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		<title>Arqueología de guerra en Orduña</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Aug 2026 06:22:46 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2023/01/ab.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" srcset="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2023/01/ab.jpg?w=680 680w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2023/01/ab.jpg?resize=300%2C225 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="3934" data-permalink="http://www.ezagutuurduna.net/el-monte-san-pedro-y-la-guerra-del-36/ab/" data-orig-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2023/01/ab.jpg?fit=680%2C510" data-orig-size="680,510" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="ab" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2023/01/ab.jpg?fit=680%2C510" /></div><p>Arqueología de guerra en Orduña</p>
<p>La política ha sido durante años una especie de tabú en Euskadi, un asunto sobre el que una parte apreciable de los ciudadanos se resistían a pronunciarse en público. Durante décadas, por la barbarie terrorista de ETA y la amenaza latente sobre amplios colectivos. Pero también por las heridas causadas por la inevitable fractura social que provocó la Guerra Civil. Familias enteras quedaron rotas y arrastraron en la memoria a muertos y represaliados por hasta entonces familiares, amigos y vecinos. La necesidad de mirar hacia adelante, pese a todo, ha acuñado expresiones como Por la paz un Ave María; un paso que ayuda a sobrevivir, pero que, sin embargo, puede ocultar el relato de lo que sucedió, dejarlo definitivamente enterrado a medida que fallezcan las personas que vivieron unos hechos que merece la pena recordar para no repetirlos.</p>
<p>Con ese fin, instituciones como la Universidad del País Vasco y el Gobierno autónomo, además de la asociación etnográfica Aztarna y los ayuntamientos de Orduña y de las localidades alavesas de Amurrio y Lezama, han sumado esfuerzos humanos y económicos con un objetivo: lograr que uno de los lugares más importantes de la Guerra Civil en Euskadi, pero que no ha generado demasiada expectación en las últimas décadas, se convierta en el «primer» yacimiento arqueológico de este negro periodo de la historia en el País Vasco y de los «pocos» de España. Se trata de una amplia franja del monte San Pedro de Beratza, entre Amurrio y Orduña, donde el frente vasco de la Guerra Civil debió hacer frente a los carros de combate italianos, los bombardeos de la aviación Cóndor y la ofensiva de las tropas franquistas.</p>
<p>«Lo que está pasando aquí es único porque las instituciones siguen siendo reticentes a investigar», ha explicado este sábado el codirector de la investigación, Josu Santamarina. El lugar se encuentra a caballo de Álava y Bizkaia y se asemeja a una atalaya que permite controlar el valle de Arrastaria y el bosque de Altube. Que aquí se haya decidido ubicar el yacimiento tiene su lógica: gran parte de la zona fue ocupada por las tropas rebeldes y más tarde recuperada por los republicanos, que decidieron trazar una línea fortificada a conciencia para defenderla ante nuevos ataques.</p>
<p>Así, y con la intención de que el lugar recuperado se mantenga y pueda servir para visitas, entre ellas de los colegios, un equipo de quince investigadores ha rescatado durante los últimos meses varios tramos de trincheras perfectamente identificables, fortines y hasta un túnel. Se han encontrado entre otros objetos, tres metralletas y centenares de casquillos de munición, además de utensilios de cocina y otros enseres empleados por los soldados. Y esta misma semana incluso se ha rescatado en la vertiente de Orduña un trozo de periódico que habría sido leído por los milicianos. «Es sorprendente que haya sobrevivido. Únicamente ha sucedido algo similar en la localidad zaragozana de Belchite, pero aquí la tierra es arcilla», comentó Santamarina.</p>
<p><strong>«En tres días cayeron aquí 2.000 bombas»</strong></p>
<p>Coincidiendo con la celebración hace 80 años de la batalla de San Pedro, los investigadores de la UPV y la asociación Aztarna han organizado esta mañana una visita guiada por este monte, en la que han participado más de medio centenar de personas y en cuyo transcurso, más de cuatro horas de caminata, se han recorrido las distintas excavaciones. «Este sitio fue utilizado por socialistas, comunistas, nacionalistas vascos y por los requetés. Era un lugar estratégico porque constituía la entrada a Bizkaia», recuerda Ramón Zurimendi, de Aztarna. «En tres días cayeron aquí 2.000 bombas y más de 15.000 hombres del bando nacional fueron acercándose. ¿Cómo sería el horror que se vivió para que los gudaris que llevaban aquí meses huyesen de sus posiciones?», se pregunta.</p>
<p>«Había desigualdad de medios. Se reutilizaron materiales que habían sido creados para la guerra entre Rusia y Japón treinta años antes, no tenían uniformes y el traje más usado era el buzo de la fábrica, porque muchos eran trabajadores. Al frente era enviada gente normal. Por eso esta investigación permite tener una visión directa del pasado, de cómo aquí se convivió política y socialmente», añade Santamarina.</p>
