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Biografí­a de Andrés de Poza

Biografí­a de Andrés de Poza

asdDatos biográficos de Andrés de Poza

La biografí­a del Licenciado Andrés de Poza es aun deficientemente conocida, y presenta diversas lagunas, aun cuando algunos trabajos recientes van paulatinamente aportando luz a la misma. Los datos básicos nos los ofreció el que fuera Archivero de la Diputación de Vizcaya, D. Angel Rodrí­quez Herrero “apasionado por la obra de Poza”, como le calificara en Orduña el 27 de Setiembre de 1987 D. Carlos González de Echegaray- en la PRESENTACIí“N de la edición de 1959 de “DE LA ANTIGUA LENGUA Y POBLACIONES DE LAS ESPANAS”, obra fundamental de nuestro autor.

Rodrí­guez Herrero se habí­a informado, entre otras fuentes, en la misma obra del orduñés, en particular en el “Prefacio” de su HYDROGRAFIA.

  1. Infancia y juventud: de 1530 a 1570

La vida de Andrés de Poza discurre en el siglo XVI –muy paralelo cronológicamente a la de Esteban de Garibay–. Andrés de Poza nació en Orduña, hacia 1530; pasó su infancia y juventud en Flandes, según nos lo dice el mismo: “… habiéndome criado en mi juventud con mucha largueza, pasé nueve años en la Universidad de Lovaina y diez en Salamanca, donde me gradué en Leyes, año de 1570″.

Hasta ahora, no sabí­amos con certeza la razón de la estancia de nuestro vizcaí­no en Flandes. Felizmente, D. José Garmendia Aruabarrena ha encontrado hace no mucho en el Archivo de Indias de Sevilla un expediente -con instancia firmada de puño y letra por el propio licenciado– el cual expediente nos aclara bastantes aspectos de su biografí­a, en particular acerca de su segunda estancia en Flandes y de la función que allí­ pudo desempeñar.

  1. Luis Michelena, a quien Garmendia Aruabarrena habí­a dado noticia dcl hallazgo, envió –por teléfono– unas breves lí­neas a las II JORNADAS DE ONOMASTICA. IV CENTENARIO DEL LICENCIADO POZA. (Orduña, Setiembre de 1987), en las que nos daba noticia del feli hallazgo.

Posteriormente –tras la repentina muerte del profesor Michelena– Euskaltzaindia encargó el estudio del expediente encontrado a D. Carlos González Echegaray, quien envió su trabajo, el cual fue leí­do en la sesión de la Academia de la Lengua Vasca del 27 de Mayo de 1988, en Donostia (y cuya Publicación se hará en la revista EUSKERA, 1988, 2).

Este informe, titulado “Andrés de Poza en Flandes: una etapa de su vida casi desconocida”, nos aporta diversos datos familiares y profesionales del Licenciado y su familia. Nos informa, por ejemplo, de que en Flandes viví­an su padre, Pedro de Poza, huésped en Amberes del tesorero Domingo de Orbea, y su tí­o Martí­n de Poza, nombrado por el Duque de Alba Baile y Justicia Mayor de la ciudad de Middleburg, el cual murió en el asalto sufrido por esta ciudad el 28 de Abril de 1572.

  1. Carlos nos refiere también la afirmación de Fray Martin de Coscojales de que Poza hubiera nacido de madre extranjera del Reino: “...nascido y criado fuera dél”‘.

Creemos poder disentir de esta idea –de que naciera de madre extranjera– pues la nota citada, que Rodrí­guez Herrero puso al final de su Presentación de la obra de Poza, nos informa de que éste fue enterrado en Madrid junto a su madre Marí­a de Yarza y a su abuelo Juan de Yarza. Pen­samos que Coscojales, coetáneo del Licenciado, no sintió excesivo aprecio por él. Se percibe en el escrito del agustino baracaldés un cierto tono despectivo para con el de Orduña, por lo cual tendió a considerarlo extranjero’. Otro dato del informe apoya nuestra afirmación, el que Andrés de Poza fuera acusado de “ser extranjero” ante los Estados Generales de Am­beres, en cierta ocasión’.

