LA PEÑA DE ORDUÑA y sus otros nombres
LA PEÑA DE ORDUÑA y sus otros nombres
Para la gente nacida en Orduña, la inmensa cortina de piedra que se yergue al sur de la ciudad es conocida como la Peña, simplemente la Peña, de modo que cuando se habla o menta algo de la Peña, todos los orduñeses saben a qué se está refiriendo.Y lo saben porque el topónimo Peña de Orduña les ha llegado por transmisión oral generación tras
generación, además de aparecer recogido en documentos escritos ya desde los primeros tiempos. El Cartulario de Valpuesta contiene un documento en el que el obispo Juan relata, allá por el siglo IX, cómo Alfonso el Casto había ganado muchas tierras a los moros y restaurado muchas iglesias desde la Peña de Orduña. Del año 1494 es el siguiente texto: “… ganados e la villa de Villalua e sus aldeas, que estaban paciendo en çiertas dehesas de la dicha syerra de Salvada”. A finales del siglo XVI un ilustre conciudadano, conocido como el Licenciado Andrés de
Poza dejó escrito: “Orduña, ciudad y cámara de Bizkaia, está situada en un valle muy fértil y ameno, al paso de la más áspera y fragosa peña del reino”. El año 1845, Richard Ford, periodista inglés, escribía: “La carretera hasta Orduña por La Peña sobre Orduña es buena obra de ingeniería y el panorama tiene nobleza…La antigua Orduña estaba construida más cerca de su famosa montaña, La Peña de Orduña …”. Pocos años más tarde Ricardo Becerro de Bengoa, tras llegar en tren a estas tierras, relata: “En lo hondo distínguese la ciudad e Orduña con su severo aspecto; se la contempla en relieve, a vista de pájaro, desde la altura, que empieza a contornear
su famosa Peña, cuya alta y quebrada silueta, así como las crestas eminentes de la sierra Salvada …”. También Pío Baroja se refirió a la peña de Orduña en su libro El País Vasco: “Después de atravesar túneles y dar vueltas, el tren … vuelve a subir, trazando una curva y baja al valle y atraviesa por primera vez el río Nervión, cerca de la peña de Orduña”. Es decir, todo escritor que sobre Orduña ha escrito se ha referido a su famosa Peña, de ahí que, ni antes ni ahora, nadie se atrevería a discutir que a esta parte de la sierra de Salvada se la conoce con el genérico nombre de la Peña, la Peña de Orduña. Con el tiempo se comenzará a distinguir entre la Peña Vieja y la Peña Nueva. Iturriza, por ejemplo, parece llamar Peña Vieja a toda la cumbre de la sierra que va desde el pico de Iturrigorri (Tologorri) hasta la cascada del río Nervión: “Pocas puntos de vista habrá tan pintorescos que el que se disfruta de los picos llamados el Fraile, Ongino, Bidarbide e Iturrigorri y de toda la Peña Vieja … En la misma Peña Vieja y el sitio, digámoslo así, más escondido, se encuentra el nacimiento del río Nervión”. Para el mapa editado por el Ayuntamiento de Orduña el año 2008, con el topónimo de la Peña Vieja se conoce al entorno del paso o puerto de Guadeltxu. Nosotros creemos que ni una ni otra opinión responden a la documentación escrita que ha llegado hasta nuestros días y que el topónimo de Peña Vieja ni se refiere a toda la sierra que está al sur de Orduña, ni tampoco al entorno de Gualdetxu, sino que el nombre de Peña Vieja se ha venido aplicando y corresponde al boquete donde el actual puerto de Orduña se abre camino hacia Castilla y que en los escritos aparece denominado como la Peña de San Bartolomé. Es decir, como Peña Vieja se denominaría al puerto de la Peña de San Bartolomé, hoy Puerto de Orduña. Más aún, tenemos serios fundamentos de que la Peña recibe el calificativo de Vieja o Nueva por la antigüedad de los caminos que comunicaban la parte baja de Orduña y Valle de Arrastaria con las altas tierras del Valle de Losa y Monte Santiago, de modo que se comenzó a conocer como la Peña Vieja a aquella zona de la peña en la que primeramente se había abierto paso hacia las tierras de Castilla y como Peña Nueva a la zona de la peña por la que se había abierto camino posteriormente. Partiendo de esta premisa nos centraremos en estas dos rutas o caminos que salvaban la Sierra de Salvada, conocida en este tramo por la Peña, con el fin de encontrar algo de luz a nuestra propuesta y saber a qué parte se está refiriendo un documento o texto cualquiera cuando habla de la Peña Vieja o de la Peña Nueva. El camino de la Peña de San Bartolomé.
Uno de los primeros documentos que conocemos en los que se cita la Peña es una real ejecutoria de los Reyes Católicos fechada el año 1494:“… e poner caseros e guardas en la iglesia e penna de San Bartolomé que estaba en somo de la dicha penna de Salvada …, desde ençima de la penna de la dicha syerra de Salvada hazia Villalba …”. Es de gran interés este texto, porque ya aparece el título de peña dado al lugar donde estaba la ermita y puerto de San Bartolomé en lo alto de la Sierra de Salvada.
El puerto o la Peña de San Bartolomé recibía este nombre porque en lo alto del puerto, en la misma línea jurisdiccional de las tierras vascas y las tierras castellanas, se levantaba una ermita rodeada de trece mojones y dedicada al apóstol San Bartolomé.
A esta ermita acudían anualmente las autoridades civiles y eclesiásticas de Orduña y Villalba de Losa el día 24 de Agosto a rendir culto al santo. El camino de herradura que entraba en Castilla por la Peña de San Bartolomé salía de Orduña por la puerta de Burgos, pasaba delante de la ermita del Buen Suceso y, tomando el que aún hoy día se conoce como Camino Viejo, pasaba al oeste de donde está la plaza de toros, cruzando luego el arroyo que baja de Tertanga por el puente de La Torre y, tras ascender por la Venta Arbín (hoy caserío de Tirso Mendibil), llegaba a una pequeña meseta donde estaba la ermita de Santa Lucía, dirigiéndose luego a la ermita de San Bartolomé, en lo alto del puerto. Al parecer era éste el camino más antiguo para salvar la peña subiendo desde Orduña. Así al menos lo confirman noticias recogidas por Armona: “El camino más antiguo que se conoce, y si se quiere, el camino de inmemorial tiempo a esta parte, es el que se llamava y aún se llama de la Venta de Arbín por la Hermita de San Bartolóme, que es por donde el tal camino antiguo, que sólo era para la Herradura, se superaba a duras penas y no en todas las estaciones del año”. Y si este camino era conocido por los orduñeses como el más antiguo, nos lleva a pensar que, en consecuencia, este trozo de la Peña era conocido como la Peña Vieja, pero será mejor no adelantar las conclusiones. Pocos años antes los documentos mencionan el bardojal de Goldecho y la sierra sobre Goldecho, pero en ningún documento de estos años aparece citado el nombre de peña aplicado al término de Goldecho.
De gran importancia es un documento del año 1506 y que habla sobre la condiciones que tenía que cumplir la persona que arrendare el servicio de la guía de la Penna:“… aquellos que arrendaren la guía del puerto de la Penna de San Bartolomé de la dicha ciudad … Otro sí que sepa que ha de guardar la dicha Penna de Santa Luzía asta Corcora en todo el dicho anno”. El trabajo de guía de la peña de San Bartolomé lo sacaba a renta cada año el Ayuntamiento de Orduña, quedándose con este trabajo el vecino que mejores condiciones y más dinero ofertara en la puja del camino. El vecino que arrendaba este servicio se obligaba a contratar a tres vecinos como ayudantes, uno que portara ballesta y dos que portaran lanzas. Previo pago de una cantidad estipulada de dinero, tanto por personas como por mercancías, el guía tenía la obligación acompañar y defender a arrieros y caminantes (caso de asalto de malhechores) desde la ermita de Santa Lucía (poco más arriba de la Venta Arbín) hasta el monasterio de Corcuera que se encontraba en Luna, ya en el Valle de Kuartango, después de atravesar el Monte de Santiago y de pasar junto al nacimiento del río Nervión, en Urita. Los vecinos de Orduña, Berberana y Villalba de Losa estaban francos de pagar el peaje, así como los frailes que iban como peregrinos a Santiago de Compostela.
El año 1760 se hacen importantes reparos en este camino que, como venimos diciendo, sigue siendo conocido como Peña de San Bartolome o la Peña Vieja: “En este mismo congreso se dio noticias a su señoría que habían reparado algunos pasos de la peña de
San Bartolomé o llamada Bieja algunos trajineros que venían y frecuentaban el mercado de esta ciudad”.