<p>Varios integrantes del grupo para la recreación histórica Lubakikoak, ataviados con vestuario de época, han escenificado durante la visita el modo de vida en la trinchera. «Este fue un frente tranquilo hasta que llegó el mes de mayo. Los que aquí estaban jugaban a las cartas, leían el periódico, pero también pasaban miedo cuando había intercambio de artillería», comentan. Y sucedía con cierta frecuencia.</p>
<p>Tomado de https://www.elcorreo.com</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>COFRADíA de SANTA MARíA de ORDUÑA la VIEJA</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2026 06:01:01 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2017/07/Parroquia.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2017/07/Parroquia.jpg?w=800 800w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2017/07/Parroquia.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2017/07/Parroquia.jpg?resize=768%2C576 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="2678" data-permalink="http://www.ezagutuurduna.net/condiciones-de-la-vela-y-veladores/parroquia/" data-orig-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2017/07/Parroquia.jpg?fit=800%2C600" data-orig-size="800,600" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="Parroquia" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2017/07/Parroquia.jpg?fit=800%2C600" /></div><p>Esta cofradí­a fue la más célebre y numerosa de las que existieron en Orduña a lo largo de su historia. Sus ordenanzas databan de 20-5- 1364, aunque la agrupación debí­a ser anterior, puesto que en las ordenanzas se menciona a «cofrades finados». Esta cofradí­a trata de instituir la unión polí­tica y religiosa de un grupo teniendo como lazo el ser naturales de un mismo lugar, teniendo acceso hombres y mujeres, clérigos y seculares «de cualquier dignidad y estado», y la filosofí­a que los orienta era el amor y la ayuda mutua entre ellos. Los 29 artí­culos que componí­an estas ordenanzas detallan la estructura interna de la agrupación, así­ como los actos que celebraban, etc &#8230;., que servirá de modelo a la larga serie de cofradí­as que surgirán posteriormente<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. El 2 de febrero de 1607 se acordó por los mayordomos y cofrades de la Cofradí­a que desde ese dí­a en adelante se puediesen recibir por cofrades de la misma todos y cualesquiera de las personas que lo quisieren ser aunque no les vivniese por sucesión de linaje, con el fin de aumentar dicha Cofradí­a y los devotos de Nuestra Señora de Orduña la Vieja<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>. La Cofradí­a de Santa Marí­a de Orduña.</p>
<p>La historia de la cofradí­a de Nuestra Señora de Orduña la Vieja, no deja de ser sino un capí­tulo más de la historia religiosa de la ciudad y, ésta, una parte importante de la historia local orduñesa. La desapa­rición paulatina de este tipo de instituciones religio­sas y, al tiempo, una cierta falta de interés por este tipo de estudios, ha hecho que escaseen los traba­jos sobre las cofradí­as religiosas. Sin embargo, no cabe duda de que conocer su origen, fundamento y evolución permite averiguar no pocos elementos esenciales en la historia de una comunidad local. Las ordenanzas de esta institución, también co­nocidas como Regla Vieja, datan del año 1364. Este primer dato cronológico, la referencia más antigua de la cofradí­a como tal, nos pone en contacto con una institución de origen medieval. En el año citado se elabora su reglamentación, pero en su texto apa­recen referencias a cofrades fallecidos lo que quie­re decir que su fundación es de una fecha anterior a 1364. Sabemos, por otro lado, que en la iglesia de Nuestra Señora de Orduña, existí­a un grupo de beatas en el siglo anterior. En efecto, en 1296 el  Papa Bonifacio VIII autoriza la erección de un mo­nasterio a un grupo de mujeres que viví­an con el hábito de monjas bajo el instituto de la Orden de Santa Clara. Se añade en la bula papal que la iglesia estaba abandonada y desierta «desde hará como 60 años o mas». En definitiva, en torno a la ermita se da una inten­sa actividad religiosa que se manifiesta con la crea­ción de una cofradí­a cuya organización y funciones vamos a analizar a través de sus ordenanzas. Se conserva el documento original en el Archivo Municipal de Orduña hoy depositado en el Archivo Foral de Bizkaia, siendo el texto más antiguo que se libró del famoso incendio de 15 35 que destruyó buena parte de la ciudad. Fue trascrito por el je­suita José Eugenio Uriarte y publicado en 1883 en su libro «Historia de Nuestra Señora de Orduña la Antigua». Tan interesante documento ha pasado casi desapercibido para la mayorí­a de historiadores que se han dedicado al medievo vizcaí­no. Los autores de Bizkaia en la Edad Media , una obra escrita en cuatro densos volúmenes, cuando analizan las for­mas de piedad en los vizcaí­nos y el fenómeno de las cofradí­as, solo citan la cofradí­a de San Iñigo repro­ducida en la historia de Bizkaia de Labayru, pero no las de Nuestra Señora, incluidas en la más modesta historia del padre Uriarte. Con posterioridad se ha realizado una nue­va trascripción en el volumen 52 de las     imprescindi­bles Fuentes Do­cumentales Me­dievales del Paí­s Vasco. Estas ordenan­zas constan de un breve preámbulo y 29 capí­tulos de diferente natura­leza. A través de su análisis, vamos a acercarnos a ciertos aspectos de la