Iván Fandiño, el héroe que se ganó «a ley» el título de «torero de Madrid»

«Lo que nos queda de un hombre es la memoria. El verdadero conocimiento de las personas, también de los toreros, es póstumo; y el recuerdo de Iván Fandiño conduce a la ejemplaridad de una vida sin concesiones. No volverá a nacer otro Fandiño, ni siquiera uno con un parecido más o menos superficial. Fandiño perseguía la gloria del toreo, la cumbre, con la posibilidad de la muerte y la derrota asumida desde las primeras pendientes. Las gestas del héroe no siempre tienen un final feliz, y ello no degrada su calidad humana y heroica, sino todo lo contrario. Eso también los aprendimos de Fandiño: a superar desilusiones inevitables y a mirar a los ojos a nuestros propios demonios. La personalidad de Fandiño no habría permitido otra muerte más que la suya, a orillas del río Adour (que en vasco significa suerte o sino), por un toro que no era el suyo y que no podía dejar pasar. Fandiño agotaba cada tarde el toro de la muerte, el toro de su propia muerte, hasta la última gota. Ese rasgo, que demostró varias veces en Las Ventas y que le permitió abrir de par en par la Puerta Grande, le hacía único y ahora, aquí y tan lejos, desde la que fue su plaza le recordamos y honramos. Gracias por tanto».

Así termina (o empieza -que todo fin es principio y todo principio es fin-) la exposición inaugurada este viernes en homenaje a Iván Fandiño en Las Ventas, la muestra «que nunca nos hubiese gustado hacer», en palabras de Manuel Ángel Fernández, director gerente del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid. La emotiva retrospectiva cuenta con más de un centenar de fotografías, en la que se repasa la carrera de la figura de Orduña desde su presentación en la capital, el 12 de septiembre de 2004, tarde en la que ya cortó una de las trece orejas que conquistó en el escenario esencial de toreo. Como se ensalza en la exposición, Fandiño se ganó con creces el título de «torero de Madrid», sueño de todos y realidad de contados elegidos. Iván fue mucho más sus 33 paseíllos en la Monumental, «un historial intachable: cada tarde, valiente, marcial y vibrante, se batió el cobre hasta convertirse, a ley, en torero de Madrid».

Su Puerta Grande sobresale también en este recorrido por su carrera capitalina, tanto con imágenes en la sala Bienvenida como en los paneles del tendido «1», con sentidos textos en una muestra coordinada por Manuel Durán y Gloria Sánchez-Grande. Torero en la calle y en la plaza, desde que pisaba su rincón del patio de cuadrillas, dibujaba el toreo, como se ve en una preciosa imagen cedida por Antonio Heredia, o en un profundísimo derechazo de la fotógrafa de ABC Paloma Aguilar. Son muchos los compañeros gráficos que han cedido sus fotos, como José Alcolea, Julián López, Muriel, Javier Arroyo, Anya Bartels-Suermondt, Juan Pelegrín, Alberto Simón… Imágenes y más imágenes en color y en blanco y negro de Fandiño, siempre al lado de su inseparable apoderado, Néstor García, como se contempla también en las instantáneas.

Decenas y decenas de estampas que captan un gesto, que reviven su eterna tauromaquia. Una media verónica de plena fusión con el toro de Alfredo Arévalo resucita su arte, el que nunca muere, o la estampa de llenazo -fuera de abono- de Álvaro Marcos recuerda que Fandiño ha sido uno de los toreros más taquilleros de Madrid en los últimos tiempos. Hay miradas y gestos que conmueven, desde la seriedad en la espera del toro a la sonrisa mientras cruzaba el arco de la gloria en mayo de 2014.

«Parece mentira que ya no esté», decía un aficionado mientras contemplaba el vestido de torear cedido por la familia, un bello terno fucsia y azabache -que ocupará luego un lugar destacado en las vitrinas del Museo Taurino- con el que debutó en Las Ventas y con el que cortó su primer trofeo, frente a un toro de Guardiola Fantoni. Su apuesta por la diversidad de encastes se refleja también en la muestra de un torero que nunca rehuyó ganadería alguna.

A la inauguración no quiso faltar uno de los toreros con el que le unía una bonita amistad, David Fandila «El Fandi». «Siento nostalgia; además de mi admiración como torero, teníamos muy buena relación. Fuera de la plaza era un tío que se hacía querer, era mucho más cercano de lo que podía parecer en el ruedo. Le echo de menos en muchas cosas…» Respecto a la exposición, comentó: «Con ella uno se da cuenta de lo que fue y lo que significó en el toreo. Es muy duro, pero es un torero que se va a valorar por desgracia ahora más que lo que algunos le valoraron en su momento», dijo el diestro granadino.

La exposición, inaugurada como prólogo a la Feria de Otoño -«un ciclo al que nunca dijo no, porque nunca se amilanó con los retos», señaló Manuel Ángel Fernández- permanecerá en Las Ventas hasta el 12 de octubre. «Queremos transmitir los valores de Fandiño en la tauromaquia, un torero que se jugó la vida hasta el punto de perderla, que tuvo los valores de la constancia, de la perseverancia, de esa personalidad… Tantos y tantos valores que debemos traspasar a la sociedad actual de alguien que nos dejó algo muy grande». Este es el primer homenaje que Las Ventas rinde al héroe de Orduña, pero se espera, y se merece, uno que se inmortalice para siempre en «su» plaza, como un azulejo para quien ha sido «torero de Madrid». Por los siglos de los siglos.

Tomado de www.abc.es

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *