halladas, son suficientes para no dejar ya lugar a dudas sobre el lugar de naturaleza del general Juan de Garay.

En el cuarto folio sin numerar del expediente incoado en An­dalucí­a, Extremadura y Castilla por don Alonso Ochoa de Ribera, Caballero profeso de la Orden de Santiago y el Licencia­do Pedro de la Fuente Anaya, Religioso de la misma Orden, nombrados para hacer en dichas regiones las pruebas de ingreso de don Jerónimo Luis, encontramos la genealogí­a presentada por parte del Pretendiente, genealogí­a que como se sabe, está siempre formada con sumo cuidado, especialmente en cuanto concierne a la naturaleza del pretendiente, sus padres y abuelos paternos y maternos, pues es la base principal de la prueba, ya que a los lugares de España donde nacieron habrán de ir los Caballeros nombrados para hacer las respectivas informa­ciones de limpieza y nobleza de sangre. Tiene pues la afirmación que en ella se haga un valor extraordinario. Copiada literalmente dicha genealogí­a dice así­ :

«Genealogí­a

De Don Geronimo Luis de Cabrera a quien Su Magestad a echo mrd de havito en la Orden de Santiago, es natural y vecino de la Ciudad de Cordova en la Gobernación de Tucuman, Provincia del Peru.

«Padres

Don Gonzalo Martel de Cabrera natural de la Ciudad del Cuzco en el Perú y Doña Maria de Garai, natural de Santa Fe en la Gobernación del Rio de la Plata.

«Abuelos Paternos

Don Juan Gerónimo Luis de Cabrera, natural de la Ciudad de Sevilla que fué Corregidor de la Villa de Potosí­ y Doña Luisa Martel de los Rios, natural de la misma Ciu. de Sevi­lla.

«Abuelos Maternos

El General Juan de Garay, natural de Gordejuela en las encartaciones de Vizcaya y Doña Isabel Vecerra, natural de la Villa de Medellin».

Aunque esta sola genealogí­a basta para echar por tierra todas las otras naturalezas del general Juan de Garay hasta ahora lanzadas con más o menos fundamento, encontrarnos su confir­mación en las declaraciones de los testigos que conocieron a la familia del pretendiente en las Indias, especialmente las de aquellos que por su parentesco con éste, tení­an mayores moti­vos para estar en lo cierto.

Mucho me cuesta limitar este trabajo a la exclusiva exposi­ción de noticias relativas al lugar en que nació Juan de Garay y su familia, pues de la lectura del expediente surgen maravi­llosos cuadros de la vida colonial y noticias inéditas sobre per­sonas de primera figuración en la conquista del Tucumán, pero lo hago así­, ante el temor de separarme de nuestro asunto y dis­traer de él la atención del lector.

La primer pregunta del interrogatorio según la Regla y Es­tablecimiento de la Orden de Santiago, ordenaba dijeran los testigos «si conocen al pretendiente, qué edad tiene, de dónde es natural y cuyo hijo es; y si conocen o conocieron a su padre y a su madre, como se llaman o llamaron y de donde son o fueron vezinos y naturales; y si conocen o conocieron al padre y a la madre del dicho su padre y al padre y la madre de la dicha su madre, como se llaman o llamaron, de donde son o fueron ve­zinos o naturales; y si los conocen o conocieron o tienen noti­cias de ellos digan cómo y por donde lo saben y que fueron los tales padres y abuelos del pretendiente, nombrando a cada uno por su nombre».

El primer testigo que nos habla de la naturaleza de Garay, es Fray Juan de Vergara, de cuya declaración son los párrafos siguientes:

«En la ciudad de sevilla en diez y nueve de diciembre de dho año recivimos jurara.” en forma de el P.e Frai Ju.° de ber­gara Provincial que a sido de la orden de s Fran.e° cinco veces, dos en las Provincias de el Tucuman a donde asistio v.te y seis años y las tres en esta Provincia de Andalucia y a el presente es guardian de el conv.” de la ciudad de carmona y dixo ser natural de esta ciudad de sevilla y juro in v.tb° sacerdotes de decir verdad y guardar secreto en lo que supiere y fuere pregun­tado y al tenor del interrogat.e dijo: »

