ARRASTARIA: síntesis histórica (II)
3.- Algunos datos históricos[1]
Lo que hoy en día conforman las tierras orduñesas, antiguamente estaban ocupadas por gentes pertenecientes a las tribus “autrigonas”. La Autrigonia abarcaba bastante territorio de Castilla (Valle de Mena, Sedano, Frías, Pancorbo, Briviesca, etc…), Orduña y el territorio izquierdo del Nerva (Nervión) hasta Portugalete. En Álava los de la hermandad de Arceniega, Llodio, la cuadrilla de Ayala, etc… Pertenecían también a los autrigones los lugares de Delika, Artómaña, Aloria, Tertanga y otros, según buenos autores.
Los celtas llegaron a Arrastaria hacia el siglo III o IV antes de nuestra era. Fueron los Nervios o Nerviones, pueblo germánico de cultura celta, los que se asentaron en tierras del valle de Arrastaria y de Orduña. Eran conocidos como los “hombres del hierro“. Según la hipótesis de Federico de Barrenengoa, es posible que estos Nervios se estableciesen, con el fin de buscar y explotar los yacimientos de hierro del entorno. Para el autor no ofrece duda que los nombres de Delika, Artomaña, Aloria y Lecamaña son nombres celtas[2].
La presencia romana[3] en Arrastaria está atestiguada por el importante asentamiento de Aloria, donde se han descubierto los cimientos y restos de viviendas de un poblado, siendo fechada en torno al año 50 después de C., por los arqueólogos. Los datos recogidos de las prospecciones permitieron a Juanjo Cepeda establecer la cronología del asentamiento: “desde el año 50 hasta el 200 hubo actividad, pero en esa fecha quedó despoblado”. “En el año 350 fue ocupado de nuevo y así se mantuvo, con altibajos, al menos hasta mediados del siglo V, y habitado en términos generales hasta la Edad Media”. Dentro del espacio ocupacional urbano de este asentamiento lo más notable es la instalación industrial descubierta, consistente en sencillos hornos permanentes para la reducción del mineral de hierro[4].
En el mismo valle de Arrastaria, en Artomaña, Félix Murga encontró en 1977, en el término de La Calzada, algo de cerámica sigillata vulgar y algunos restos de fauna. En 1980, en este mismo pueblo y por la misma persona, se descubrieron un yacimiento de la misma época romana entre el arroyo del pueblo y la bifurcación de la carretera de entrada al mismo. Los materiales hallados fueron fragmentos de cerámica a mano, sigillata[5] vulgar, con decoraciones en los fondos y bordes, así como un fragmento de mandíbula animal.
En Delika, en el mismo centro del pueblo, localizó en 1981, en compañía de Teodoro Ugarte, lo que parecía haber sido un lugar de habitación, con hallazgo de cerámica sigillata.
La fuerza militar estaría concentrada en Tertanga, nombre derivado, según el autor, de Tertánica, el cual evoca la posición militar de la Tercera Cohorte romana, siendo la encargada de vigilar la base romana de Orduña y Arrastaria y proteger con sus destacamentos las posiciones que se encaminaban hacia las minas de hierro o hacia el mar. La estación romana de Arrastaria y Orduña conoció sus mejores momentos entre mediados del siglo I hasta parte del siglo III o algo más.
Las primeras referencias directas de las aldeas de Arrastaria, dejando a un lado la cita al lugar de Tertanga, en la primera mitad del siglo XII, aparecen en documentos eclesiásticos[6] aunque Don Sancho García (1128-1195), hijo de Garci Galíndez, que llevó el apellido Salcedo, incorporó al patrimonio ayalés la tierra de Urcabustaiz y las aldeas de Arrastaria. Los descendientes de esta familia fueron señores de Arrastaria, entre otras tierras.
Será la lista del Obispo de Calahorrra, Jerónimo Aznar, en 1257, la que incluya dentro del arciprestazgo de Orduña, la existencia de 20 parroquias. Las que se pueden considerar se ubicaban en el valle de Orduña serían: Odelica, Urruñu, Tertanga, Artomaña, Aloria y Arbieto.
En la primera mitad del siglo XIII se desconocen los términos jurisdiccionales de la entonces villa de Orduña, ignoramos si las aldeas de Arrastaria formaban parte de su jurisdicción[7].
