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Andrés de Poza. El memorial de un polímata (V)

Andrés de Poza. El memorial de un polímata (V)
  1. Estilo soldadesco

Sabemos que quien tramita una instancia o redacta un currículum en tercera persona es el mismo sujeto que habla de sí mismo, como suele quedar patente en la coincidencia entre el nombre del solicitante y el del signatario. En este caso, estamos ante un tipo especial de emisor interno (o intradiegético) que utiliza la tercera persona gramatical, y no la primera, para transmitir una historia de la que es protagonista (narrador autodiegético). Este hecho “excluye la posibilidad de la ficción. Incluso si la narración es, históricamente, completamente falsa, será el orden de la mentira (la cual es una categoría “autobiográfica”) y no de la ficción”. Desde esta perspectiva, el memorial de Poza se puede interpretar también como una relación de vida, es decir, una selección de recuerdos y vivencias con la que el solicitante, narrador y a la vez personaje, proyecta una imagen subjetiva de sí mismo extraída de la experiencia vivida y construida desde la memoria, a semejanza de las vidas militares. En general, las autobiografías de soldados españoles del Siglo de Oro constituyen un subgénero literario de especial interés para entender la sociedad española de los Austrias. Entre las escrituras de temática soldadesca se incluye un conjunto heterogéneo de escritos, memoriales, papeles de servicio, tratados militares y relatos de vida. Muchas de estas composiciones son memoriales ampliados, otras nacen con la intención de entretener a la soldadesca, la mayoría componen una “especie de cajón de sastre donde se guardan obras de cautivos, militares y aventureros que no se ajustan a las categorías fijadas por la crítica literaria que analiza la producción escrita de los siglos XVI y XVII”. Con frecuencia, los autores, sin apenas formación, estaban más habituados a las armas que a las letras, pero se sintieron “hacedores de la grandeza de la monarquía a la que entregaban su existencia y protagonistas en primera persona de la historia por los acontecimientos memorables que protagonizaron y les tocaron vivir, y, en muchas ocasiones, padecer”. Pese a que se conservan pocas de estas obras, son conocidas, entre otras, las de Alonso de Contreras, Domingo de Toral y Valdés, Jerónimo de Pasamente, Francisco de Cuéllar, Miguel de Castro y Catalina de Erauso, conocida como la Monja Alférez. Aunque condicionado por su formulación burocrática, es posible percibir en el texto de Poza alguno de los motivos que suelen estar presentes en las autobiografías de soldados como 1) la presentación de los méritos en búsqueda del justo pago por los servicios, que en este caso resulta más que obvio; 2) las descripciones de experiencias portentosas y de hazañas épicas: “murió en el asalto que se dio a la dicha ciudad en 28 de abril de 1572, aogado en sus armas de cansado de ocurrir a una parte y a otra como persona a cuyo cargo estava el govierno y defensa d’ella, la cual se tuvo luego por perdida respecto a la mano y autoridad y inteligencia qu’el dicho Martín de Poça tenía con todos los de la isla”; 3) las referencias a la mala vida de la soldadesca y a la itinerancia de la actividad militar: “pedían sus pagas y comían a discreción a costa de los vezinos”; 4) la preferencia por la acción individual: “embió al dicho licenciado a las villas de Bergas, Breda y a la costa de Brabante, a donde descubrió y castigó más de cincuenta receptadores de los rebeldes y confiscó los bienes de los que se havían ausentado, que fueron en mucha cantidad y de más de 500 mil florines en propriedad, y procedió contra algunos particulares por notorios erejes”; 5) el alarde de proeza y de arrojo: “él al dicho Jerónimo de Roda y a Alexandre Gonzaga, que es vivo, dixo alguna vez que a tener otros tres licenciados como al licenciado Poça, uno en Flandes, otro en las fronteras de Olanda y el tercero en Frisa, le valiera más de veinte mil hombres de gente de guerra”; 6) el empleo de la violencia con los soldados y de una crueldad implacable con los enemigos: “Y viendo que ninguno parecía, añadió al tercero destierro perpetuo a sus hijos y mugeres si dentro de veinte y cuatro horas no comparecían. Y estas pasadas, llevó a devida execución lo proveído, echando de las casas a mugeres y hijos y tomándoles las haziendas y hechando candados a las puertas de las casas”; 7) un sentimiento de pertenencia a la patria: “En estos trances se ha visto el dicho licenciado por hazer el servicio de Vuestra Magestad con aquella reputación que se requería, a todos los cuales riesgos se puso mediante el zelo y ánimo que Dios fue servido darle”; y 8) el reconocimiento del valor y de la honra: “donde más y mejor pueda servir conforme a la cualidad y limpieza de su persona, y a que es licenciado en leyes por Salamanca”. Poza utiliza un lenguaje llano, conciso y sobrio, con elementos del ámbito jurídico y burocrático, y con preferencia por un léxico técnico, del ámbito marítimo y militar, sin los vulgarismos característicos de este tipo de obras. Relacionados con su actividad de abogado son conceptos como competencia de jurisdictión, testimonio del notario, presso y castigado, exercer juzgadoy justicia maior, las expresiones latinas ex abrupto e interim, y términos comoprender, secrestar, proceso, confiscaciones, condemnationes, bandos y magistrado. En cuanto al vocabulario militar, destacan los verbos referidos al acatamiento de órdenes y al cumplimiento del deber: ordenó, sirvió, y los relacionados con otras actuaciones y circunstancias: se amotinaron, apaziguar, reconciliar, se armasen, batió, peleó, rindieron, asistir a la defensa, estuvo retirada y atrincheada, batió, cobrar sus gajes; los sustantivos y expresiones que designan mandos y oficios: capitán, soldados, marinero, cabos (de la infantería y cavallería), auditor general del exército, coronel, alférez, maesse de campo, provehedor general de las armadas, y otros términos que expresan distintas realidades relacionadas con la guerra y el ejército son compañía(s), armadade 80 velas, ballesta, bodoque de plomo, rebeldes, vaxelesde armada, baxeles para defensa y guarda, tercio, gente de guerra, lanças, armas, asalto, tercio, rebellión, emboscada, orden y vanderas. Por último, escolta, hazer en secreto, espiaron y guardea se pueden interpretar como palabras y locuciones propias de las actividades dependientes de los servicios secretos o, quizás más apropiadamente en el contexto que describe Andrés de Poza, como expresiones peculiares de las acciones desempeñadas por un agente del Imperio.

M.ª Consuelo Villacorta Macho

 

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