sociedad me­dieval que, en palabras del insigne historiador del derecho Paolo Grossi , no deja de ser una socie­dad de sociedades en donde el derecho no es voz del poder sino voz de esa misma sociedad. Por esta razón, estudiar un texto jurí­dico medieval como este, va más allá de una simple exégesis jurí­dica. Todos los componentes de la cofradí­a conforma­ban lo que se llamaba el <strong>Cabildo. </strong>Estaba abierto a la participación de hombres y mujeres y en el mismo preámbulo se habla tanto de cofrades como de cofradesas. Para acceder a la cofradí­a se debí­a pagar distintas cantidades según fuese hombre (40 maravedí­es) o mujer (20 maravedí­es), añadiendo otro requisito «sabiéndolo alguno del cabildo» lo que viene a equivaler a una especie de informe fa­vorable o visto bueno de un cofrade. Finalmente deberí­an jurar ser buenos cofrades y guardar» todo lo que dicho es» es decir las Ordenanzas. Se regulaba de una manera especial la entrada de los hijos de los cofrades. Así­, el hijo mayor no paga­ba salario alguno sustituyendo a su padre muerto dentro del año en el que ocurrió el fallecimiento. Los otros hijos podí­an entrar pagando solo 10 maravedí­es. Los yernos de otros cofrades pagaban solo la mitad de la cuota. Se va formando así­ una red familiar de solidaridades que es propiciada por las normas de la cofradí­a y que, sin duda, reflejan como se va conformando una sociedad religiosa dentro de la sociedad medieval. El <strong>cabildo</strong>, como órgano compuesto por un núme­ro elevado de miembros, no puede gobernar por si la cofradí­a y por eso entre sus funciones esenciales está el nombrar otros cargos que se encarguen de lo que podí­amos denominar gestión ordinaria de la institución. El gobierno directo estaba en manos de los mayordomos. No se dice cuál es su número exacto, aunque siempre se les cita en plu­ral. En documentación bastante posterior del siglo XV aparecen 3 mayordomos ejercientes. Son elegi­dos por el Cabildo el dí­a de la Purificación, dos de febrero, dí­a de las candelas, fecha significativa que pone de manifiesto la importancia del culto dedi­cado a Maria para la cofradí­a. Aunque no aparece la forma concreta de su elección, es en el seno del órgano colegiado donde se realiza el nombramien­to, el cual se considera de carácter obligatorio. Así­, el que se negase a aceptar el cargo, debe pechar 15 maravedí­es para la institución. A los mayordomos se les confiaba la gestión eco­nómica de la institución. En principio se encargaban de recaudar «los cotos y los pechos y las cosas del cabildo». Aquí­ se integrarí­an todo tipo de ingresos, desde las cantidades debidas por la incorporación, hasta las multas o las rentas que generaban los bie­nes inmuebles de su propiedad. La recaudación se hací­a casa por casa, bien en dinero bien en especie, y frente al cofrade rebelde que los denostase, se imponí­a la multa de 10 maravedí­es. Los morosos estaban obligados a pagar el doble de lo que debí­an. De su gestión habí­an de dar cuenta directamente a los nuevos mayordomos, tanto de lo que hubiesen recibido como de lo que hubiesen entregado. En una disposición añadida, se otorga a los mayor­domos facultades jurisdiccionales para solucionar las contiendas entre los asociados, hasta el punto de prohibirles acudir al alcalde eclesiástico o al se­glar. Su incumplimiento acarrea una sanción de 30 maravedí­es y la expulsión de la cofradí­a. Otro cargo de la cofradí­a era el de los <strong>hombres buenos. </strong>Tan solo se les cita en dos capí­tulos de las ordenanzas y de una manera asaz indetermina­da En efecto, se dice que se ponen el dí­a de Santa Marí­a «para que provean todas aquellas cosas que seran pro de cabillo». Afirmación que resulta com­plicada de interpretar, aunque bien pudiera tratarse de aspectos relacionados con el mantenimiento y mejora de la Iglesia de Nuestra Señora, puesto que en el texto del documento que analizamos, nada se dice sobre este pormenor que, sin duda, era una de las funciones de la cofradí­a. También se dice que se da a estas ocho personas «todo nuestro poder», lo que puede tener que ver con funciones o atribucio­nes de defensa de los intereses de la cofradí­a ante otros órganos judiciales o administrativos.</p>
<p>Las <strong>freiras </strong>o frailas no aparecen en el texto de la Regla Vieja, aun cuando es posible su presencia en este tiempo porque en documentación posterior si hacen acto de presencia. Eran pieza importante en lo que podí­amos denominar gobierno doméstico de la ermita. Con el nombre de seroras son co­nocidas en Guipúzcoa y fueron historiadas por el jesuita Larramendi en su Corografí­a de Guipúzcoa hace más de dos siglos. No aparecen en el documento de 1364 pero si a fines del si­glo XV. La primera fraila de la que tenemos noticia es Mari Lopez de Madaria que figura en las cuentas de 1500. No es sin embargo la primera referencia porque en el libro de cuentas de 1490 de otra cofradí­a, la de San Juan Bautista, se cita de manera indirecta, sin dar su nombre, a la freyra de Urduña la Vieja. Su trabajo consistí­a en mantener limpia y aseada la ermita, mobiliario y vestimentas. A través del contrato que formali­zan los mayordomos con Marina de Ripa el 25 de abril de 1511, conocemos algunas de las peculiaridades de este cargo. En princi­pio es de