Que durante un tiempo las aldeas de Arrastaria estuvieron sujetas a Orduña parece indudable, porque si no el pleito que sostuvieron Orduña con el señor de Ayala no se hubiera producido[8]. En 1380 Fernán Pérez de Ayala consigue en una sentencia favorable a sus intereses al otorgarle la jurisdicción de las aldeas de Odelica, Artómaña, Tertanga, Aloria, Zamarro y Arbieto. Tras esta sentencia favorable en la real Chancillería de Valladolid, tomaba posesión de su señorío y juraba mantener los fueros y las libertades de Arrastaria en la iglesia de Santa María de Délica en 1380.
Años más tarde, en 1391, se ratifica el triunfo del poder señorial sobre el municipal. Orduña se tuvo que conformar con mantener derechos de usufructo de hierbas y aprovechamiento de montes[9].
En el siglo XV el privilegio de Enrique IV, del año 1467, incorpora al Señorío de Bizkaia la ciudad de Orduña y sus aldeas, con las aldeas del valle. Parece que es un documento de naturaleza fiscal al estar Orduña y sus aldeas, así como las del valle, obligadas por su inclusión, en un momento determinado, en la Merindad de Castilla la Vieja. En el último tercio del siglo se produjeron disputas entre el concejo orduñés y el señor de Ayala, poniendo de manifiesto la tensión que se daba entre los poderes concejil y señorial por el control del territorio del valle de Orduña.
En 1518 la controversia entre ambas partes dio lugar a una sentencia por la que se delimitaron los términos de Belandica, Sustacha y Campillo en los lugares de las aldeas de Aloria y Artómaña.
Don Pedro López de Ayala, el comunero (1485-1524), en su intento de levantar a Álava a favor de la Comunidad, fechaba una carta llena de coraje y razonamientos en apoyo de los rebeldes. En estos momentos, la casa de Ayala contaba con unos 6.500 vasallos en tierras alavesas, entre ellas Arrastaria y Ayala. Derrotado Don Pedro en abril de 1521 (batalla de Villalar) le fueron confiscados sus bienes y señoríos. Murió en prisión en 1524. Poco después (6-5-1525) le fue restituida a la casa de Ayala el valle de Arrastaria, entre otros territorios; en cambio el castillo de Orduña, punto clave en la defensa de la ciudad, se demolió por orden del emperador[10].
Defender el paso de mercancías, controlar los accesos, ejecutar obras en las vías principales, formaba parte de las inquietudes del gobierno de Orduña, y entre ellas el camino de la ciudad al alto del puerto, que era el eje básico de comunicación con la meseta, tan básico que Orduña reclamaba su jurisdicción. Un caso sintomático de este asunto es lo ocurrido a mediados del siglo XVI, en septiembre del año 1546, cuando transitaba por el camino el vecino de Berberana, Pedro Palacio, con sus recuas rumbo a Orduña. El responsable de la guía de la peña, Pedro Zaldibar, le exigió el pago de la renta. Al parecer el transeúnte se negó a pagarla, alegando su vecindad, por lo que llegaron a un enfrentamiento físico entre las dos partes. Avisado el alcalde de Arrastaria, Pedro Porres, acudió con muchos vecinos y detuvo a Pedro Palacio, a quien llevó preso al concejo de Délica.
Enterado el gobierno de la ciudad, le faltó tiempo al ayuntamiento orduñés para mandar a su escribano, Felipe Acebedo, y a su regidor, Pedro Osma, y acusar a Pedro Porres, de haber usurpado la jurisdicción orduñesa del camino “que sale de la ciudad hasta encima de la dicha peña y ermita de San Bartolomé con el ancho que suelen tener los caminos reales”.
En el proceso que se derivó del percance, se recibió a prueba a más de 15 testigos de todo tipo, y a resultas de sus declaraciones, quedó claro que el camino era jurisdicción de la ciudad, que tenía una anchura de 4 y 10 piertegas[11], que la justicia orduñesa conocía los delitos que allí se cometían y que era la ciudad la encargada de llevar los obreros para abrir el camino, cuando se cerraba por la nieve caída, lo que se llamaba hacer la huella. Finalmente, el alcalde de Arrastaria fue condenado a un año de destierro, 10.000 maravedíes de multa y a pagar las costas del proceso[12].
