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Crónicas veraniegas (II) (4 y 5 agosto 2010)

Crónicas veraniegas (II) (4 y 5 agosto 2010)

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Ha amanecido (dí­a 4) un dí­a “tristón” aunque, a fuer de sinceros, me trae al pairo. ¡Que no llueva y me vale! Tras el desayuno y limpieza he leí­do la prensa digital y colgado la primera crónica en www.ezagutuurduna.net. No habí­a necesidad de ir a la huerta y, por ello, provisto de lápiz y cuaderno he salido de casa.

He subido la calle Santa Clara (actual artekale) fijándome con detenimiento y tomando todo tipo de notas en las fachadas de la mano izquierda (números pares) de las que, en su momento haré una detallada descripción. Destacan los números 8 y 18 por su buen trazado.

Posteriormente me he sentado en un banco de la Plaza y he hecho lo mismo con las fachadas del lateral sur de la misma (salida hacia Burgos). Ambas cosas me han llevado un buen rato. En un momento u otro he saludado a Guaresti y a Ramiro (que acompañaba a su madre al ambulatorio). Ramiro está casado con Rosa (profesora del Colegio de Barakaldo). Sus dos hijos estudian en el mismo Colegio. Al mayor (Aimar) lo he tenido como alumno en primero de Bachillerato y, si Dios quiere, volveremos a vernos el que viene en las materias de Geografí­a e Historia. Su padre me ha dicho que, tras una semanita en Roma ya está mirando mi web www.recursosacademicos.net

Tras un buen rato he dado una dado una vuelta por algunas calles y, a eso de las 13:15 he llegado a casa. Ducha, encendido del ordenador  y comienzo de escribir las anotaciones. Hemos comido a las dos treinta y me he pasado la tarde leyendo, trabajando un poco y viendo alguna cosa en la televisión (cosa que no suelo hacer en mi vida diaria). A las nueve y media he dado por finalizada esta crónica.

Me ha parecido oí­r (a media noche) una ligera lluvia. Cuando me he levantado (dí­a 5) el suelo de la plazoleta estaba más que mojado. ¡Al menos ahorraré agua en la huerta! He salido de casa a eso de las 10:30 sin ningún itinerario fijo. Con el “cuaderno de notas” en la mano me he detenido un buen rato en reflejar los comercios de los astiales Norte (salida hacia Bilbao) y Este (donde se ubica la Parroquia). Algunos están “en venta”; otros son nuevos pero aún permanecen en pie unos cuantos clásicos: Badillo (mantecadas), Olazarán (alpargaterí­a), San Román (Ferreterí­a), Larrea (Confiterí­a), X (Bar) y Rómulo (Café-Bar). He subido por el paseo de la Antigua hasta la Estación y bajado de nuevo hacia la Plaza por la Gran Ví­a. A la altura de la Aduana (Balneario) he girado hacia la calle san Juan (Donibane) y tomado algunas anotaciones de los edificios.

La mañana ha levantado ligeramente y, por ello, me he acercado a la huerta atravesando el barrio san Miguel. Esta salida hacia Bilbao contiene una serie de edificios bastante deteriorados pero de cierto interés arquitectónico. Veo que están haciendo algunas obras en la carretera. A la altura de la llamada “casa de los maestros” dejo la carretera. Como es fácil de comprender la huerta está donde estaba. Aunque ha llovido la hierba está ya “pasable” para poder deambular por allí­. No obstante me cambio las zapatillas por un calzado más adecuado. De momento me como unos puñaditos de “grosellas” tiesas y fresquitas. Doy una vuelta por el “sembrao” y recojo manzanas, ciruelas y brevas. Además unos pocos pimientos, unas guindillas, dos calabacines, dos pepinos, un buen puñado de vainas y unos “tomatitos”. No riego.

Finalizado el “trabajo” me siento en una “tumbona” y leo un ratillo. No estoy cómodo y decido, tras guardar la “cosecha” en la caseta, irme hasta La Muera distante no más de un kilómetro. Veo que todo está igual aunque hay dos grandes camiones con material de conducciones. El Palacio conocido por “La Martuja” (en Arbieto) presenta un estado más que lamentable. Me supongo que está semiabandonado y sólo veo en su entorno media docena de hermosas ocas.

Entro en la zona de “expansión” y, tras beber un traguito de agua, subo al avellanal por ver cómo están de fruto. Gran desánimo por cuanto su escasez es más que evidente. A cambio me asombra la “basura” que se ha ido acumulando. A simple vista se ha convertido en la “zona de baños” de las cercanas mesas y barbacoas.

Tras la “inspección” me he sentado en una de las mesas y dedicado a leer un ratillo. Miro al reloj y veo que son las 13:30. Con el libro en la mano he vuelto a la huerta, recogido lo guardado y vuelto a casa. En el  camino he saludado a Orueta (amigo de infancia) y a Antonio (vecino).

Comida tranquilita, un rato de semidormida en la sala y Vuelta a Burgos en la que ha ganado Samuel Sánchez jorobando el triunfo a David López (amigo y exalumno del Colegio no hace muchos años). Mi madre me “obliga” a ver un impresentable programita de “marujeo” cuyo nombre omito. Tras ver un reportaje sobre la II Guerra Mundial enciendo el ordenador, recojo las notas de la mañana y escribo esta crónica. Son las nueve. Se acaba el ordenador repasando un par de periódicos digitales. ¡Nada novedoso aunque cada dí­a sea diferente!… Poco antes llama mi hermana para informarme de cómo va lo del “congelador” y decirme que el Domingo iremos a comer a Délica. ¡Así­ se hará por la cuenta que nos tiene!

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