Menú

VECINOS: ARMONA MURGA, José Antonio de.

VECINOS: ARMONA MURGA, José Antonio de.

ARMONA MURGA, José Antonio de.

José Antonio de Armona y Murga nació en el barrio de Barrecheguren, Respaldiza, Ayala, el 26 de Abril de 1726. Hijo Matías José de Armona Gómez de Gorbea y Bernardina Murga de Gorbea. Hermano de Francisco Anselmo, de Matías Francisco, Pedro de Alcántara, María Josefa y María Antonia.

En 1736, cuando José Antonio tenía nueve años abandonó Respaldiza para trasladarse a la ciudad de Orduña, de donde provenía su familia, con motivo del nombramiento de su padre a la comandancia de Resguar­dos Montados del Ebro, en la aduana orduñesa. Entró con sólo diez años en la oficina de rentas de la aduana colocado por su tío-abuelo Juan Antonio Jiménez Bretón, jefe de la aduana y pasó en 1738, muy joven, a Sevilla con su hermano mayor Francisco Anselmo, que iba a trabajar en la hacienda del reino.

Armona comenzó su carrera en 1750, cuando fue nombrado contador de almojarifazgos y puertos secos de la aduana de Huelva. Debió Este nombramiento a su conexión familiar con el marqués de La Ensenada y en diez años José Antonio consiguió duplicar las exacciones fiscales de su zona.

Mientras tanto, empezaban a manifestarse sus aficiones cultura­les, se dedicaba a la lectura y empezaba a cultivar la correspondencia erudita. Es de especial interés el intercambio que entabló por inicia­tiva propia en 1761 con el padre Martín Sarmiento, que acababa de

terminar su obra «Noticia de la verdadera patria (Alcalá) de Miguel de Cervantes». Por otra parte visitaba regularmente Cádiz, apre­ciando la vida cultural de una ciudad mucho más activa que Huelva.

Armona luchó eficazmente contra el contrabando y la corrup­ción en la aduana. La situación más destacada de su etapa onubense fue sin duda, el terremoto que destruyó Lisboa el 1 de Noviembre de 1755. Armona remitió a Agustín de Montiano, director de la Real Academia de la Historia y paisano suyo, un informe preciso y deta­llado sobre los daños sufridos en su zona. Armona abandonó Huelva en 1760 para acompañar como secretario a su hermano Francisco Anselmo cuando fue nombrado Visitador General de Rentas del rei­no de Granada por el marqués de Esquilache, ministro de Carlos III. Después de pasar varios meses visitando la región con su hermano, José Antonio recibió en 1762 el encargo de revisar la recaudación de las Rentas en Extremadura. Se afincó en Trujillo en Diciembre de 1763, pero casi enseguida, el domingo de Ramos de 1764, fue llamado nuevamente a Madrid para ocupar otro cargo de mayor en­vergadura en La Habana, donde Esquilache le encargó la reorgani­zación de la Hacienda cubana para adaptarla a la nueva planta que se daba a la isla y el establecimiento de un nuevo sistema impositivo en Cuba. José de Ávalos fue su oficial mayor y su ayudante principal. Armona se entrevistó con el rey Carlos III y con el ministro Grimal-di, quien le confió otra complicada misión, la de organizar un nuevo sistema de correo marítimo entre las colonias y España. Al mismo tiempo, su hermano Francisco Anselmo había sido nombrado Inten­dente y Visitador general de Nueva España. Así pues se embarcaron para América; Francisco Anselmo en Septiembre de 1764 junto con sus hijos y su hermano Matías y, en Diciembre José Antonio, que al llegar a La Habana en Febrero de 1765 se enteró de la muerte de su hermano Francisco Anselmo durante la travesía.

Armona llegó a Cuba poco después de que en 1762 los ingleses hubieran atacado y ocupado La Habana, devolviéndola posterior­mente a España a cambio de la cesión de La Florida encontrando al gobernador de la plaza, el conde de Ricla, dirigiendo la reconstrucción de las fortificaciones destruidas por los ingleses. Era ésta una situación que imponía restricciones presupuestarias y dificultaba el gran proyecto del correo marítimo que debía poner en marcha. La financiación, el aparejamiento de una flota, la instalación de toda la extensa infraestructura necesaria le exigían una gestión enérgica y una gran capacidad de organización. Armona logró superar las di­ficultades y logró establecer un servicio regular entre La Coruña y La Habana, desde donde se distribuía el correo por los territorios americanos. Después de llevar a cabo ésta comisión sirvió como se­cretario del virreinato de México.

Durante esta etapa de su carrera siguió dando muestra de sus con­tactos eruditos. Dos notables ejemplos fueron el físico español An­tonio de Ulloa, nombrado gobernador de La Luisiana en 1765 y el astrónomo francés Charles-Marie de la Condomine, que había en­cabezado una expedición a Perú en 1736-1744 para medir un grado de meridiano, en la cual había participado también Ulloa.

El 22 de Julio de 1766 fue nombrado miembro del Consejo de Su Majestad en la Contaduría Mayor de Cuentas y Administrador General de Reales y Correos de la isla de Cuba.

Casó el 25 de Marzo de 1770 en La Habana con María Josefa Beitia y Castro, nacida en La Habana el 9 de Junio de 1753, hija del I marqués del Real Socorro, José Beitia y Rentería y de Luciana Castro y Espinosa. De éste matrimonio nacieron: María Josefa, en 1772; José María, en 1773 y Francisco de Paula, en 1776. Al regre­sar a España en 1776 fue durante unos meses Intendente General del ejército del reino de Galicia a partir del 1 de Mayo de 1776.

El 12 de Enero de 1777 fue nombrado corregidor de Madrid. Este cargo conllevaba la Intendencia de los Reales Ejércitos y de la provincia de Madrid, la Superintendencia General de las sisas mu­nicipales, la Intendencia de la Regalía de Casa y Aposento del Rey y Juez Protector de los teatros del Reino. Pasaban por sus manos y dependían de sus decisiones cuestiones de hacienda, beneficencia, sanidad, abastos, policía urbana, limpieza, urbanismo y orden públi­co. El gobierno local representaba evidentemente un ámbito clave

para la implementación del programa de reforma social promovido por Carlos III, y Madrid, como sede de la corte, estaba a la cabeza de ese programa. Armona trabajaba en concierto con el rey y con Floridablanca, que tomó el relevo de Grimaldi, como Secretario de Estado, a comienzos de 1777.

La habilidad con que Armona hizo frente a los diversos retos y la eficacia con que impuso la política reformista de Carlos III durante los 15 años que ocupó el puesto llevaron al rey a llamarle «el mejor alcalde de Madrid».

Patrocinó el Observatorio Astronómico, el jardín Botánico, la Academia de la Historia, la canalización del río Manzanares. Gestio­nó las obras del Salón del Prado con las Fuentes de Cibeles, Apolo y Neptuno y la Puerta del Sol y mejoró el sistema de alcantarillado y la higiene urbana con diversos medios y reglamentos.

Las excepcionales exigencias del corregimiento, siempre en pug­na con el ayuntamiento de Madrid y la intensa actividad a la que se sometió Armona durante su mandato minaron paulatinamente su salud. En Enero de 1786 pidió a Carlos III que le relevara de su cargo, a lo que el rey se negó recalcando su confianza en él. A finales de 1787, Armona sufrió una grave enfermedad. El rey, por su parte estaba debilitándose también y murió el 14 de Diciembre de 1788. A Armona le tocó organizar la ceremonia de coronación del sucesor, Carlos IV, y las correspondientes festividades, en 1789. Continuó trabajando hasta que murió el 23 de Marzo de 1792, con 65 años.

Armona fue caballero pensionado de la orden de Carlos III según real decreto del 18 de Agosto de 1776. Formó parte de la Real So­ciedad Vascongada de Amigos del País en 1776 y fue también socio de numero de la R. S. E. Matritense el 29 de Noviembre de 1779 y accionista del banco de San Carlos. En 1783 fue prefecto de la Real Congregación de Naturales y originarios de las tres provincias Vas­congadas o de San Ignacio de Loyola en Madrid.

Este ilustre personaje de la época ilustrada nos dejó las siguientes obras:

Navegaciones antiguas y modernas a la Mar del Sur y otras partes del Globo, sobre viajes americanos que realizó en la época de estan­cia en Cuba, 1772. British Library, Eg. 902.

Noticias de Madrid desde el año 1636 hasta el de 1738. Y des­de el año de 1680 hasta el siglo presente, por D. Juan Francisco de Ayala Manrique, y es su propio original. Recogidas por don Joseph Antonio de Armona, Corregidor de Madrid. BNE, mss. 18447.

Memorias cronológicas sobre el origen de la representación de comedias en España. Año de 1785. Existe una moderna edición pre­parada por Charles Davis con la colaboración del J. E. Varey, Fuen­tes para la Historia del Teatro en España XV, Woodbridge 2007[1].

Índice de los privilegios y reales cédulas, franquezas y libertades que tiene y goza esta M. N. y Leal Tierra de Ayala… ordenado por

  1. J. A. Armona, Corregidor de Madrid, natural del mismo lugar de Respaldiza. Año de 1788. Conservado en BNE, mss. 18398.

Apuntaciones históricas y geográficas de la antigüedad, nombre y privilegios de la Ciudad de Orduña, 1789. Edición de José Ignacio Salazar Arechalde, Bilbao 2002.

Noticias privadas de casa útiles para mis hijos. Recuerdos de mi carrera ministerial en España y América. Encargos y comisiones a que fui destinado en una y otra parte, y empleos que (sin preten­derlos) me ocupan hoy en Madrid. Con expresión de las anécdotas curiosas que ocurran en su lugar a la memoria, si por algún motivo fueren dignas de saberse. Año 1787[2]. Edición moderna Joaquín Ál­varez Barrientos; José María Imízcoz y Yolanda Aramburuzabala, Gijón 2012.

 

[1] La Biblioteca Nacional de Madrid tiene los mss. 18474 y 18475 con el título: Memorias cro­nológicas desde el origen de la representación de las comedias en España, y particularmente en Madrid, desde que por haberse hecho pública esta diversión, empezó a merecer las atenciones del Gobierno. El mss. 18544 contiene Papeles, notas y correspondencias sobre asuntos históricos y literarios y el mss. 17999 el Índice general de los manuscritos que se hallan en la corta librería de D. J. A. Armona, Corregidor de Madrid. Año de 1783.

 

[2] Una parte de las Noticias fue publicada, no con el mismo orden, como Viaje a la América, pu­blicado en 1787, en Anales y Memorias de la Real junta de Fomento y de la Real Sociedad Económica de La Habana, IV (1859), p. 92-131. Los manuscritos de esta obra se hallan en la Biblioteca Nacional de Madrid y la Real Academia de la Historia.

 

 

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *