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Unas peculiares vacaciones

Unas peculiares vacaciones

Son distintas. Al menos, son nuevas. Comenzaron el dí­a 30. Agosto. A las siete de la tarde me recogen en el Colegio. Pasamos por Llodio. Destino Orduña. Eran las ocho y cuarto cuando llego a Orduña. Ya me espera mi madre. Noventa y dos años. Quedó la Comunidad sumamente disminuida. Un mes de agosto con los mí­nimos exigibles. Esperemos gozo y paz. Es lo que se disfruta en esta ciudad del alma. Las webs cargadas para toda esta temporada. Las Olimpiadas ocuparán los primeros dí­as. Estaremos medianamente al dí­a. Tampoco es fundamental. Pasó la primera tarde sin ningún altercado. Cena ligerita y sueño reconfortante. Seguiremos.

Saludo a mi hermano a primera hora del naciente dí­a. Prepara su viaje de vacaciones. Salgo a las diez para dar un primer paseí­to. No demasiado largo ni extenso. Una hora larga de camino y otro tanto de lectura reposada a la sombra de varios árboles. Bancos de madera ya ajados por la climatologí­a. Bien vendrí­a un mejor mantenimiento. Dí­a de San Ignacio que se nota en la llegada progresiva de familias al bien cuidado parque de La Muera. Barbacoas.  Pega el sol inmisericordemente. Sombra o, mejor, casa. Apetece refresco. Llega mi hermana a la tarde y charlamos de varias cosas. No le faltan temas. Aprovecho para escribir, leer y ver la televisión (un deporte que me es bastante extraño). Tropiezo con personajes de la farándula visual a quienes no veí­a desde hace un año. ¡Sálvame! Acaba el dí­a. 31 de Julio.

Me encuentro en el jardí­n que acuna el Santuario de la Antigua. La sombra, no demasiado tupida, alivia el “calorón” que se ha instalado en el valle. En una de la mesas de piedra, frente a la antigua casa-cural, esribo estas lí­neas. Una hermosa vivienda de tres plantas y tres calles. La central el doble de ancha que las laterales, separadas por unos contrafuertes angulados. Presenta en planta baja un sencillo “portalón” de dos hojas del que ha desaparecido el aldaba. A sus lados dos pequeñas ventanitas que doble protección de hierro. La primera planta tiene un balcón central muy simple con puerta de doble hoja (que ahora mismo está abierta). Dos ventanas (más amplias que las anteriores) enmarcan, igualmente, el balcón. Están cerrada con dobles cristaleras. La planta segunda es similar a la primera salvo que su parte central presenta balcón (no muy amplio) con una rejerí­a sencilla. Está cerrado con doble puerta. Las dos calles laterales presentan similar estructura: dos “ventanucos” en planta baja y un balcón por planta (sin balconada) en las dos plantas. Los quince vanos (cinco por planta) están cercadas con sillares. Los contrafuertes también son de sillar. El resto de la fachada es de mamposterí­a muy cuidadamente trabada. Muestra una buena conservación.

Aquí­ he llegado a las 10:30 y, sentado, he trabajado un buen rato. Estoy, entre otras cosas, poniendo un poco de orden en las traducciones del P. Máximo Agustí­n (q.e.p.d.). El silencio es cuasi absoluto. Unos niños que se bañan en una piscina familiar. Un burro que rebuzna de vez en cuando. Algunos trinos de los pájaros. El lejano y monótono discurrir de algún tren… ¡Nada más! Son las 13:15. Entraré un momento en el Santuario (¡La Virgen de la Antigua es mucha amatxo!) y bajaré para casa. Antes, algunos recadillos. Buena mañana. 7 de Agosto.

Un dí­a ocupado.  ¿Demasiado para ser Domingo? Puede ser. Pronto amaneció con menos calor que en los anteriores. ¡Alivio! Tras el “arreglo” de la casa y con la comida ya preparada, me voy a Barakaldo. Siempre hay algunos detalles que merece la pena no olvidarlos aunque ni la casa ni el Colegio están abandonados. De momento ya he visto que “alguien” ha pintado las nuevas delimitaciones de los campos de baloncesto. No habrán sido ajenos a ello ni Alberto ni Javi. Desde mi balcón luce muy bien el colorcito blanco de las lí­neas. No me he tropezado con “nadie” en los escasos cuarenta y cinco minutos de estancia. Por la hora, entiendo estarí­an en las Parroquias. Un viaje, por tanto, rapidito aun cuando entre tren y metro (ida y vuelta) ocupe no menos de tres horitas. Buen tiempo para leer el periódico.