carácter vitalicio y es ejercido por viudas, entrando en funciones con todos sus bienes presentes y futuros. Como institución religiosa que es, sus ac­tividades están relacionadas con el mundo de la fe, la piedad y todo lo que con ellas este vinculado. El culto es la primera que citaremos, en concreto, las dos misas cantadas por dos clérigos el martes de las ochavas de pascua. Una de réquiem por los fallecidos y la otra por los cofrades vivos. A la primera debí­an acudir todos los cofrades que se encontrasen en Orduña bajo pena de entrega de un cuarterón de cera, y en ella se nombraba a todos los finados y se acudí­a en su honor con candelas encen­didas en la mano. Aunque en estas ordenanzas no se cita ninguna otra actividad puramente de culto, es obvio que se celebrarí­an otras ritos re­ligiosa, tal y como aparecen en los libros de cuentas de principios de siglo XVI. Aquí­ se cita la ceremonia de cuatro misas cantadas a lo largo del año, tres dedicadas a Santa Marí­a y la otra a la Candelaria y cada domingo se celebra una misa rezada. Tam­bién se habla de los dí­as de perdones concedidos por una bula, en concreto de Nuestra Señora de Septiembre, Santa Marí­a de Agosto, San Juan, San Miguel, San Blas y ví­speras de Reyes. Además era fiesta especial San Sebastián que con San Blas, dis­poní­an de sendos altares en la ermita de la Antigua. Con estos datos se pone de manifiesto el carácter mariano, el culto a la Virgen, como la festividad más la í­ntima relación que existe entre las prácticas de importante que celebra la cofradí­a. También se nos da cuenta de la costumbre de colocar cruces en las peñas, para conmemorar el dí­a de la Santa Cruz (tres de mayo). íntimamente vinculadas a las activi­dades de culto religioso, se celebran <strong>comidas de hermandad, </strong>de gran importancia en la vida de la cofradí­a, si hemos de valorar que de los 29 capí­­tulos de Regla Vieja, nueve se refieren a los yantares que se realizaban. En estas comidas se pone de manifiesto la í­ntima relación que existe entre las prácticas de la religiosidad popular y las fiestas solidarias, sin que quepa la una sin la otra. La comida tení­a lugar el mismo dí­a en que se celebraba la misa, el martes de las ochavas de pascua, para lo que se avisaba por los mayordomos con dos dí­as de antelación. Si los cofrades no acudí­an estando en la localidad debí­an de pagar un escote como si hubiesen acudido a comer. Después se regula de una manera bas­tante pormenorizada otros aspectos rela­cionados con la comida. Los mayordomos están obligados a dar buenas viandas y bien adobadas y los comensales deben de guardar compostura en la mesa, «no revol­ver ni escandalizar la mesa». Se trata, en suma, de comidas fraternas en donde se fomenta y fortalece los lazos de solidari­dad del grupo. Aunque de una manera indirecta, apa­rece también en el texto analizado, como la cofradí­a desarrolla labores <strong>asistencia­les </strong>de ayuda a los más necesitados. Así­, la comida sobrante la debí­an retirar los ma­yordomos y repartir todo «por amor de Dios». Para conseguir un mayor número de alimentos se prohí­be a los miembros de la cofradí­a, que den o retiren las viandas para enviarlo a alguna parte, bajo pena de un cuarterón de cera. Si bien se trata de la única disposición de carácter asistencial, es más que probable que esta función de auxilio a los pobres se extendiese a otros ámbitos no exclusivamente referidos a las comidas de hermandad. La <strong>muerte, </strong>a la que hoy mantenemos casi escondida en centros especializados, en la Edad Media formaba parte de la vida cotidiana y era una realidad con la que se conviví­a y de la que se hací­a partí­cipe a la familia y a la comunidad. La pertenen­cia a la misma cofradí­a crea unos ví­nculos obligacionales entre los hermanos que se refieren muy especialmente al momento final de la vida. Si un cofrade muere fuera de Orduña, aunque siempre cerca de la localidad, «de andadura de un dí­a en acá», el cabildo mandará que algunos cofrades va­yan a por él y lo traigan con lo suyo. Pare­ce, no obstante, que ese traslado se reali­zarí­a así­, siempre que no traigan el cuerpo los parientes del finado. En cualquier caso, la cofradí­a participa activamente en todos los actos funerarios. La muerte del cofra­de, de su mujer, de sus hijos de siete o más años, o de sus padres, se hace saber a todos los hermanos por los mayordomos para que aquellos acudan a las exequias, coman un pan y vayan a la misa y al enterramiento con candelas encendidas en la mano hasta que el muerto sea enterrado. Si por cualquier motivo el cofrade no puede asistir deberá acudir en su lugar la mujer. A las honras fúnebres de los hijos pequeños de los cofrades o de sus criados «home de la casa que sea paniaguado», también debí­an acudir todos sus miembros, hasta el entierro del cuerpo, si bien las formalidades eran mucho más sencillas, en razón de la edad o del rango social que ocupaba el difunto. La solidaridad del grupo -en este caso la cofra­dí­a- se manifiesta de forma esencial en el momento cumbre de la existencia -la muerte- y se acompaña de otras solidaridades, las familiares y las vecinales que, en el caso de Orduña, tienen también su ex­presión en las calles, cuya reglamentación plasmada en las Ordenanzas de la calle Vieja de 1567, hemos tenido ocasión de estudiar en otro lugar. Nos detenemos en la época medieval de la cofra­dí­a aunque ésta pervivió a lo largo de los siglos. De todo lo expuesto cabe formular una serie de re­flexiones sobre esta institución religiosa. La socie­dad orduñesa medieval, como toda la vieja Europa, manifiesta un profundo sentido religioso de la que es testigo no solo la cofradí­a de Nuestra Señora de Orduña la Vieja, sino también otras instituciones de similar significado como fueron las cofradí­as de San Iñigo, San Juan y San Sebastián. No todas tuvieron igual importancia ni duración. La principal de todas fue la que estamos analizando y en ella el culto pre­dominante fue el dedicado a Marí­a, frente a otros santos o celebraciones. Además del culto mariano, se destaca la celebra­ción de comidas populares y de actos de solidaridad en el momento de la muerte. Son en esta época re­mota del medievo, asociaciones de orden religioso pero más espontáneas y flexibles que otras de ca­rácter más oficial como puede ser la parroquia. Esta espontaneidad parece que se fue perdiendo con el tiempo porque a partir del siglo XVII se observa un mayor control y fiscalización de sus actividades, no solo por parte del Obispado con sus visitas pasto­rales, sino también por el propio Regimiento de la Ciudad que culminará con una estricta regulación en sus Ordenanzas de 1789. Sobre el papel que jugaron estas instituciones en su origen, se han barajado distintas hipótesis. Unos hablan de un medio utilizado por los notables para sojuzgar a la gente del común y otros, por el con­trario, consideran que fue instrumento que utilizo la población para minar el poder del Señor o el del clero. Realmente en nuestro análisis nada de esas teorí­as extremas hemos hallado. Su inspiración cristiana, el papel social en el mantenimiento de sus miembros y la asistencia a velatorios y funerales en una época en que la muerte está presente en todo momento, son las caracterí­sticas que mejor expli­can el origen y desarrollo de estas instituciones<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> «Monografí­as de Pueblos de Bizkaia, ORDUÑA».  Ana Marí­a Canales Cano.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Uriarte «Historia de Nuestra señora&#8230;» p. 91</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a>  José Ignacio Salazar. Aztarna, 2010.</p>
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		<title>Aloria y la romanización en los valles cantábricos de Alava</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Aug 2026 06:21:05 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="270" height="187" src="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2023/01/a.webp?fit=270%2C187" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" data-attachment-id="3923" data-permalink="http://www.ezagutuurduna.net/introduccion-al-estudio-de-la-ceramica-medieval-del-yacimiento-de-aloria-alava/a/" data-orig-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2023/01/a.webp?fit=270%2C187" data-orig-size="270,187" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="a" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2023/01/a.webp?fit=270%2C187" /></div><p>Aloria y la romanización en los valles cantábricos de Alava</p>
<p>El yacimiento de Aloria fue excavado entre los años 1989 y 1999, en una superficie aproximada de 1450 metros cuadrados. Se trata tan sólo de una parte de la extensión original del conjunto. El lugar se sitúa en una amplia terraza fluvial, en el entorno natural del valle de Orduña, en el límite de las provincias de Álava y Bizkaia.</p>
<p>La elección del emplazamiento, en una zona prácticamente llana, tuvo que ver con las buenas condiciones que ofrecía para la explotación combinada de los recursos agropecuarios, tal como revelan la naturaleza de los hallazgos producidos en el transcurso de la excavación y la propia funcionalidad de los recintos exhumados.</p>
<p>La ocupación de época romana puede situarse dentro de unos límites generales comprendidos entre los años 100 a.C. y 450 d.C. Con posterioridad a esa fecha hay constancia de la continuidad de un pequeño y precario hábitat en el lugar, que llega hasta plena Edad Media.</p>
<p><strong>ESTRUCTURAS CONSTRUCTIVAS</strong></p>
<p>La evidencia más antigua de una ocupación estable en el yacimiento se remonta a los siglos II/I a.C. En ese momento tenemos constancia de la existencia de al menos un fondo de cabaña de planta oval y varios lienzos de muros muy alterados que discurren bajo los cimientos de las edificaciones romanas de época imperial. Las cerámicas objetos metálicos asociados a estas primeras estructuras encajan dentro de la cultura material propia de la segunda Edad del Hierro, que se mantuvo con pocos cambios entre las poblaciones indígenas de este sector del territorio alavés hasta su plena incorporación en el Imperio romano.</p>