[1]Para un mejor conocimiento de diversos aspectos relacionados con Arrastaria podemos consultar los siguientes documentos: en el Archivo Municipal de Amurrio (19 de abril de 1380: testimonio de la toma de posesión de las aldeas del valle de Arrastaria por Fernán Pérez de Ayala. Traslado sacado en Délica, el 12-7-1511. Inserto en él va una copia redactada por el escribano Juan Pérez de la Viña, sacada en Délica el 15-1-1387; 7 de diciembre de 1385 (Valladolid): carta de Juan I, que ordena a Fernán Pérez de Ayala dejar libres de tributos los parrales y demás bienes de los vecinos de Orduña. Traslado sacado en Arrastaria, el 11-3-1397; 7 de diciembre de 1385 (Valladolid): sobre carta en el pleito entre el señor de Ayala y de los vecinos de Orduña que poseen bienes en Arrastaria, por el pago de tributos o rentas. Traslado sacado en Délica, el 24-11-1487; 4 de agosto de 1467 (Segovia): carta de Enrique IV, que confirma los privilegios y exenciones de la ciudad de Orduña y sus aldeas, y de los pueblos del valle y Hermandad de Arrastaria; 1522: Privilegios y declaración de Carlos I y otros reyes de España; 30 de septiembre de 1524 (Arrastaria): libro de acuerdos de los hijosdalgos de Arrastaria. También (Délica) el 16 de abril de 1577; 2 de abril de 1530 (Madrid): real Provisión de Carlos I y doña Juana, sobre el nombramiento de alcaldes mayores de Arrastaria; 21 de abril de 1534 (Délica): expediente con declaración de testigos, relativo a que los alcaldes y merinos de Arrastaria han sido vecinos del valle desde tiempo inmemorial. Declaración hecha ante el escribano Tristán de Oribe. Se repite el 15 de junio de 1562; 28 de mayo de 1536 (Madrid): Provisión de Carlos I y doña Juana acerca de que los alcaldes nombrados por el señor de Ayala no son de la Tierra de Arrastaria; 11 de diciembre de 1548 (Valladolid): carta ejecutoria ganada por la ciudad de Orduña contra el valle de Arrastaria por el pago de ciertas cantidades. Contiene antecedentes de 1515 y acaba en revista, en 1548; Siglo XVII: Libro de ordenanzas del concejo de Délica; Siglo XVII: Copia de las ordenanzas de Délica, sacada en 1816. Otros documentos sin localizar (Copia o traslado autorizado de la documentación por la que el valle de Arrastaria pide quedar exonerado del reparto para la real Armada; 13 de febrero de 1533 (Madrid): carta de Carlos I y doña Juana al bachiller Diego Rodríguez, alcalde mayor de Ayala, con motivo de que Juan de Berrácaran, en nombre de todo el valle y Junta de Arrastaria, protesta por los malos tratos que el alcalde mayor de Ayala da a las gentes del valle de Arrastaria; Libros de decretos de 1550 a 1577, de 1600 a 1637, y de 1704 a 1731, y los que pudiera haber intermedios entre 1557 y 1600, y entre 1637 y 1704, e incluso posteriores; Libro de decretos y cuentas, que comienza en 1801; Libro de acuerdos del ayuntamiento de Arrastaria, comienza en 1830.
[2]Gabriel Carretié afirma que tanto “Nervión” como “Delica” son restos de la cultura celta establecida en este entorno.
[3]Varios restos materiales y algunos topónimos dan fe, por otra parte, del asentamiento romano en tierras del Nervión. Una calzada romana subiría por Osma de Valdegovía, Mambliga y Orduña hasta llegar a la ría siguiendo el curso del Nervión. Tras una primera fase de contacto entre romanos y vascones en general, entrados ya en los primeros siglos de nuestra era, es posible determinar que, mientras en la zona meridional la romanización fue tan intensa como en las mejores zonas de la península, parece clara la baja asimilación de la cultura romana por parte de los pueblos más septentrionales. Varios restos de materiales, como los hallados en el yacimiento de San Juan de Aloria, dan fe del asentamiento romano en la zona de Arrastaria-Orduña. También parecen de origen romano el topónimo de “Ripa”, barrio de Orduña. En este municipio tenemos otro término orduñés, pegando a la zona de Aloria, denominado “El Frato”, de claro origen romano. Así mismo refleja un origen numeral romano el nombre de “Tertanga”, lo mismo que el de “Cuartango”, valle limítrofe con las tierras de Arrastaria. “Tertiani” eran los soldados romanos de la Legión III, por lo que el nombre de la actual aldea de Arrastaria derivaría de “Tertianica”, de modo similar a Cuartango, derivado de “Quartanicus”. También son de origen romano los topónimos de los barrios de “Ripa”en Orduña; las mismas raíces, posiblemente, se hallan en el topónimo “Derendano”, nombre antiguo de la actual Saracho.