En resumen, aunque natural de Orduña, de padres vizcaí­nos, Andrés de Poza fue criado en Flandes, donde residió su familia, estudió diez años en Lovaina, y debió de volver a España en 1559, fecha del famoso Decreto de Felipe II.

Esta primera etapa de su vida explica su conocimiento de lenguas: “Ita­liana, Francesa, Flamenca e Inglesa” por lo menos, de que nos habla en el prólogo a su “Hydrografia…”. Podrí­amos señalar, igualmente, su conocimiento de la variedad de len­guas y dialectos de Europa, pues los Paí­ses Bajos, y en particular la actual Bélgica ocupaban una posición adelantada en los estudios lingí¼í­sticos de la Europa de su tiempo; y nuestro autor nos ha afirmado haber estudiado nueve años en Lovaina.

  1. Flandes: la etapa desconocida de Poza (1570?-1579?)

Apenas tení­amos noticia alguna acerca de este largo perí­odo de la vida de nuestro Licenciado, concretamente desde 1570 año en que se licenció en Leyes en Salamanca, hasta 1583, año en que nos aparece en Bilbao y San Sebastián, como abogado y profesor de náutica.

íšnicamente encontraremos en su obra un dato importante: el de que en 1576 se encontraba en Flandes, pues al hablarnos –en el cap. V– de la lengua Albanesa, uno de los aspectos más valiosos del mismo, nos dice: “…y es esta legua distincta de la Esclauona, como quiera que los mas Alba­neses usen de entrabas, segun fuy informado de la caualleria Albanesa que seruia al Rey nuestro señor en los estados de Flandes el año de 1576″.

Tanto Coseriu –en su conferencia de Orduña –como Gorrochategui en su artí­culo sobre Poza, han retenido este dato como prueba de que Andrés de Poza volvió a Flandes tras su licenciatura en Salamanca.

El expediente estudiado por González Echegaray nos aporta diversos datos sobre la duración y misión de la estancia del licenciado en Flandes. Nos dice D. Carlos que el expediente está formado “…por copias de los documentos originales, escritas en 1584, y precedidas de la instancia firmada de puño y letra del propio licenciado”. A continuación nos detalla los documentos de que consta el expedien­te, que resumiendo son: una instancia al rey solicitando un destino en Indias –que no le fue concedido–; diversas cartas y testimonios; finalmente, memoriales de los servicios prestados por el peticionario.

Resume González Echegaray en su estudio los servicios más destaca­dos de Poza en Flandes –los cuales van de Octubre de 1574, hasta finales de 1579, año de la retirada de las fuerzas españolas. Deducimos del mismo que, sufrió Poza un juicio y diversos percances graves, incluso intentos de asesinato por parte de los de Bravante, de uno de los cuales: “…pudo escapar gracias a la rapidez de sus caballos y a pesar de llevar de escolta doce lanceros albaneses del capitán Georgio Machuca”.

Poza debió de regresar a Vizcaya, a Orduña quizás, para afincarse poco después en Bilbao, donde le encontraremos como jurista y profesor de Náu­tica en 1583. Poza estuvo en Flandes al mando de Luis de Requesens, y muy vincu­lado a las actuaciones militares de las fuerzas de ocupación españolas. De ahí­ que en el estudio del expediente D. Carlos pueda afirmar: “En cuanto a Andrés de Poza, resulta evidente que fue en esta etapa de su vida un verdadero hombre de acción” Para concluir más adelante: “…Poza aparece ahora más completo que antes, es decir, que a sus facetas de jurista, de filólogo, de matemático y astrónomo, se une aquí­ un matiz muy señalado de polí­tico y de estratega. Nos hallamos, pues, ante un tí­pi­co hombre del Renacimiento polí­grafo y polifacético…”.