<p>En una fecha que podemos situar en el último cuarto del siglo I d.C. el yacimiento conoce una profunda transformación. Se inicia entonces la construcción de todo un conjunto de dependencias de trazado ortogonal &#8211; con sucesivas transformaciones y añadidos &#8211; que sirven para crear un establecimiento de tipo rural, destinado a tareas productivas. En total se ha identificado una docena de recintos, mayormente de planta rectangular, que se disponen en torno a un camino pavimentado con cantos y guijarros. Este camino servía de acceso a lo que parece haber sido el elemento central de esta parte del establecimiento: un gran establo parcialmente cubierto y un almacén anexo, posiblemente destinado a guardar el forraje de los animales. El conjunto de edificaciones se hallaba delimitado por varias zanjas de drenaje, que evacuaban el agua de lluvia y la que procedía de los arroyos que discurrían por el entorno.</p>
<p>Para la construcción de los diferentes recintos se utilizó una técnica que combinaba el uso de la piedra, el barro y la madera como elementos principales. La piedra se utiliza en los zócalos, que se elevaban originalmente hasta una altura aproximada de 50/60 cm con hiladas irregulares de mampuesto calizo. Sobre ellos se alzaban las paredes de tapial y adobe, reforzadas ocasionalmente con pies derechos de madera. Los pilares de madera dispuestos normalmente en los ejes centrales de los diferentes recintos servían de apoyo a su vez para cubiertas o tejados, que eran también de material perecedero reforzado con grandes lajas de piedra caliza. La forma predominante de las cubiertas era la de dos aguas.</p>
<p><strong>ACTIVIDADES ECONOMICAS</strong></p>
<p>En su articulación definitiva, hacia mediados del siglo II d.C. Aloria presentaba el aspecto de un compacto establecimiento rural, dominado por dos grandes establos abiertos hacia su interior y flanqueados por varios almacenes de servicio. El estudio de los abundantes restos óseos hallados en los niveles arqueológicos correspondientes a este período permite afirmar que el ganado estabulado se componía mayormente de bueyes y vacas. También se ha documentado la existencia de caballos &#8211; dos esqueletos en posición anatómica y parte de un tercero &#8211; ovejas, cabras y cerdos. La ganadería era por tanto una de las actividades fundamentales realizadas en el lugar. Las gentes que lo frecuentaban desempeñaron además otras tareas productivas, como el trabajo del hierro, que llegaba a la zona seguramente en un estado de semielaboración. Entre los recintos localizados en el yacimiento hay dos que sirvieron para este fin. En su interior aparece abundante escoria de hierro junto a los restos de varios hogares y pequeños hornos dispuestos para el afinado del metal. Es bastante verosímil que una parte al menos de los utensilios metálicos y herrajes hallados en el yacimiento haya sido elaborado in situ. La actividad agrícola queda reflejada a su vez en el registro arqueológico en forma de útiles (molinos manuales de piedra para cereal) y en las semillas y pólenes identificados en las muestras de tierra extraídas.</p>
<p>El tipo de actividades documentadas en Aloria, el destino eminentemente funcional de los recintos y el propio trazado unitario del núcleo principal del establecimiento permiten sugerir su identificación con una villa rustica romana. En el conjunto faltaría aún por localizar la parte residencial o hábitat, oculta en alguna de las zonas inexploradas del yacimiento.</p>
<p><strong>LA CULTURA MATERIAL</strong></p>
<p>En el transcurso de la excavación de Aloria se ha podido recuperar un abundante lote de objetos perdidos o amortizados en el transcurso de la ocupación. Pertenecen a dos períodos principalmente, el altoimperial &#8211; que es el que corresponde a la utilización de los recintos antes descritos &#8211; y el bajoimperial (siglos IV y V), que se encuentra representado en una zona menor reocupada tras su abandono transitorio. Se trata de fragmentos cerámicos de terra sigillata hispánica procedente del Valle del Ebro, cerámica común de origen regional, objetos metálicos &#8211; en su mayoría de hierro (útiles agrícolas y de carpintería, herrajes) y bronce (hebillas y objetos de adorno personal) &#8211; agujas de hueso e instrumentos sobre piedra (molinos, pesas de balanza y afiladores). También se ha localizado un importante número de monedas, entre ellas dos depósitos o conjuntos cerrados formados por sestercios y denarios, perdidos entre mediados del siglo III d.C. Todo ello nos permite comprobar cómo las gentes del lugar participaban en gran medida de los elementos culturales característicos de las poblaciones provinciales romanas. Ni las peculiaridades sociales que se destacan en ellas ni el tipo de actividad económica dominante en el entorno &#8211; la ganadería &#8211; parecen haber sido un obstáculo serio para su adopción.</p>
<p><strong>EVIDENCIAS ARQUEOLÓGICAS DE LA ROMANIZACIÓN EN EL NORTE DE ALAVA</strong></p>
<p>Aloria es hoy por hoy el único yacimiento romano excavado en extensión en la vertiente cantábrica alavesa. Sin embargo, no es el único conocido. Los hallazgos aislados procedentes de localidades actuales de los valles de Orduña y Ayala nos indican que gran parte de las mismas se encontraba ya habitada en la Antigüedad. Estas evidencias son de naturaleza muy variada. Lo más frecuente son los hallazgos cerámicos asociados a restos constructivos que no han sido controlados arqueológicamente. También existen casos, como el Santuario de la Encina en Artziniega, en los que esta información ha sido obtenida mediante excavación.</p>