«1– A la 1 preg.ta que conoce de vista trato y comunicación a D. Geronimo Luis de Cabrera pret.e del avito de Santiago q tendra de edad sesenta años poco más o menos y save es natural de la ciudad de Cordoba en el Tucuman y conocio asi­mismo a D. Gonzalo Martel de Cabrera natural de la ciudad del cuzco y a Da. Maria Garai natural de la ciudad de santa Fee en la gobernacion del Rio de la pta padres del pret.° Y conocio asi mismo en la ciudad de cordoba en el tucuman a Da. Luisa Martel de los Rios abuela Paterna del pret.e y tiene muchas noticias de D. Gerónimo Luis de Cabrera corregidor q fue de Potosi abuelo Paterno de el pret.e marido de Da. Luisa y save q anbos fueron naturales desta ciudad de sevilla, Y tiene asi mismo muchas noticias de el General Juan de garai natural de Vizcaya y conocio y trato a Da. Isavel vegerra su muger, abuelos maternos del pret.e y a eido en las indias decir sien­pre que era natural de extremadura no save de que lugar y save lo q a dho y que los suso dhos son padres y abuelos de el pret.e por averlos conocido y tratado mucho y visto se criaban alimentaban y eredaban como tales y se llamaban padres hijos y nietos …».

«A la 4 dijo que save que D. Geronimo Luis de Cabrera que pretende, D. Gonzalo Martel de Cabrera y Da. M.a de Garai sus padres y D. Geronimo Luis de Cabrera y el G.’ Ju° de Ga­rai sus abuelos Paterno y materno son y fueron Cavalleros no­torios hijosdalgo de sangre segun costunbre y fueros de Es­paña en tal opinión y posesión avidos tenidos y comumte Repu­tados y que asi lo save por tener noticias que el abuelo Paterno fue hijo de D. Miguel Geronimo Luis de Cabrera, cavallero de el avito de Santiago y Comendador de Mures y benaí§uí§a  y Sr del mayorazgo de la torre de Palencia que fue hijo de otro Comendador y es de las casas mas ylustres de toda el andalu­cia y el prete sus padres y abuelos an sido gte de mucho lustre y estiniacion que an tenido grandes off os puestos y Gobier­nos y an gobernado aquellas Provincias de Tucumán y el prett& despues de ayer tenido otros grandes of Ps a sido general de la conquista de los cesares que se la dio Su Magd con tí­tulo de Marq° roya su casa si la consiguiese y poblase en ella tres luga­res y después fue Gobernador de el Rio de la p” y del Tucu­man y en todas las indias an sido tenidos por caballeros nobles hijosdalgo y linpios cristianos biejos que no les toca rata de judio moro ni converso y en esta opinion los a tenido tiene y visto tener este tt° asi en las indias como en esta ciudad sin ayer entendido cosa en contrario. . ».

Al contestar el religioso a las 5, dice que conoció a Don Pedro Luis de Cabrera, tí­o del Pretendiente, Alguacil Mayor que fué de la Inquisición en Córdoba del Tucumán, el cual habiéndose hacho tercero franciscano, dejó el cargo en que le sucedió su hijo Don Miguel Jerónimo Luis de Cabrera, que se hal’aba casado con Da. Marí­a de Saavedra y Sanabria, hija de Her­nandarias de Saavedra y de Da. Gerónima de Garay, y nie­ta por esta del general Juan de Garay y de Da. Isabel Be­cerra.

De tanto interés como ésta, por lo menos, y algunas de mayor interés, son las declaraciones de los testigos examinados en Ma­drid, que por su residencia en Indias habí­an conocido al Pre­tendiente y su familia. No copio las contestaciones a las 1 y 4 preguntas del interrogatorio, porque en términos generales son sumamente parecidas a las anteriormente copiadas de Fray Juan de Vergara. Recogemos únicamente los trozos de ellas que hemos juzgado precisos para nuestro objeto, pero no sin advertir, la más absoluta unanimidad con que todos los testi­gos declaran y el que no se encuentra ni un solo testigo que diga hubiera nacido el fundador de Buenos Aires, fuera del Señorio de Vizcaya.

En 27 de enero de 1649 comenzaron don Alonso Ochoa de Ribera y el Licenciado Pedro de la Fuente, las informaciones en Madrid, tomando declaración al doctor don Juan de Ca­brera Benavides, Maestre Escuela de la Santa Iglesia Metro­politana de Lima, Comisario de la Santa Cruzada en los Rei­nos del Perú y Caballero de la Orden de Santiago, quien prestó el juramento de decir verdad. Al contestar a la primera pregunta del interrogatorio y hablar de la ascendencia del pretendiente, dijo: «que los abuelos maternos se llamaron el general Ju° de Garai natural de la encartacion de Vizcaya y Da. Isavel Ve­cerra no save de onde fué natural».