  1. De 1579 a 1583: retiro y cambio de rumbo

Los últimos meses de la estancia de nuestro compatriota en Flandes no fueron, como y hemos indicado arriba, muy placenteros: juicio ante los Es­tados generales de Amberes, varias emboscadas e intentos de asesinato, fuer­tes pérdidas económicas.

 

Todo ello no pudo menos de desanimarle, además de producirle un brus­co cambio en su modo de vivir, y en su economí­a antes muy desahogada. Por ello, parece le tentó el ir a buscar mejor fortuna a las Indias, de ahí­ la solicitud que encabeza el expediente encontrado en Sevilla, solicitud que al parecer le fue denegada.

Tras un tiempo de desánimo, le encontraremos pocos años después ins­talado en Bilbao, compaginando su profesión de Jurisconsulto con la ense­ñanza del arte de navegar, la cual debió de darle renombre en todo el paí­s, pues fue llamado a San Sebastián para este menester. Así­ nos lo hace saber Rodrí­guez Herrero:

“Sus lecciones adquieren notoriedad y el Ayuntamiento de San Sebastián, le encarga explique esta ciencia; en el año de 1583 se encuentra dando lecciones de Náutica en el Claustro de Santa Marí­a en la citada capital do-nostiarrai17.

Diversos autores han recogido las alabanzas que acerca de estas leccio­nes hicieron los muní­cipes de la capital guipuzcoana –según afirman las Actas municipales del 23 de Diciembre de 1583 –proponiendo al concejo siguiente: “…sea el dicho licenciado gratificado cuando se fuere…”

Y al parecer, el Concejo de 1584 no sólo le remuneró en efectivo, sino que le recomendó y elogió ante Felipe II, el cual da fe de ello posteriormen­te, en carta dirigida al Ayuntamiento de San Sebastián.

Vemos por tanto, que en estos años oscuros –a la vuelta de Flandes–Andrés de Poza tuvo que reorientar su vida en al menos dos direcciones: la de jurisconsulto y la de profesor del arte de navegar, llegando incluso a escribir libros sobre ambos campos del conocimiento, como veremos luego. No parece que tal era el destino que preveí­a para sí­ mismo, pues en el ya citado Prólogo de la HYDROGRAFIA nos confiesa:

“…que aquí­ he pintado lo más curioso que se halla escrito en las lenguas italianas, francesa, inglesa y flamenca …(…)…cuando no pensé en venir a necesidad de ser Abogado en Vizcaya, habiéndome criado en mi juventud con mucha largueza…

En su obra de 1587 hemos creí­do encontrar algún otro dato acerca de su infortunio y desánimo consiguiente; en el capí­tulo XV: “De la descripción y lí­mites de Vizcaya”, al hablar de los valles de Oquendo, Llodio y Luyando, y de su reciente desmembración del Señorí­o de Vizcaya, nos dice el de Orduña lo siguiente: “Pasar yo aquí­ a secas por el dicho valle de Llodio no lo demanda la obligación que tengo de celebrarle por la buena y noble compañí­a que aquí­ me cupo, especialmente que su contento me ha sacado de encogido para este trabajo y otros. Porque de pretensiones infructuosas me ví­ resuelto como el caracol en su casilla con silencio. Pero es mucho lo que pueda el cariño de a quien se debe y desea’.

En esta discreta y bella alabanza de su mujer, encontramos algunas afirmaciones que parecen concordar con el expediente recientemente hallado en Sevilla. Así­, creemos que “las pretensiones infructuosas” deben hacer referencia a su denegada petición para ir a las Indias, y sus afirmaciones de que “estaba encogido…con silencio…” parecen cuadrar muy bien con el hecho de su “silencio”, tras la vuelta de Flandes, hasta que el feliz matrimonio le dio fuerzas para reorientar su vida y emprender la doble profesión que antes hemos comentado.

Poza nos ofrece, tras el texto anteriormente citado versos latinos “que pusimos al retrato de los dos”, cuyo tí­tulo reza: EPITHALAMIUM D. ANTONI7E DE OLAETA lo que nos asegura cual era el nombre de su esposa, natural de Llodio, no de Bilbao, como se habí­a supuesto. A ellos sigue: EPITHAPHIUM(sic)ANDRAE. Posee Jurisc. Cantabri.. (Ibidem) cuyos versos, igualmente en latí­n, insisten en lo que la mujer le supuso de ánimo y compañí­a.

Fausto Arocena, descubridor y editor de tantos documentos importan­tes para la historia cultural vasca, escribió una sugerente reseña de la edi­ción de la obra de Poza ya citada. En ella, tras encomiar la labor de Rodrí­guez Herrero en la transcripción, paginación e í­ndices de la misma, da cuenta de un Memorial de Simancas en el que Doña Antonia de Olaeta, viuda del Licenciado Poza, afirma que su marido fue empleado real en Flan­des, corregidor en Illescas (lo que explica quizás su muerte y enterramiento en Madrid, en 1595) y que no recibió por ello compensación alguna. Todo esto concuerda bien con lo que ahora sabemos acerca de la estancia de Po­za en Flandes, y de las pérdidas económicas al final de la misma.

Evoca también este Memorial la petición que la viuda de Garibay escri­biera al Rey alegando dificultades económicas, en base a lo cual algunos han supuesto que no hubiera hecho el traslado de los restos de su marido a su Mondragón natal.

Volviendo a la reseña de Arocena, éste no habí­a considerado, al pare­cer, las noticias que Andrés de Poza nos habí­a ofrecido acerca del origen y nombre de su esposa –ya comentadas– pues instó al Padre Lino Aque-solo a que investigara en los archivos parroquiales de Bilbao en busca de datos que confirmaran que la tal Antonia de Olaeta –del Memorial de Simancas– habí­a sido la mujer de Andrés de Poza.

El P. Aquesolo siguió su consejo y encontró en el Libro n.° 1 de bauti­zos y casados de la Parroquia de San Antón de Bilbao –libro que abarca el perí­odo 1581-1596– las partidas de bautismo de dos hijos suyos. Estos habí­an sido bautizados en la Iglesia de los Santos Juanes: Juan Bautista Poza, el que luego fuera jesuita y escritor incluido en el Indice, bautizado el 3 de julio de 1588;

Pedro Poza y Olaeta, bautizado en Setiembre de 1589, ambos hijos de Andrés de Poza y Antonia de Olaeta.

Nuestro hombre debí­a no andar lejos de los 60 años cuando tuvo este segundo hijo, lo cual nos sugiere que realizó un matrimonio tardí­o, con una mujer probablemente bastante más joven que él, a quien su pronta muerte – en 1595!– iba a dejar viuda, con al menos dos hijos de no más de 7 años, lo que explicarí­a la queja de ésta en el Memorial de que nos ha hablado Arocena.

  1. Poza escritor: de 1583 a 1589

Como creemos haber indicado ya, Andrés de Poza publicó su primer libro en 1585. HYDROGRAFIA LA MAS CURIOSA…, en la Imprenta de Matí­as Marés, primer impresor del Señorí­o de Vizcaya.

El de Orduña debió de aficionarse a las cosas del mar en Amberes, cuyo puerto parecí­a conocer bien, como lo reflejará en el “Memorial a Felipe II…”, de hacia 1590. Suponemos la HYDROGRAFIA… fruto de sus el fianzas como profesor de Náutica. De las caracterí­sticas de la obra nos detendremos en otro momento.

En 1587 Andrés de Poza publicó su segundo libro: el más importante y “actual” sin duda, en la misma Imprenta Marés: DE LA ANTIGUA LENGUA, POBLACIONES Y COMARCAS DE LAS ESPAí‘AS

Hemos de precisar, no obstante, que fue escrito varios años antes pudiendo, por tanto haber sido su primera obra– pues el permiso real para su publicación está dado a 21 de Julio de 1584.

Dado que ésta es la obra LINGUISTICA del autor, objeto por tanto principal de nuestro trabajo, al análisis de la misma dedicaremos un apartado posterior.

 

Poza continuó viviendo en Bilbao algunos años, como nos lo han con­firmado las partidas de bautismo de sus hijos –de los años 1588 y 1589–dedicado fundamentalmente a sus tareas de abogado y consultor del Seño­rí­o. En varias ocasiones fue requerido por las Juntas del Señorí­o para de­fender los derechos de los vizcaí­nos.

En 1588, el Fiscal de la Audiencia de Valladolid, Juan Garcí­a, publicó una obra titulada: DE HISPANORUM NOBILITATE…, en la que, al parecer, negaba la nobleza universal de los vizcaí­nos: “…ya que no hay pecheros que puedan servirlosi.

Ello produjo gran malestar en Vizcaya, y las Juntas del Señorí­o encar­garon a Poza, a Arcentales, y a algunos otros, la refutación de lo afirmado por el Fiscal de Valladolid, demostrando la nobleza originaria y universal de los vizcaí­nos.

Según D. Carmelo de Echegaray, ya en el mismo año de 1588, Las Juntas y el Regimiento resuelven dar 100 ducados a Poza por algunos cua­dernos escritos contra lo aseverado por Juan Garcí­a, y otro tanto a Arcentales28. Y en el año siguiente de 1589, el Licenciado presentó, al pa­recer, un escrito a las Juntas de Guernica, el cual –tras informe favorable de algunos comisionados de las Juntas– le supuso al de Orduña un “dona­tivo” por parte de éstas de 450 ducados. Elí­as de Tejada –al parecer el úni­co que nos proporciona información sobre este escrito del Licenciado, como escribió Luis Michelena– nos hace saber que todos estos escritos de Poza:

AD PRAGMATICAS, SIVE DE NOBILITATE…junto con los de Arcen-tales y otros, tuvieron éxito, pues en 1590, Felipe II mandó expurgar de la obra del fiscal Garcí­a los párrafos en que atacaba la nobleza de los vizcaí­nos.

El mismo fiscal se retractó, al pareces, al años siguiente de I591, de lo que habí­a escrito, citando el: DE NOBILITATE … de Andrés de Poza.

  1. Carmelo de Echegaray nos informa sobre este escrito de Poza que’ se halla inédito en un códice de la Biblioteca Nacional de Madrid, a la ve’.’ que nos detalla el índice del mismo, según Allende y Salazar.

Echegaray nos insistirá, por otra parte, en la influencia de Andres de Poza entre sus paisanos, comparándola a la que en otros tiempos pudieron tener D. Francisco Aranguren y D. Miguel Arrieta en Vizcaya, D. Luis Arocena en Guipúzcoa, o D. Mateo Moraza en Alava: “… es decir la encarnación del espí­ritu foral”. Parecidamente, Elias de Tejada –próximo ideológicamente a Echegaray– considera que: “Poza fue el que por primera vez expuso sistemáticamente la doctrina de los Fueros”.

Otra interpretación –quizás no del todo diferente– del papel jugado por el Licenciado Poza en este conflicto, y en toda la temática, es la que ofrece Jon Juaristi. Este profesor considera que en el siglo XVI, y últimas décadas del XV, los vizcaí­nos estaban formando una “clase” creciente en la burocracia de la capital del Reino, en pugna con los conversos, anteriormente dominantes en la Corte de los primeros Austrias. Poza jugarí­a en palabras de Jon Juaristi, el papel de “intelectual orgánico” de la clase social ascendente de los vizcaí­nos, para los que la “limpieza de sangre”, y la “nobleza universal” eran datos muy favorables frente a los siempre sospechosos conversos. Este aspecto no anula, según el mismo autor, a los otros más lingí¼í­sticos de la obra de Poza, los cuales comentaremos más adelante.

 

  1. De ¿1590? a 1595, año de su muerte en Madrid

Tras la orden de Felipe II y la rectificación del mismo fiscal Garcí­a, el abogado Orduñés parece quedar libre de esta defensa; debió de seguir vi­viendo en Bilbao por un tiempo. El último escrito suyo conocido lleva por tí­tulo: “MEMORIAL AL REY D. FELIPE II PIDIENDO LA REVISION DE LAS LEYES QUE FAVORECIAN LA CONSTRUCCION DE LAS NAOS GRUESAS”.

Labayru, en su HISTORIA GENERAL DE VIZCAYA, nos lo ofrece copiado por entero: … por ser producto de un hijo de Vizcaya”. En cuanto a su fecha, lo considera posterior a 1589, quizás de 1592, pues en un momento del escrito se dice: “…en el año pasado de 1589…”.

Finalmente, tras unos años de silencio, sabemos que Andrés de Poza terminó su vida en Madrid –como lo harí­a Garibay pocos años más tarde–el 18 de Octubre de 1595, según reza el Libro I de Defunciones de la Iglesia de San Ginés de Madrid, donde fue enterrado junto a su madre y abuelo. Anteriormente hemos sugerido ya que este hecho podrí­a estar relacio­nado con el puesto de Corregidor en Illescas que su viuda nos afirmaba ocupó su marido.

  1. ¿Era Poza vascófono de nacimiento?

De las diversas cuestiones acerca del biografí­a de Poza que Luis Michelena planteara a las Jornadas de Orduña de Setiembre de 1987, varias han quedado resueltas por el estudio del expediente de Flandes, encontrado en Sevilla.

Queda sin embargo, sin resolver de modo claro la cuestión de si Poza era vascófono de cuna, o si aprendió –¿y en qué medida?– la lengua vasca.

Las obras de Poza –todas ellas en castellano, o en latí­n– no ofrecen textos vascos, únicamente interpretaciones etimológicas, como veremos luego, y tampoco detalles claros de que tuviera un conocimiento vivido del Euskara, lo contrario de lo que percibimos en la obra de Zaldibia o de Garibay. Sus largos años de estancia en Flandes, y en Salamanca, no favorecerí­an el aprendizaje y uso de la lengua vasca, aun cuando sus padres lo hablaran quizás.

Tampoco es claro que Orduña fuera todaví­a vascófona en el s. XVI. Mientras Zaldibia y Garibay nos han asegurado –de modo general, bien es verdad– que Alava, Vizcaya y Guipúzcoa eran dominio de la lengua vasca, Martí­nez de Isasti –al principio del siglo XVII– excluye concretamente Orduña de las zonas vascoparlantes, e igualmente lo hará Larramendi en el Prólogo al DICCIONARIO TRILINGíœE, de 1745. Quizás, tras un cierto conocimiento en su niñez, Poza la aprendiera y practicara ya una vez instalado en Bilbao, casado con una mujer de Llodio, probablemente vascoparlante de nacimiento.

En cualquier caso, el conocimiento del Euskara que se refleja en etimologí­as vascas, de topónimos vascos e hispánicos –en la obra de 1587- es interesante y productivo, y le permite concluir a Joaquí­n Gorrochategui: “…su clasificación como dialecto vizcaí­no, de una variedad cercana a la que se documenta en los R. y S.”.

Para añadir luego –de acuerdo con J. Andoni Lakarra– que podrí­a ser considerado Poza como representante del habla de Bilbao y alrededo­res, junto con Micoleta, y preferible a Betolaza38.

 

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