<p>Un tipo especial de evidencia &#8211; especial por el grado de información que reporta &#8211; la constituyen los epígrafes romanos, de los que conservamos algunos ejemplares en el norte de la provincia. Su número es escaso &#8211; en comparación con la cantidad que aporta el resto del territorio &#8211; pero proporcionan datos de indudable interés histórico. Así sucede con la estela de Licinia hallada en Llodio, que nos permite comprobar la pervivencia de un tipo de organización suprafamiliar indígena en época imperial romana. Este tipo de informaciones, junto a la que se deriva del propio registro arqueológico, la que nos permite conocer cada vez mejor el alcance y las peculiaridades de la romanización en la región cantábrica del País Vasco.</p>
<p>Tomado de www.https://www.euskalmuseoa.eus</p>
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		<title>José Ignacio Ruiz Olabuénaga</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Aug 2026 06:47:56 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="300" src="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?fit=300%2C300" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?w=500 500w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?resize=440%2C440 440w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?resize=150%2C150 150w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?resize=300%2C300 300w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?resize=160%2C160 160w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?resize=320%2C320 320w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="1848" data-permalink="http://www.ezagutuurduna.net/jose-ignacio-ruiz-olabuenaga/310ff81/" data-orig-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?fit=500%2C500" data-orig-size="500,500" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="310ff81" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?fit=500%2C500" /></div><p style="text-align: justify;"><a href="http://www.ezagutuurduna.net/es/2014/12/jose-ignacio-ruiz-olabuenaga/310ff81/" rel="attachment wp-att-1848"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="1848" data-permalink="http://www.ezagutuurduna.net/jose-ignacio-ruiz-olabuenaga/310ff81/" data-orig-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?fit=500%2C500" data-orig-size="500,500" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="310ff81" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?fit=500%2C500" class="alignleft wp-image-1848" src="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/es/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?resize=246%2C246" alt="310ff81" width="246" height="246" srcset="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?w=500 500w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?resize=440%2C440 440w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?resize=150%2C150 150w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?resize=300%2C300 300w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?resize=160%2C160 160w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2014/12/310ff81.jpg?resize=320%2C320 320w" sizes="(max-width: 246px) 100vw, 246px" /></a>El mundo universitario privado y público coinciden en apuntar a José Ignacio Ruiz Olabuénaga como un maestro de maestros, como el sociólogo entre sociólogos de Euskadi. El camino labrado por el fallecido catedrático emérito de Sociologí­a José Ignacio Ruiz Olabuénaga no ha sido en vano. Todo lo contrario. Es difí­cil erigirse en referente para tantos puntos de vista, algunos contrapuestos, pero según asienten todos, este hombre, uno de los impulsores de la Facultad de Sociologí­a de la Universidad de Deusto, lo ha conseguido con su tesón y capacidad de transmisión.<br />
Jon Leonardo, Ramón Zallo, Marí­a Silvestre, Javier Elzo o Josu Amezaga son personas de la colectividad universitaria que conocen el trabajo del profesor fallecido el domingo y a quien se recordará hoy en el funeral cristiano a oficiar a las 19.30 horas, en la iglesia del Corpus Christi de Bilbao.<br />
El catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad Ramón Zallo reconoce la figura de quien era doctor de Sociologí­a por la Universidad de Fordham (Nueva York) y doctor en Filosofí­a y Ciencias de la Educación por la UPV/EHU, además de director de Cindes. «Solo coincidí­ una vez con él. Era ya un venerable ancianito con inteligencia. Ahora bien, le reconozco como un referente, como padre de los sociólogos cuantitativos y cualitativos. En sus potentes textos abunda sobre la ciudad, la cultura, la identidad. Fue formador de sociólogos, de colegas que han asentado la actividad teórica y práctica. Para mí­ será un referente siempre».<br />
La doctora en ciencias Polí­ticas y Sociologí­a de la Universidad de Deusto Marí­a Silvestre ha conocido bien a su maestro. Lamenta su pérdida. «Ha sido triste saber que José Ignacio nos ha dejado. Creo que su pérdida será sentida por la Sociologí­a vasca, por todas y cada una de las personas que asistimos a sus clases. José Ignacio era un gran sociólogo, un Sociólogo con mayúscula. Sabí­a mirar, sabí­a interpretar, sabí­a preguntar y tení­a una gran habilidad para nombrar los nuevos fenómenos, procesos y acontecimientos sociales. Tení­a olfato sociológico. La última vez que estuve con él fue en el homenaje que la Asociación Vasca de Sociologí­a y la Universidad de Deusto le dedicaron. Fue hace algo más de un año. Con el hilo de voz que le quedaba pronunció un gran discurso y nos interpeló para seguir preguntándonos y seguir ofreciendo respuestas desde la Sociologí­a. Gracias José Ignacio por todas tus enseñanzas y por tu legado».<br />
