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Sierra Salvada: conflictos entre alaveses, burgaleses y vizcaí­nos (V)

Sierra Salvada: conflictos entre alaveses, burgaleses y vizcaí­nos (V)

CONCLUSIONES37419

1.–Si bien la Sierra Salvada forma una unidad de explotación ganadera, sin embargo, territorial, administrativa y dominicalmente, se encuentra fragmentada y dividida. El uso de los pastos aglutina y arrastra a la Sierra a alaveses, burgaleses y vizcaí­nos que, tras numerosos pleitos, alcanzaron para el siglo XIX, un clima de pací­fico disfrute, roto en el XX por cuestiones ajenas a los aprovechamientos, la división de la lí­nea de jurisdicción municipal que, en este caso, es también provincial.

La institucionalización del conjunto de la Sierra Salvada resulta imprescindible como punto de partida para instaurar en la misma una regulación uniforme de todos sus aprovechamientos, contrarrestando los inconvenientes que, por la fragmentación territorial, administrativa y dominical, pudieran conllevarse desde la perspectiva global del aprovechamiento de la Sierra.

La constitución de una Junta, que integre alaveses, burgaleses y vizcaí­nos, aportará un marco de encuentro, participación y debate periódicos, del que se carece en la actualidad y que redundará en unas relaciones intercomunitarias, si no amistosas, al menos fluidas, que se estima puedan servir para evitar el costo de pleitos interminables, procediendo directamente a la negociación y, en su defecto, al arbitraje.

2.– La reforestación, en sus aspectos de creador de suelo, generador de abrigo ante las inclemencias del tiempo y de sombra en los dí­as calurosos, interesa al ganadero. La obtención y consiguiente venta de materias primas aporta ingresos a los titulares dominicales que, por su carácter de organismos públicos, han de valorar los rasgos ecológicos, estéticos y paisají­sticos que el arbolado comporta. Todas estas razones tienen el suficiente peso para que derechohabientes y titulares dominicales convengan en la reforestación de las áreas y terrenos más idóneos para ello sin llegar a enfrentamientos que no van a beneficiar a ninguna de las partes.

3.– La constitución de una asociación con vistas a la mejora del ganado vacuno y el acotamiento de términos de pasturación según la clase de ganado, mayor o lanar, son respectivamente las actuaciones ganaderas más representativas de la innovación en la tradicional explotación y gestión técnicas de los pastos de la Sierra Salvada.

De la asociación pastoril, apenas, se ha podido recoger información. En todo caso, la referida asociación se configura como antecedente pionero de futuras actuaciones desde la perspectiva de mejora técnica y organizativa de los pastos de Sierra Salvada, del manejo del ganado, que accede a los mismos y del desarrollo de unas condiciones de trabajo en la montaña, que integren las mejoras que, en el campo de las comunicaciones, del confort doméstico, de la tecnologí­a, etc., se vayan produciendo.

4.– El ganado ovino, en este caso, lacho, permite la ocupación y utilización de unos recursos naturales de otro modo desaprovechados y es, a la vez, un elemento activo en el mantenimiento del equilibrio ecológico. Por ello, en el futuro, los conflictos, que puedan derivarse en el uso de los pastos de Sierra Salvada entre las diferentes estructuras ganaderas, han de obviarse sin perjuicio para el ganado lanar que no sólo no ha de ser perseguido sino, incluso, en ciertos casos, como el presente, por las razones aludidas, han de tener cierta protección.

5.– En el XIX, se introdujo, como medio de simplificar el enmarañado estado legal, en que se encontraba la Sierra Salvada, el procedimiento de división de suelo, adjudicando a los vizcaí­nos el dominio y la jurisdicción en términos de Iturrigorria.

Cuando se discutió entre Villalba y la Tierra de Ayala, entre los años veinte y sesenta de este siglo, acerca de por dónde debí­a discurrir la lí­nea de jurisdicción, nuevamente, apareció el tema de la división del suelo, afectando  en esta ocasión al “Rehortado” y al “Acumulativo”; tras un proceso negociador, se aceptó por ambas partes que la lí­nea de jurisdicción coincidiese con los lí­mites establecidos en la división y reparto del arbolado, efectuada en 1.855, olvidándose de la cuestión de dividir el suelo, en que se ubican “Rehortado” y “Acumulativo”.

El asunto puede reavivarse en cualquier momento, dada la complicada situación legal que rodea a las zonas de la sierra comuneras en los aprovechamientos de suelo entre alaveses y burgaleses. Como se demostró en la división de suelo y jurisdicción del monte Iturrigorria a pesar de los múltiples intereses y entidades afectadas, la aplicación de la división del suelo al “Acumulativo” y “Rehortado” resulta factible siempre que, como en 1.801, no resulten modificados de hecho, aunque si en cuanto al derecho, los aprovechamientos de pastos y aguas.

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