El segundo testigo que declaró en Madrid fué Don Fernando de Villalba, Caballero español criado desde muy niño en el Perú, quien prestó su declaración el mismo dia y tratando de la natu­raleza de los abuelos del pretendiente, manifestó que fueron «los maternos el General Ju° de garay que fué de Vizcaya y Da. Isavel Bezerra natural q disen fue de extremadura de un lugar llamado Medellin».

Las declaraciones del dia siguiente, 28 de enero, no dan nin­guna luz sobre el asunto, pues el tesorero Don Pedro de Mon­talvo, oficial real en la ciudad del Cuzco, primero que declaró en dicho dia, dijo que le constaba fueron los abuelos «maternos el G’ Ju° de Garai y Da. Isavel Vecerra, que no save de onde fueron naturales»: y Don Pedro de Ligue, que declaró después, al hablar de los abuelos del pretendiente, manifestó que «no tiene noticia de los maternos» a quienes no conoció ni sabí­a cómo se llamaron.

El quinto testigo de los interrogados en Madrid, fué el Maes­tre fray Sancho de Zárate, Calificador del Santo Oficio y Pro­curador General de la Provincia del Perú, de la Orden de Santo Domingo, natural de la ciudad de Lima, quien dijo, en declaración asentada el 29 de enero, al tratar de los abuelos, fueron «los maternos el General Ju° de Garay que fué vizcaino y Da. Isavel Becerra que fué natural de la Villa de Medellin en Ex­tremadura».

El sexto testigo fué Don Diego de Sotomayor, Caballero de la Orden de Calatraba, que habí­a residido muchos años en el virreynato del Perú, declaró el mismo dí­a 29, manifestando al contestar a la primera pregunda que «no tiene noticia de los abuelos maternos» ; pero al contestar a la cuarta pregunta dijo «que el dho D. Geronimo Luis de Cabrera, Don Gonzalo Martel de Cabrera y Da. Maria de Garay sus padres y D. Geronimo Luis de Cabrera su abuelo Paterno de quien tiene noticia y cada uno de ellos son cav.°. notorios de sangre hijos dalgo según costunbre y fueros de España en tal opinion y posesion avidos tenidos y comunmte Reputados asi en las Indias a donde son mui conocidos por los grandes puestos que todos an ocupado como en españa y que en esta opinion los tiene este tt° por saver que la me de el prete es vizcaina en su origen por la baronia».

Fué séptimo testigo Don Juan Alfonso de Bustamante, Caba­llero de la Orden de Santiago, que prestó su declaración el dí­a 30 de enero y manifestó, bajo juramento, fueron sus abuelos «mater­nos el General Ju° de Garay y Da. Isavel becerra su legitima muger, el natural de Vizcaya y ella de extremadura de medellin».

Este mismo dia declaró el licenciado Antonio de León Pi­nelo, Relator del Consejo Real de Indias y de la Cámara de ellas, ilustre escritor peruano a quien debemos perpetua grati­tud cuantos nos dedicamos a estudios históricos americanos, y cuyo voto es de calidad por haber entendido en todos los asun­tos que vení­an de Indias. Contestando a la primera pregunta declaran fueron los abuelos «maternos el G’ Ju° de Garai y Da. Isavel Vecerra, el natural de Vizcaya y ella de extre­madura, aunque no se acuerda de que lugares . . y el mater­no fué conquistador del Paraguai y Rio de la pta y pobló el Puerto de buemnos ayres y esto dijo ser mui notorio y que como tales esta eredado». Y al contestar a la cuarta sobre la nobleza del pretendiente dijo «que por la pte del G’ Ju° de Garai se re­mite a lo que se ubiere provado en Vizcaya».

El testigo noveno fué Francisco Caro de Torres, que habia residido muchos años en el Perú y prestó declaración el 3 de febrero del año 1649, manifestando tener muchas noticias del pretendiente, sus padres y abuelos paternos «y asi mismo las tiene de el G’ Ju° de garai que fué vizcaino y de Da, Isavel becera natural de la va de Medellin», sus abuelos maternos.

El décimo testigo, que fué el doctor don José Carrasco del Saz, Arcediano de la Iglesia Catedral de Arequipa, declaró en 5 de febrero que «no tiene noticias de los abuelos maternos ».