A las dos y pico ya estaba en casa. La preparación de la mesa, la comida junto a mi madre y la “recogida” general me ha puesto (eran las cuatro) delante del televisor. Un excelente partido de baloncesto. ¡Una pena pero la Historia es una losa muy pesada! Finalizado el espectáculo me he ido a la huerta. Dos dí­as sin agua (y sin recogida) deben arreglarse. Los tomates comienzan a enrojecer el espacio. ¡Excelentes!… En tanto el riego (el goteo es un lujito que me ha preparado mi hermano) he leí­do alguna cosilla que me he traí­do de Barakado. Habrá que darle forma en estos próximos dí­as. Historia de la CM. Se estaba muy bien a la relativa fresca. Llegado a casa me tomo la revancha de la ausencia de una cervecita “frí­a”. Con ella estoy mientras escribo. 12 de Agosto.

Heme aquí­, en casa. La tercera “oleada” de calor atiza inmisericordemente. En pocos lugares se está a gusto. Puede ser el calor, puede ser que no ha llovido desde no me acuerdo cuándo, puede ser la que está cayendo en el “Club” de Euskadi con algunos traspasos que van adquiriendo carta de naturaleza, pueden ser la fiestas de Amurrio, Llodio, Bilbao… ¡Yo sólo sé que aquí­, en casa, se respira a frescor, máxime si se acompaña con una cervecita fresca. Buena es la cervecita casera a falta de una fraterna “ruta del vidrio”. Pasó, con más pena que gloria, la “fiesta” por excelencia de nuestros pueblos, incluida esta ciudad, el 15 de Agosto, la fiesta de la Virgen. Estuve en Misa en el Santuario. Como es “norma”, cortita con breves pero  bien matizas palabras en la homilí­a. Un buen número de personas que fue “multitud” (por lo que vi a la salida) en la Parroquia (cuya patrona es La Virgen de la “Asunción”). En ambas se anunció que el lunes, 16, habrí­a misa en la Ermita del Buen Suceso (San Roque). Corresponde su ubicación a la “calle nueva” que celebra una popular y numerosa fiestecita en un apretado programa de dos dí­as. Además de “infantiles”, mus, comida popular, verbenita, etc… lo más peculiar es la “bajada del morrillón”…. Bajada en carne mortal no en efigie como en Vitoria. Llegó a última hora mi hermano de sus vacaciones francesas. Me libera, de momento, de mis obligaciones hortofrutí­colas. Me ha pasado mi primo “Txelico” parte de sus recopilaciones sobre Orduña y aquí­ ando preparando su publicación. Mucho e interesante material.  Con mi cervecita. 17 de Agosto.

