CONVENTO de SANTA CLARA

CONVENTO de SANTA CLARA: Ocupa el lugar del primer convento de Franciscanos de Orduña, instalado en 1469 sobre una antigua ermita medieval dedicada a Santa Marina extramuros de la ciudad. Al finalizar el siglo XVI, 1597, cuando los franciscanos se habían trasladado ya al convento que ocuparon hasta la exclaustración, frente a las murallas de la ciudad, pasó al antiguo convento abandonado por los frailes la comunidad de “Beatas de San Julián“ que tenían su casa al final de la calle Burgos, dentro del casco urbano y que adoptaron la orden y la regla de las Clarisas o Santa Clara hacia 1601. El escudo de la ciudad fue colocado en el convento de Santa Clara en 1667[1]. En 1522 comparecía ante la comunidad franciscana Diego Fernández de Aguinaga y Perea, vecino de Orduña, manifestando su voluntad de ser enterrado en la iglesia del convento. El convento se había quemado 40 años antes y el ofrecimiento de este señor fue aceptado. En 1549 Ochoa de Luyando, quería que un crucifijo que poseía se pusiese en dicho monasterio, para lo que solicitaba una capilla, cosa que le fue concedida. En 1620 Mateo de Urquina compraba un arco sepulcral en la “capilla de la Dolorosa” En el año 1635 el convento recibe la dote de Francisca de Aldaiturriaga que asciende a 50 duc., como monja profesa del convento, así mismo la también monja Maria del Barrio, recibe de Fº de Llano Velasco, desde Cartagena de Indias, 396 reales de plata de dote[2]. En el año 1565, María del Barrio Angulo, viuda de Fº de Llano Velasco, heredera de un juro real de 334.017 mrs., con 16.700 de renta al año sobre los diezmos de la mar en la aduana de Orduña, cede este juro a las monjas del convento. El ayuntamiento de Orduña tenía un censo o préstamo concedido a favor de este convento, cuyos réditos se estacionan al menos hasta el año 1942[3]. En el año 1902 eran 23 monjas las que residían en el convento[4]. Este convento tenia anexo una hermosa huera de unas dos hectáreas, rodeada toda ella de una gruesa tapia de unos 3 mts. de altura. En dicha zona existen 2-3 manantiales de agua potable cuyo caudal es muy abundante. En la planta baja se encuentra la iglesia, el claustro, la sacristía, la cocina, comedores, etc. En la primera planta se encuentran las habitaciones, locutorios, salas de labor, botica, biblioteca, etc. La planta bajo cubierta se encuentra diáfana. La superficie construida en total es de unos 5.500 m2. En el mes de marzo de 2.003 las Clarisas abandonaron Orduña, trasladándose las monjas que quedaban en el convento a otro de la misma orden de Vitoria.

[1] “Personajes orduñeses. Micaela Portilla, tomo -V

[2] “Monografías de Pueblos de Bizkaia, ORDUÑA”.  Ana María Canales Cano

[3] “Monografías de Pueblos de Bizkaia, ORDUÑA”.  Ana María Canales Cano

[4] “Archivo Histórico Foral”

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