La declaración más interesante, aunque pudo haberlo sido mucho más si el parentesco que uní­a al testigo con Juan de Garay, no le hubiera hecho omitir cuanto se refiriera a la fami­lia y nobleza de éste, pues no debe olvidarse que era testigo presentado para justificar los extremos correspondientes a los otros apellidos, la más interesante digo, es la prestada por don Francisco González de Andia-Irarrazabal y Zárate, Caballero de la Orden de Santiago y el de ella Comendador de Viloria, Marqués de Valparaí­so, de los Consejos de Estado y Guerra de S. M., Virrey que fué de Navarra, quien declara bajo juramento «que conoció este tt° en la ciudad de Santa Fee en las indias a el G’ Ju° de Garay natural de gordejuela en las encartaciones de Vizcaya y le trato por ser deudo de este tt° en el quarto grado y trató asi mismo a Da. Isavel Vecerra y Contreras su legitima muger, natural de la V. de Medellin en estremadura que fueron abuelos maternos del prete y que por este parentesco tiene muchas noticias de todos los referidos y save que son padres y abuelos de el prete y que como tales an tenido sienpre grande estimacion y asi es publico en todas las indias a donde son mui conocidos».

Contestando despues a la cuarta dijo «q D. Geronimo Luis de Cabrera que pretende, Don Gonzalo Martel de Cabrera y el G’ Ju° de Garay sus abuelos Paterno y materno y cada uno de ellos son cavalleros notorios hijosdalgo de sangre en tal opinion y posesion avidos tenidos y comunmente reputados y en esta opinion dice los a tenido y a visto tener sin cosa en contrario»; y despues de dar cuenta de los numerosos actos positivos de no­bleza de la parte paterna del pretendiente, agrega «que por lo que toca a la noblela materna se remite a Vizcaya que por ser deudo de este tt° no se alarga a decir su notoriedad».

Ciérrase la información de testigos en Madrid, con la decla­ración prestada en 8 de febrero de dicho año por el duodécimo testigo don Andrés de Cabrera, hijo legí­timo del pretendiente, quien manifiesta bajo juramento «que el pretendiente se llama Don Geronimo Luis de Cabrera y que es becino i natural de la ciudad de cordoba en el tucuman probincia del Piru – i que sus padres se llamaron Don Gonzalo martel de Cabrera natural de la ciudad del cuzco en el Piru y doña Maria de Garai natural de Santa fe en el Rio de la plata – i los abuelos paternos D. Ge­ronimo luis de Cabrera y doña Luisa martel de los rrios na­turales de la ciudad de sevilla y los maternos al general Ju° de garai natural de gordejuela en las encartasiones de biscaia y doña isabel besera, natural de la Villa de medellin de extremadura».

Resumiendo pues lo hasta ahora manifestado diré:

– Que Don Gerónimo Luis de Cabrera, nieto de Juan de Garay, a quien S. M. hizo merced de hábito en la Orden de Santiago, en la genealogia que mandó presentar en el Consejo de Ordenes para sus pruebas, declaró que su abuelo materno el general Juan de Garay, fue natural de Gordejuela, en las Encar­taciones de Vizcaya.

– Que ni uno sólo de los testigos examinados en Extre­madura, Andalucí­a y Castilla, declaró que Garay hubiera naci­do fuera del Señorio de Vizcaya.

– Que de los trece testigos citados que conocieron a la familia del pretendiente en las Indias, cuatro no sabian de donde fueran naturales los abuelos maternos y nueve declararon bajo juramento, ser el general Juan de Garay, natural del Señorio de Vizcaya.

– Que de los nueve que declararon bajo juramento ser el general Juan de Garay, natural del señorio de Vizcaya, tres localizaron más el lugar, afirmando que fué en las Encartacio­nes de Vizcaya.

V. – Que de los tres que señalaron como lugar de natura­leza las Encartaciones de Vizcaya, dos, uno pariente de Garay en cuarto grado y el otro su bisnieto, lo localizaron aún más señalando a Gordejuela, dentro de las Encartaciones, como cuna de Garay, concordes con la afirmación del pretendiente, que era su nieto.

Debe también tenerse presente la calidad de los testigos ofre­cidos para la información, que les libra de toda sospecha de com­placencia, por otra parte sin objeto, pues no se discutí­a el lugar de origen del Fundador de Buenos Aires.

Queda pues probado con esta información, que el general Juan de Garay, nació en el Valle de Gordejuela, en las Encar­taciones del Señorio de Vizcaya.

Espero no pasará mucho tiempo, sin que las circunstancias me permitan completar la investigación, señalando el lugar y la torre de este valle, en que nació.

Deva, 5-1X-32.

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