El calor (más bien la calor) no da tregua. Habrá que acostumbrarse. Es el hecho que hoy (será casualidad) se inicia la etapa de la “Vuelta a España” en Barakaldo, no muy lejos del Colegio. Coincide que el primer momento álgido de la misma será la subida al “Puerto de Orduña”. Me he informado del itinerario y, tras comprobar que les traen por Belandia y Poza, he decidido subir hasta la “Fuente de la Teta”. Lo he hecho no por la carretera sino por el camino que bordea la abandonada “cantera de Urí­a”. Un primer tramo (pasado el puente sobre las ví­as de RENFE) sombrí­o y asfaltado. A la izquierda se oye el siempre cantarino ruido del arroyo Montalbán que, antes de desaguar en el Nervión pasa al pie de mi casa con el sonrojante nombre de “matapulgas”. Trae un “puñadito” de agua que, por lo comprobado, proviene de la antigua cantera. Con una cierta emoción he podido bajar sin ninguna dificultad a la “caja” del antiguo “ferrocarril” de la cantera. Tras unos momentos de desconcierto he dado con la “entrada” al viejo “túnel” que daba acceso a la misma. Mi imagen, mas-menos de niño-la hací­a grande (por ella transitaba un trencito) y con un portalón de madera. He encontrado una vieja verja que cerraba un oscuro y minúsculo túnel. Era, efectivamente, la entrada. Por ella salí­a un buen curso de agua que, en sus tiempos, únicamente discurrí­a por un lateral cuando se poní­a en funcionamiento un motor extractivo. Sin  demasiada dificultad he recordado otros tiempos cuando mi padre trabajaba en esta cantera y, un dí­a sí­ y otro también, atravesaba este túnel para adentrarme en la cantera. Visto lo visto he continuado mi camino ascendiendo por la empinada, cementada y soleada pista que, por la muy primitiva y abandonada casa-torre de “casas-blancas” me ha depositado en la Fuente de la Teta. Un buen lugar (con mesas y barbacoas) con agua. Frente al espacio el “Albergue de la Diputación” que, por lo visto, está desocupado. He trabajado y leí­do un buen rato (14:05) hasta que el volumen de coches y motos adelantaba al paso de la “carrera”. No ha tardado mucho en aparecer una avanzadilla de cinco corredores. Buena velocidad habida cuenta de la prolongada pendiente. Ha pasado el “Pelotón” a diez minutos. Multitud de “acompañantes” aunque me ha parecido muy pobre la “caravana publicitaria. Tras ello, he bajado por el mismo camino  en el que el sol pegaba de pleno. Menos mal que no es muy largo. A las tres estaba en casa. Poco después ha llegado mi hermano. Hemos comido y visto el final de la etapa. Ha ganado uno de los que tres horas antes han pasado “escapados”. A estas horas parece que el tiempo está de cambio. ¡Nos alegramos”. 21 de Agosto.

Diferente. He tomado el tren de las 9:21 (parece que la moda es poner a esos minutos las salidas hacia Bilbao, cada hora). Al menos ha sido puntual. He ido leyendo el periódico. Estación de Bilbao con el suelo pringoso aunque más limpio que hace cinco dí­as. El metro me ha dejado en Barakaldo a las 10:45. He saludado a Manzanedo y Hervás. Cambio de “chip”. “Cura” de boda. Llego al Regato a las 11:20. La carretera está en una transformación profunda. Me queda un buen rato y doy un paseí­to por el bidegorri aprovechando la lectura. Como ha llovido ligeramente, cualquier brisa remueve las hojas de los árboles y caen gotas. No hay peligro de chaparrón. Me acerco a la Parroquia de San Roque a las 12:15. Ya andan por allí­ quienes van a cantar. Les saludo y recordamos el “orden”. Hay “nueva” señora-sacristana. Tras las presentaciones llega a ser tí­a de los hermanos Veganzones (exalumnos del Colegio). Todo está bien preparado. Me “revisto” y salgo al altar. Me saludan varias exalumnas amigas de la novia (Alba). Han pasado unos cuantos años pero algo hemos ido haciendo por el camino. Comienza la celebración con relativa puntualidad (cinco minutos de retraso). Son las 12,35. Terminamos a las 13,05. Fotos, nuevos saludos, bailes-homenaje… Me despido a las 13,30. Tomo el autobús (que aun funciona) y llego a comer al Colegio con puntualidad. A los ya citados anteriormente se suman Julián y Ros. Buena charla. Llamo a Raúl pero está desaparecido. La etapa de la vuelta a España alarga un rato mi estancia. Bonita y disputada. Gana, de nuevo, Alejandro Valverde. El tren de las 18,05 (parece que la moda es poner a esos minutos las salidas hacia Orduña, cada hora). A las 19 estoy en casa. Mi hermana termina algunos detalles y marcha a Delica. Me quedo con mi madre. 25 de Agosto.

Han comenzado la fiesta de “la coronación” (de la Virgen de la Antigua). Un fin de semana intenso en todos los sentidos. Poco voy a celebrarlo por cuanto a las 11,21 he tomado el tren hacia Bilbao. Con ello me reintegro a la vida “normal” Han finalizado mis vacaciones. 1 de septiembre.

 

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