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COMUNIDADES RELIGIOSAS

COMUNIDADES RELIGIOSAS

COMUNIDADES RELIGIOSAS (mediados del siglo XX): en este perí­odo, a las comunidades existentes de clarisas, jesuitas, hijas de la Caridad y de la Compañí­a de Marí­a, se unió la de las carmelitas descalzas (1945). Su modo de vida varí­a de unas comunidades a otras: mientras unas se dedican a la vida contemplaitva alternada con trabajos manuales, otras desempeñan cometidos tales como la impartición de cultura y el cuidado de enfermos. Estas diferentes comunidades religiosas convierten  a la Orduña de este periodo en uno de los núcleos habitados donde residen mayor número de religiosas, y esto, tento a nivel estatal y regional como provincial. La hinchazón religiosa, acaecida tras la guerra con ocasión de lo que se denomina nacional-catolicismo, y el aumento de vocaciones religiosas que ello originó, se reflejó en Orduña en la creación de noviciados por parte de los Jesuitas y la Compañí­a de Marí­a, lo que ocasionó un fuerte aumento de la población religiosa residente en la misma: 13,79% en 1930 y 20,35% en 1950[1]. En los inicios del siglo XXI únicamente permanecen en la Ciudad los PP. Josefinos de Murildo que adquirieron sus propiedades a los Jesuitas. Desaparecieron, por tanto, las clarisas, los jesuitas, las hijas de la Caridad y las Carmelitas. Añadiremos que durante unos años, mediados del siglo XX, se establecieron en las inmediaciones del Santuario de la Antigua los Servitas. En 2020 las clarisas preveniente de Artebakarra (Bizkaia) se instalaron de nuevo en el antigua convento de Santa Clara.

[1] Garayo, JM: «Orduña en el siglo XX». Estudios Vizcainos, 1974, pp. 198-199

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