[4]Vide: KOBIE (Serie Paleoantropología), Bilbao. Bizkaiko Foru Aldundia-Diputación Foral de Bizkaia N.º XIX, 1990/91. EL ASENTAMIENTO ROMANO-MEDIEVAL DE FRATO (ALORIA; ALAVA I ORDUÑA; BIZKAIA). CAMPAÑA DE PROSPECCION Y SONDEO. 1989. RESUMEN. J.J. Cepeda; l. Calleja; M. Unzueta y P. Castaños.
[5]La terra sigillata es una cerámica de color rojizo, netamente romana, con apariencia de revestimiento de barniz, realizada a torno y cocida en horno. Su nombre viene de que muchas de estas piezas llevan el sello del alfarero, de lo que se deduce: “cerámica sellada”.
[6]También respecto a Arrastaria, el noble Lope Sánchez ofrecía a San Millán en 1075 el monasterio de Santiago de Langreiz, en la bajada a dicho valle, con sus manzanares en Orduña y otras donaciones, entre ellas posesiones en Tertanga, en una ladera de Arrastaria. Igualmente, uno de los documentos más significativos para el conocimiento de la historia eclesiástica de la zona de fines del s. XI, es el convenio acordado entre Pedro, obispo de Calahorra y los habitantes del valle sobre la percepción de diezmos y otras cuestiones. El documento que lo recoge, fechado en 1095 se refiere a varias iglesias ayalesas. En el acuerdo el obispo concierta que cuando deseara reunirse en concilio con los abades de Ayala habría de llegar a Arrastaria, donde asimismo concurrirán dichos clérigos. Este dato parece indicar la existencia, ya en 1095, de la iglesia principal del valle, Santa María de Délica.
[7]En los pueblos primitivos de Alaba, según Llorente, no aparecían los del valle de Arrastaria, ni Lecámaña, ni Saracho. Sin embargo, por hermandad, después de 1332, se unieron los del valle de Arrastaria, así como Saracho y Lecámaña.
[8]Se supone que este valle perteneció a la villa de Orduña y Señorío de Bizkaia. Así consta en las Ordenanzas Municipales de 1373. Un siglo antes (1260) Orduña consigue un privilegio por el cual se aplica el fuero local en las heredades propiedad de orduñeses situadas en Derendano (Saracho) y las aldeas del valle de Arrastaria.
[9]Estos datos se confirman en un documento que se conserva en el archivo municipal, en el que consta que en 1380 fray Fernán Pérez de Ayala, dominico, señor de la casa de su nombre, pleiteó con Orduña sobre la propiedad de los pueblos que forman el valle, habiendo sentenciado a su favor el rey, y quedando estos lugares incorporados a la provincia de Álava. Posteriormente perteneció al señorío de Ayala y el alcalde mayor que los señores de dicha casa ponían en sus estados tenía derecho a conocer en grado de apelación las causas civiles del valle y además a elegir alcalde ordinario entre los tres sujetos propuestos por los vecinos. Esta hermandad hizo causa común con los municipios colindantes en el pleito incoado contra Álava por los repartimientos de 1576.
[10]Vide: “El Castillo de Orduña” J.I.Salazar en www.ezaguturduna.net
[11]Medida antigua de medir.
[12]Este proceso dejó bien acreditado que: 1) La jurisdicción de Orduña sobre el camino desde la ciudad al alto de la peña. 2) la defensa de esa jurisdicción a través de la intervención judicial de su alcalde. 3) La amplitud de la jurisdicción que en la parte del puerto se extiende bastante más que la anchura del camino. Resumiendo, las ocasiones en que la pugna por el territorio se produce entre Arrastaria y Orduña, podemos decir que ésta tiene lugar dentro del conflicto general entre Orduña como concejo y Ayala como Señorío, y en tres circunstancias diferentes: 1) La lucha por conseguir toda la jurisdicción. 2) La pugna por intentar ampliar la jurisdicción en lugares concretos en donde existen dudas en cuanto a límites territoriales (Aloria, Artómaña y Arbieto). 3) La defensa de Orduña de la jurisdicción del camino de acceso a la meseta por el puerto de San Bartolomé, que transcurría por el valle de Arrastaria.