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La ganaderí­a y las minadas en Orduña

La ganaderí­a y las minadas en Orduña

asd La asociación ADRAtan quiere hacer partí­cipe de un documento que tiene en su archivo que trata sobre la ganaderí­a y las “Minadas” en Orduña.

La actividad ganadera en Orduña data de muchos siglos atrás como lo atestigua el dolmen de las Campas de la Choza, construido por pobladores que practicaban el pastoreo de una antigí¼edad de 4000 años aproximadamente. Los restos encontrados en la excavación arqueológica que realizó en 1968 Juan Mari Apellaniz indican que el dolmen fue utilizado desde el Neolí­tico hasta la Edad Media.

Pero… vamos a regresar a una época más reciente para intentar explicar y contextualizar este documento. En Europa en el siglo XIX se dan muchos cambios, se avanza hacia una fuerte industrialización que afecta rápidamente a todos los sectores productivos, entre ellos a la ganaderí­a. Así­ lo entienden las autoridades municipales y los ganaderos de Orduña que ven que este sector puede mejorar notablemente su rendimiento productivo. De esta forma, reunidos el 15 de noviembre de 1840, ponen las bases para fomentar e impulsar el desarrollo agrario en el ámbito municipal y ya a mediados de 1841, constituyen y redactan las ordenanzas de la “Dula” (ver trabajo de Jesús Mª Garayo sobre ganaderí­a en Orduña).

Entre las medidas de impulso al sector ganadero se abordan diversos aspectos: el aprovechamiento de los montes comunales, el nombramiento de pastores para la conducción, vigilancia y custodia del ganado en el monte, el control sanitario del ganado que accede a los pastos de montaña, la mejora de la raza animal, para lo cual se compran toros sementales para cubrir la vacas que pastan en los montes públicos… Como consecuencia de estas medidas crecen rápidamente las ventajas en el fomento de la ganaderí­a. Si bien, es verdad, que todaví­a quedarán pendientes algunos inconvenientes, como la muerte de reses por accidente, enfermedades contagiosas, robos y otras causas. Los ganaderos tratarán de paliar estos incidentes creando una especie de seguros mutuos llamados “Minadas”.

En el documento que presentamos se mencionan tres minadas de ganado vacuno en Orduña y tenemos constancia de que en las Aldeas de Ruzábal habí­a otras dos. En Orduña también existí­a otra minada de porcino.

La pertenencia a estas asociaciones era de carácter voluntario para los ganaderos. El cometido de las mismas era crear un censo de las reses que cada ganadero apuntaba a la minada y así­ éstas eran valoradas económicamente para que en caso de siniestro fueran abonadas a su dueño.

Cada socio pagaba un canon por cada animal censado que se destinaba al fondo común, si al finalizar el año, después de pagar los siniestros, habí­a superávit éste quedaba en la sociedad y si el saldo era negativo, se hací­a una derrama entre todos los asociados en proporción al número de reses que cada uno de ellos tení­a aseguradas en la “Minadas”.

Los responsables de éstas eran los Fieles, cargos rotativos entre todos los socios. Su misión era controlar el censo de ganado, la valoración y tasación de éste, verificar y certificar los siniestros, llevar al dí­a los libros de actas, de cuentas y controlar el correcto marcaje de los animales, sobre todo a los que pastaban en la Peña y la Sierra.

Estos eran marcados a fuego en los cuernos, poniendo el nombre de la “Minada” con letras y el distintivo de socio con número. De esta forma, si se iban con los ganados de otros pueblos, morí­an de enfermedad o despeñados, era más fácil su localización aún, en el caso de que los hubieran comido las alimañas pues siempre quedarí­an los huesos y la cornamenta grabada. De igual forma sucedí­a en el caso de robo, un siniestro que sin ser frecuente, se daba en algunas ocasiones, como el caso ocurrido con una pareja de bueyes que pastaban en Sierra Salbada Baja; desaparecieron y al de unos meses su dueño tuvo constancia de que estaban en un pueblo del norte de Palencia, fue los reclamó y demostrando con la grabación en las astas a donde pertenecí­an, las autoridades de aquel lugar le permitieron que los trajera de vuelta a Orduña.

Las tres “Minadas” de las que habla este documento se asociaron en una en los años treinta del pasado siglo. El sitio donde se reuní­an para tratar y hacer las tasaciones de los ganados in situ era las Eras de Polanco, lugar que usaron hasta su disolución en los años 60 del siglo XX; en ésta misma época también desaparecen las Minadas de Ruzábal.

Una vez contextualizado el documento pasamos a presentarlo. Se trata del acuerdo para subir un toro semental a la sierra por parte de las diferentes Eminadas de Orduña. Además de su interés por la información que aporta, queremos que sirva de reivindicación sobre los derechos de pastos, agua y leña en Sierra Salbada Baja; derechos de los que fueron injustamente desposeí­dos los ganaderos de Orduña en los años 60.

…………………….

ADRAtan

Pinchar aquí­ para ver el documento: Acta 1911 de la Minada

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