Al fin, después de muchos dimes y diretes, el 5 de Diciembre de 1764 llega la facultad real para que el Señorío de Vizcaya, la Villa de Bilbao y el Consulado tomen a censo 7.240744 reales y 26 maravedís, contribuyendo Orduña con 20.000 ducados. El Valle de
Arrastaria, mientras se está construyendo el camino, pide un informe extrañado de que sea la ciudad Orduña la que lleve a cabo la construcción de un camino que pasa en su totalidad por la jurisdicción de Arrastaria: “… me dize le informe á cerca de las dos peñas, digo que la Vieja de San Bartolomé y camino que en ella se haze, es todo territorio propio de esta hermandad, desde el Boquete hasta el mojón de Puente-La torre, distante como dos tiros de fusil de Orduña”. Este litigio lo concluye el abogado consultado escribiendo: “… pero, como debido a su corto vecindario, jamás de los jamases ha protestado el Valle de Arrastaria …”. El informe, de finales del siglo XVIII, si no sirvió para aclarar lo de las jurisdicciones, sí que deja bien claro la existencia de dos peñas, concretando que la Peña de San Bartolomé es conocida como la Peña Vieja y la del paso de Goldecho era conocida como la Peña de Orduña o Peña Nueva.
Ocho años más tarde, el año 1774, las obras están totalmente finalizadas. En los documentos que se elaboran estos años siempre se refieren a la Peña de San Bartolomé como la Peña Vieja. Sin embargo, a partir de abrirse este nuevo paso, algunos documentos se refieren a este lugar como la Peña Nueva con referencia a la Peña de Goldecho que se había abierto un siglo antes, como se lee en documento del año 1772: “… la peña de Gualdecho con separación de la de San Bartolomé que ahora se dice Nueva” u otro texto del año 1773: “… en el cobro de el derecho de la guía de la peña nuevamente abierta a costa del común de las tres referidas comunidades”. Sin duda alguna estos documentos referidos al nuevo camino son los que han podido influir en que, a partir de finales del siglo XVIII, la Peña Vieja haya sido conocida en algunas ocasiones como la Peña Nueva, por la sencilla razón de que el camino que acaba de abrirse era más nuevo que el de Goldetxo. Sin embargo, la mayoría de los documentos que se escriben durante estos años, cuando se refieren a la Peña de San Bartolomé, la denominan la Peña Vieja, ya que el camino de herradura aquí existente era mucho más
antiguo que el camino por Goldecho.
Presentamos a continuación una serie de citas de diversos documentos que avalan cómo la Peña de San Bartolomé, actual puerto de Orduña, era conocida como la Peña Vieja.
1753- “… siguiendo por el mismo valle al lugar de Luyaondo, el Amurrio, ciudad de Orduña camino antiguo y actual a la peña de San Bartolomé que llaman La Vieja”.
1753- “… De la dicha ciudad de Orduña a la villa de Berberana, saliendo por el portal de San Francisco y puente de la Torre por cerca de la venta de Narvín a la peña Vieja de San Bartolomé que se ha usado y usa de tiempo inmemorial a esta parte siguiendo la sierra de Salbada por el camino antiguo que llaman de la Lobera”.
1763- El Archivo Municipal de Orduña conserva un documento titulado: “Documento referente al recurso seguido contra el Señorío de Vizcaya para que éste dirigiese el camino desde Bilbao a Burgos por la Peña de Orduña, dejando el que habían comenzado por la peña Vieja de San Bartolomé”.
1776 “… haciendo otros dos por D. Joseph Santos Calderón y abriendo dicho camino por la peña Vieja que llaman de San Bartolomé”.
1773- 12 de Mayo- “… sease en el cobro de el derecho de la guía de la peña nuevamente abiertta”. La peña de Guadeltxu (En los textos que presentamos respetamos la grafía de Goldecho)
Del año 1553 es una provisión real firmada por el rey Carlos V de Castilla por la que daba facultad a la ciudad de Orduña para que abriera la Peña de Goldecho, situada en su jurisdicción. Al parecer ya existía por este punto un camino de herradura (camino que se dirigía a Orduña y también a las aldeas de Lendoño, pasando junto al monasterio y hospital de San Clemente de Arbileta) y en estos años se trabaja inútilmente por abrir un camino para carros, como afirma un vecino de Villalba de Losa, que participa como testigo en el juicio que se hizo al contratista de la obra: “Dixo este testigo que la pena de
Goldecho por do este ttestigo tiene por costumbre de baxar más continuamente a las ferias y mercados de esta dicha ciudad estaba muy mal antes del mes de agosto de 1650 y después el dicho año se començo a abrir en ella por Dn. Jacinto de Romarate con numerosos peones el allanarla diciendo que hera para subir y baxar carros ha quedado mucho peor, de manera que si antes baxaban el testigo y otros yncomodamente por lo áspero y natural de la dicha pena lo pasa ahora al subir y baxar mucho peor”.
Tras varias reuniones entre vecinos y con el arquitecto encargado de la obra, el año 1685 se firma el convenio con el arquitecto Lucas de Longa, que se compromete a ejecutar el camino por un valor de 15.000 ducados, comenzándose de inmediato a romper la Peña de Goldecho. El año 1689, faltando todavía de hacer 59.060 pies de los 279.000 que te-
nía el proyecto, se suspenden las obras, por falta de recursos económicos. El 7 de Agosto de 1689 se entra a trabajar en la peña de Goldecho, ganando los trabajadores entre cuatro y seis reales diarios. El total que se pagó por los jornales ascendió a 25.439 reales. Al final, el año 1692 se abre la peña de Goldecho al paso de carruajes y carromatos. Es, en estos años, cuando se comienza a referirse a la Peña de Goldecho, como la Peña Nueva, puesto que era el nuevo camino apto para carruajes, en referencia a la Peña de San Bartolomé, por el que se transitaba desde hacía mucho más tiempo y, aunque solamente podían transitar personas y cabalgaduras, era hasta esos años considerado el paso oficial a la Meseta. Anteriormente, en 1650, había habido un intento de abrir esta peña para carruajes, pero se quedó en intento. Precisamente, en la documentación que se refiere a la obra ejecutada estos años, siempre se refieren a la Peña de Goldecho, como la Peña Nueva.
1650- “… y en quanto a la Peña de Goldecho…, le pareció a este testigo imposible lo que intentaba en hacer que por ella subiesen y baxasen carros cagados ni vacíos y así bien quedó el camino de abajo donde llaman la Peña Nueva”.
1655- “La Peña Nueva de la fuente de Basillo que hasta la misma fuente y que servía de refresco a los que pasaban, la han cegado con la misma tierra y piedra que echaba de arriba”.
1753- 2 de enero: “Cuando se pensó en abrir camino por la nueva peña que llaman de Goldecho de esta ciudad “.
2004- “… llegando a las torretas nos encontramos en lo que se denomina “Alto de los Basilios” … El camino por el que andamos es el camino de los carros. A la derecha de las torres está el boquete de “Peña Nueva”, por el que atajaban las personas que iban a pie”.
La documentación que hemos presentado juzgamos que deja claro a qué se conocía como Peña Vieja y qué se entendía como Peña Nueva entre los habitantes de la cuidad de Orduña. Pero es que, además de la documentación presentada, también hay varios mapas que refuerzan lo que venimos diciendo, insistiendo gráficamente en que, a finales del siglo XVIII, la peña de San Bartolomé era conocida como la Peña Vieja. Ambos mapas son anteriores a abrirse la carretera para carruajes en el nuevo puerto de Orduña, ya que por entonces el puerto usado era el paso de Goldecho, denominado en el mapa como Salida de la Peña para Castilla.
LA SIERRA DE SALVADA, un topónimo a recuperar
Cuando el año 2007, en el nº 32 de la revista Aztarna, titulé un artículo “La Sierra Salvada”, no solamente no seguí el dictamen de la Real Academia de la Lengua Vasca/Euskaltzaindia sino que, más grave aún, no respeté la transcripción de los documentos que se conservan en el archivo de Orduña en lo que atañe a la denominación de la sierra. La simple inercia, como siempre había hecho al escribir el nombre de la sierra, me hizo escribir Sierra Salvada donde debía de poner Sierra de Salvada. En un documento del año 1555 leemos: “En el portillo de Menerdega que es en la Sierra de Salvada” Y yo escribí: “En el Portillo de Menerdega que es en la Sierra Salvada”, y así a lo largo de todo el artículo al que hago referencia. Quizás no tiene importancia una palabra más o menos, pero a cada uno lo suyo y ha tenido que llegar el año 2012 para constatar que, en toda la documentación que se conserva de la ciudad de Orduña (hoy en el archivo Foral de Bizkaia, en Bilbao), al referirse a la Sierra, siempre aparece denominada como Sierra de Salvada o Sierra de Salbada (pues en ocasiones viene escrito con v y otras con b), nunca hemos encontrado escrito Sierra Salvada o Sierra Salbada.
Y llama poderosamente la atención que la inmensa mayoría de los estudiosos que han escrito sobre la sierra, desde el Licenciado Poza, pasando por Francisco Luengas Otaola, Ignacio Salazar Arechalde o el recordado Federico de Barrenengoa, incluso la enciclopedia Auñamendi, todos, todos, hemos escrito incorrectamente el nombre de la sierra, al escribir Sierra Salvada, donde debía decir Sierra de Salvada.
Más aún, el mismo dictamen de la Real Academia de la Lengua Vasca/Euskaltzaindia también comete el mismo error al proponer la normalización de este topónimo: … la Comisión de Onomástica de la Real Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia) en sesión celebrada ayer, (19 de Septiembre) adoptó, entre otros los siguientes acuerdos: “La cadena montañosa situada, especialmente en la parte alta de los municipios de Orduña y Ayala, se denomina en euskera Gorobel (acuerdo del 14-5-2005) y en castellano Sálvada. Cuando ambas formas hayan de aparecer conjuntamente lo harán como “Gorobel/Sálvada”. Por tanto, no son correctas las formas, Garobel, Salvada o Salbada. En el término Sálvada exige tilde (marca o acento) para reflejar la pronunciación original del topónimo”. Es decir que, a la luz de la documentación manuscrita existente sobre la sierra, tampoco es correcto este dictamen de Euskaltzaindia (si, como propone el dictamen, al igual que en la pronunciación también en lo escrito se quiere respetar la grafía original), ya que lo apropiado sería escribir Sierra de Sálvada, o Salvada a mi modo de entender, al igual que denominamos Sierra de Gibijo, Sierra de Urbasa, Sierra de Kodes, etc., etc. Como he dicho poco antes, la inercia, el donde va Vicente…, ha hecho que, durante los últimos años, en la documentación que podemos decir moderna, la sierra aparezca denominada Sierra Salvada, en lugar de Sierra de Salvada. De los pocos que se salvan, Lope García de Salazar que en su libro Las bienaventuranzas e Fortunas, escribe: “Estando el rey sobre la peña de Salvada…”.
Como dejamos escrito en el artículo de Aztarna del año 2007, sin duda alguna el nombre de Sierra de Salvada hace referencia al poblado de Salvada que existió en tierras de Ayala, no lejos del lugar que hoy ocupa el pueblo de Salmantón. El nombre de Salvada aparece por primera vez en un documento del año 864 del Cartulario de San Millán de la Cogolla: “Et meas villas… Angulo, Salvata, Eversa et Lixarzo” (y mis villas… Angulo, Salvata, Erbi y Lejarzo). En el mismo documento del Cartulario de San Millán se lee Ziconia de Salvata y también trae noticias sobre la existencia de un camino que pasaba junto a Salvata, que refuerzan más aún la existencia de un pequeño poblado con el nombre de Salvata/Salvada.
Como hemos dicho, en la documentación que se conserva en el archivo de Orduña siempre aparece el topónimo escrito de esta forma: Sierra de Salvada o Sierra de Salbada, (en ocasiones también Sierra de Salbada Baja y Sierra de Salbada Alta), como se constata en las siguientes citas.
1452- “… pueden e deben pastar las yerbas e veber las aguas e comer la grana e cortar los montes en la Sierra de Salbada e Iturrigorria”.
1494- “… fasta el pedrero de Relleso que hera en la dicha sierra de Saluada”.
1518- “… de los pasos y pastos de la sierra de Salbada e Yturrogorria”.
1857- “… en la sierra de Salvada, no distante del Pico llamado el Fraile”.
1888- “… echar nieve en la nevera de la ciudad sita en la sierra de Salvada”.
Se podían aportar documentos y más documentos originales escritos a mano, y siempre leeremos: Sierra de Salbada o Salvada al referirse a la sierra.
Y no solamente en documentos escritos aparece el topónimo escrito como Sierra de Salbada o Salvada, sino también en mapas, como los dos que aportamos, para confirmar lo que venimos diciendo.
Quizás sería el momento de que, desde la Viceconsejería de Política Lingüística del Gobierno Vasco, se estudiara el tema y se viera la conveniencia de revisar este topónimo y normalizarlo adecuadamente.
Lo que tampoco tiene fundamento documental de consistencia -si se nos permite insistir en ello-, es denominar en euskera a la sierra de Salvada con el nombre de Gorobel. Ya lo dejó escrito en su momento Federico de Barrenengoa: “Aunque aparece en algunos mapas (el término Garobel/Gorobel), yo no lo he encontrado documentado en ningún otro sitio”.
Pero, como en otras muchas cosas, quien quiera entender que entienda, ahí está la documentación que se guarda en los archivos para quien desee consultarla.
Salvador Velilla Córdoba
Aztarna