Menú

Un Domingo diferente

Un Domingo diferente

Estación 1Ayer, sábado, hice un paréntesis vacacional. Tuve una boda en Begoña. Contraí­an matrimonio Naiara y Paco. Ella es la primera de mis “exlumnas” a las que caso. Pude saludar a su hermana gemela (también exalumna) y a Javi Celada y su esposa. Javi es exalumno del Colegio y “vieja” gloria del Baloncesto vizcaí­no. Actualmente tienen a su hijo en el Colegio y él colabora en la tecnificación de los más pequeños. Cuando estaba a punto de entrar en la Basí­lica me enteré de la medalla de oro de Samuel Sánchez.¡Excelente para los aficionados el ciclismo! Vuelta a Barakaldo y me encuentro con Raúl, Itziar y Jon (I) de Beurko que ya va para cuatro meses. Reviso algunas cartas, veo el desarrollo de las obras del comedor escolar, como con los compañeros que están “trabajando” y me vuelvo a Orduña. Al poco de llegar me llama mi hermana para decirme que el Domingo comeremos en su casa de Délica. ¡Cualquiera le dice que no!

Se ha levantado la mañana con un sol de justicia. He visto parte del partido de Baloncesto entre España y Grecia. ¡Buen partido y, por lo oí­do después, buen triunfo! A las diez, más o menos, he salido en dirección al Santuario de la Antigua para oí­r misa. He salido tranquilito para no sudar demasiado con la subida. He llegado por los pelos. Se veí­a la Iglesia cuasi totalmente iluminada por lo que ganaba esplendor. Ha presidido la Eucaristí­a el Párroco de la Ciudad. A pesar de la hora habrí­a unas cien personas. Recuerdo algunos veranos pasados en los que solí­a echar una mano en estos menesteres. Un poco de nostalgia he notado ante la ausencia de las Madres Carmelitas. Aunque no se les veí­a (por efecto de la Clausura) se les escuchaba tanto en el canto como en las lecturas. También he notado que el presbiterio estaba un poco más pobre en flores. ¿Se notarán con el tiempo más ausencias?

Tras un traguito de agua en la peculiar fuente próxima a su entrada he bajado hacia mi casa leyendo tranquilamente. He variado el camino de subida. En vez de pasar las ví­as de RENFE por el nuevo puente he tomado la carretera de Cedélica y descendido por el camino asfaltado en el que viven mis exvecinos de Calle Nueva los “Cachorros” y los “Sarátxaga”. He accedido al casco urbano por el viejo túnel bajo las ví­as del tren. Es un camino que, siendo niño, recorrí­ cientos de veces con vacas, bueyes, carros, burros… Es un camino que lleva a la “cabaña” en torno a la cual mis tí­os tení­an parte de sus tierras y donde yo pasaba horas y horas. Allí­ aprendí­ lo que era el trabajo de la tierra, los frutos del campo, la vida animal… Allí­ estaba la era, el granero… Allí­ conocí­ el “trillo”, la “aventadora” y la “trilladora”; allí­ se guardaban las “segadoras atadoras”… ¡De Ajuria, que se decí­a!… ¡Cuánto aprendí­ de mi abuela Eugenia, de mi tí­o Lorenzo, de mi tí­a Visi…!… ¡Cuánto jugué con mi prima Goita y mi primo Chelico!

He comprado EL CORREO y me topo en la primera página, con grandes titulares, “La reforma educativa obliga a impartir en euskera el 60% de las asignaturas”. ¿Es que ni en verano pueden dejarnos tranquilos?… ¡Algún dí­a habrá que escribir sobre ello pero, desde luego, no en vacaciones! A las dos nos ha recogido mi cuñado y hemos ido a Délica (aldea a unos tres kilómetros de la que algún dí­a algo escribiremos). Habitan, junto a su hijo, José Miguel, una casa de una planta con una buena parcela de terreno. De momento, para iniciar el asunto, nos hemos tomado unos “vermús” en la terraza. A su tiempo hemos pasado a la amplia cocina a comer. La verdad es que siempre comemos estupendamente.

Tras la comida, hemos vuelto a la terraza. Mi cuñado se ha dedicado a cortar la hierba. Mi hermana, mi madre y yo a zanganear mirando los montes. Una visión panorámica envidiable. Alto de Orduña, Pico del Fraile, Txarlazo (donde se asienta el Monumento a la Virgen de Orduña), Txolope, Solaiera, Atezabal, Bedarbide y Tologorri. Una magní­fica visión en un dí­a de cielo resplandeciente. A media montaña las minialdeas de Zamarro, Paúl, Tertanga, La Antigua, Cedélica y Santa Cristina. En medio del valle: la ciudad. La conversación ha discurrido sin prisa. Así­ me han dado las siete y media. Vuelto a casa me tropiezo, de nuevo, con EL CORREO. ¿Entra el aprendizaje del euskera en las preocupaciones principales de la gente? ¿El aprendizaje para la vida tiene mucho que ver con el idioma? ¿Para entenderse con los animales se precisa algún lenguaje humano? Llevo treinta años en la docencia (sobre todo de la Historia) y cada dí­a, con más intensidad, me pregunto ¿enseño a vivir?…. Mi tí­o Lorenzo, con su trabajo, me enseñó a aprender tanto como los varios años en distintas Universidades… ¡Mi buen tí­o Lorenzo!….¡Mi buena tí­a Visi!

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comentarios recientes

agosto 2018
L M X J V S D
« Jul    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Archivos