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Largo fin de semana (28-31 de diciembre de 2013)

Largo fin de semana (28-31 de diciembre de 2013)

Portal_belen02_louComo todos los sábados del presente “curso” cumplo con mi obligación de estar  a las 9 en Algorta. Cuando da el reloj la última campanada salgo para celebrar la misa en la Residencia de las Hijas de la Caridad. He salido de casa a las 8:05. Para el camino (metro)  me he cargado con “La sombra de Masada” (relato novelado de los últimos momentos de la famosa ciudadela judí­a).

Normalmente, cuando finaliza la celebración, bajo hasta el “puerto” y doy un paseo (paralelo a las playas de Ereaga y Las Arenas) hasta la estación del metro. En esta ocasión me resto el paseo y vuelvo por donde he venido. Me acompaño de un sencillo bolso de mano y el portátil. Mi destino no es Barakaldo sino Orduña. Alargaré mis tradicionales dos dí­as de “fin de año” hasta cuatro.

Tomo el tren de las 11:05. He perdido el anterior por escasos tres minutos. Salió puntual. Me tomo un café. Hasta que no llegue la unidad me entretengo leyendo. Un buen rato que se alarga durante los, aproximadamente, cincuenta minutos que dura el viaje. Ninguna novedad en el itinerario. Mismas paradas, mismo paisaje, mismas rutinas en lo viajeros, incluido el interventor.

Llego a casa en torno a las 12. Al menos no llueve aunque el cielo está encapotado y la temperatura no es muy alta. Mis hermanos trajinan en la cocina mientras mi madre está adormilada ante la tele. Por lo visto tienen perfilados estos próximos dí­as. Es de agradecer. Finalizan las tareas y se van: mi hermana a su casa; mi hermano tiene comida (alubiada en Délica) y, luego, cena en un txoko con unos amigos.

Como con mi madre y me dispongo a pasar esta primera tarde. Abro el ordenador y preparo los materiales que me he traí­do en el “lápiz”. Encuentro un par de trabajos para “ezagutuurduna”; una encuesta remitida por mis colegas de Honduras y prácticamente todo el libro de los Jueces. Todo ello, combinado con diversos momentos de asueto, llenarán mis horas estos dí­as. En esta primera parte únicamente organizo los contenidos. Tras acostar a mi madre (son las 21:15) veo un rato la tele y me voy a dormir a las 11:30. Así­ finalizó el “Dí­a de los Inocentes”.

El peculiar ritmo de mi madre me levantó a las 7:30. Espejismo. Vuelta a la cama y levantada oficial a las 9. Exceso. Tras dejarla “preparadita” salgo por el pan con la intención de dar una vueltecita. Viento gélido, desierto humano. Me vuelvo por donde he venido. Se está mejor en casa. Observo, como único signo navideño el “portal” existente en el hastial de los Josefinos. Cuatro apéndices luminarios cuelgan en la entrada de cada una de las calles. A la crisis económica (indudable en la ciudad) se une la crisis de las tradiciones cristianas. Abro el ordenador y comento tres textos de “Jueces”. Llega mi hermana (mi hermano disfruta de un largo descanso) a eso de las 12:30. Salimos a dar una  vueltecita. La temperatura ha subido ligeramente. Breve paseo con paradas en “Marrazki” y “La Posada”. Es Domingo y se nota la afluencia popular a partir de las 13:30. íšltimamente es la hora de partida de las “rutas del vidrio” orduñés inclinadas hacia las calles Barria y Burgos (núcleo sur de la ciudad). Tras la comida y ligera duermevela me dedico a los tres temas que he traí­do sobre “Toponimia de la Junta de Ruzábal y Arrastaria”. Pongo en orden los datos que me proporcionó, en su momento, mi primo José Luis. Pronto las programaré en www.ezagutuurduna.net. Con ello y breves descansos ante la televisión trascurre la tarde (pronto anochecida). Pasó el Domingo, dí­a 29.

No cambia mucho el “orden” del dí­a 30. Si acaso que no salgo ni un momento por cuanto el “pan” (motivo central de mis últimas salidas) ya está en casa. Por lo que me dicen es “casero” y horneado en la propia ciudad. Sabor y recuerdo. Mañana para la charla distendida. Llega mi hermana y nos afanamos (más bien se afana), entre otras cosas, en preparar la tradicional “caracolada” para mañana, dí­a 31. No, por ello, dejamos el aperitivo (aunque sea en casa). La tarde es casi una copia de la de ayer. Me dedico, además de acompañar y atender a mi madre, en varios capí­tulos del libro de los “Jueces”. Con un poco de esfuerzo puedo terminar la tarea mañana. En un momento de “cambio” completo una encuesta que nos han remitido mis colegas de Honduras. No me lleva mucho tiempo. Echo en falta la posibilidad de conectarme a la “red”. A última hora de la tarde (21:15) se hace presente Magdalena que ayuda a mi madre a acostarse. Mi hermano, que sólo salió un ratillo por la mañana para hacer unas compras, se decide, en torno a las 21 horas, a dar una vueltecilla (creo que hay “corte de jamón” en Marrazki). Vuelve a las 22:45 por cuanto, a pesar de los esfuerzos, está prácticamente todo cerrado. Charlamos un rato y me acuesto. Se colmó el dí­a 30.

Amanece el último dí­a del año 2013. Siempre es conveniente alguna reflexión. Termino la lectura del librito de “Masada”. Tengo la impresión de haber leí­do con anterioridad algo parecido. Bien como entretenimiento y como despertar de temas, personajes, acontecimientos del pasado. Ausente de conexión a través de la red, salgo por el pan y, de paso, compro el periódico. De paso, un librito para los viajes titulado “El valle sin nombre”. Me llama la atención el último número de la revista Aztarna. Además de un buen reportaje acerca de los 150 del Ferrocarril Tudela-Bilbao contiene dos breve aportaciones acerca de Orduña: “Un nuevo escritor orduñes: Juan de Echegoya” y “Una Historia de Orduña editada en 1828″ cuya autorí­a corresponde a un enigmático C.R.”  Espero una pronta y detenida lectura. Es pronto y dedico un buen rato a mis reflexiones sobre el libro de los Jueces. Llega mi hermana Lucí­a y su marido (Txema). Salimos un breve momento por cuanto, como en muchas familias, los “jóvenes” debe dividirse. Pasamos por el Marrazki y la Farmacia. Sin más volvemos a casa. Txema se va a Amurrio y mi hermana se dedica a preparar un jibioncitos para mañana. Nos tomamos un “algo” en casa. El “algo” son unos excelentes filetes de anchoa de “La Castreña” donados, de momento, por mi amigo Raúl. Mi hermano, manteniendo la cada dí­a más asentada tradición de subir a la Peña el 31 por la mañana, se fue a eso de las 10:15 (aunque la salida “oficial” fue a las 9).  Estaba de vuelta a las 15:30. Comimos tranquilamente. Se fue la tarde entre la conversación (donde el nombre del amigo Pedrajas salió varias veces), la duermevela y la finalización de los comentarios al libro de los Jueces. Sólo falta darles el segundo repaso. Cenó mi madre a las ocho y media. Pronto se acostó. Mi hermano y yo a las diez. Charlamos un buen rato y poco antes de las doce finalizó el dí­a y el año. Siempre cabe desear una mejora. Lo haremos con el esfuerzo de nuestras manos. ¡Buen año!

 

 

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