magister Josu Amezaga, director del Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la UPV/EHU en Leioa, también expresa palabras excelsas dirigidas a quien considera magister. «í‰l ha sido quien más ha enseñado método. Tanto a los que han tenido la suerte de ser sus alumnos como a través de sus libros. Yo tuve la suerte de que me diera clase. Eso por un lado, y por segundo y último, destacarí­a de su persona que fue él quien me apasionó por la Sociologí­a. Es más, tengo un hermano que también estudió Sociologí­a y cuando le he comunicado que ha fallecido, me lo ha definido con dos palabras: el maestro».<br />
José Ignacio Ruiz Olabuénaga ha ocupado cargos de responsabilidad durante sus 84 años de vida, primero como cofundador de la Facultad de Sociologí­a de la Universidad de Deusto y a continuación, entre otros, presidente de la Asociación de Sociólogos Vascos, creador y primer director del Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno vasco.<br />
Su ámbito de actuación le ha llevado a la realización de investigaciones y monografí­as como: La migración vasca, Los inmigrantes, los otros españoles, El Tercer Sector en España, la Juventud Liberta, Sociologí­a Electoral Vasca, Metodologí­a de la Investigación Cualitativa, Técnicas de Triangulación en la Investigación y Sociologí­a de las Organizaciones Complejas, entre otras muchas publicaciones.<br />
La Asociación Vasca de Sociologí­a y Ciencia Polí­tica que él presidió y la Universidad de Deusto organizaron un homenaje a Ruiz Olabuénaga en mayo de 2013. Allí­, el sociólogo Jon Leonardo le definió: «En José Ignacio la Sociologí­a no es un atributo externo, no es una profesión que se ejerce a determinadas horas del dí­a, tal y como estamos acostumbrados a ver en la actualidad en este mundo tan profesionalizado. Es un estar en el mundo en sentido heideggeriano, es la expresión de una curiosidad infinita que le ha llevado a desbrozar la realidad de una forma innata».<br />
Leonardo a dí­a de hoy entiende que no se puede entender la Sociologí­a vasca sin su trayectoria. «José Ignacio es la Sociologí­a vasca. Le define su curiosidad innata. He tenido profesores más importantes, pero él es uno de los más brillantes de mi vida», le reconoce Jon Leonardo<br />
Iban Gorriti. Tomado de www.deia.com</p>
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		<title>Algunas referencias al acopio del cereal</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Aug 2026 06:19:06 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2020/08/2.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2020/08/2.jpg?w=690 690w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2020/08/2.jpg?resize=300%2C225 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="3683" data-permalink="http://www.ezagutuurduna.net/2/" data-orig-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2020/08/2.jpg?fit=690%2C518" data-orig-size="690,518" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="2" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2020/08/2.jpg?fit=690%2C518" /></div><p>Algunas referencias al acopio del cereal</p>
<p>Antes de exponer y enumerar las referencias  que ADRAtan  Kultur Taldea ha recopilado acerca de la recolección del cereal y acopio del mismo en el valle de Orduña, Arrastaria, Junta de Ruzabal y otras aldeas de su entorno, es necesario, realizar un esfuerzo mental para situarnos en  la época en la cual se desarrollaban estas labores agrarias.</p>
<p>La actividad agro-pecuaria, ha sido durante siglos el único medio de subsistencia del ser humano, y por tanto su principal preocupación. La tierra constituía el bien más preciado, pues de ella se extraía y extraen, los productos necesarios para la alimentación  familiar y la de los ganados a su cargo.</p>
<p>Nuestro valle no fue una excepción, y hasta la aparición de las primeras naves industriales asentadas en Orduña a mediados del siglo XX, este valle era una frondosa y fértil vega agrícola, en donde se cultivaba todo tipo de productos hortícola, leguminosas y cereales, tales como el trigo, la cebada,  avena, centeno, maíz, y la vid.</p>
<p>El mantenimiento y atención a esta actividad agrícola-ganadera corría a cargo de los miembros de una misma familia, sin distinción de sexo ni edad, distribuyéndose cada una de las funciones, de acuerdo a la importancia del trabajo y las posibilidades del que las realizase.</p>
<p>Pese a existir una responsabilidad común en el mantenimiento del caserío,  normalmente las mujeres constituían el eslabón fuerte de la familia y sobre ellas, recaía el cuidado de la casa y la atención de los animales domésticos, gallinas, conejos, cerdos, y también el cuidado de la huerta. Los hijos menores, se encargaban del apacentado de los ganados en los prados, y el cabeza de familia y los hijos mayores, el labrado y cultivo de los campos.</p>
<p>Aun teniendo en cuenta esta distribución de funciones reseñada, era en la época de la “recolección de los cereales”, en donde se hacía necesaria la participación de todos los miembros de la familia en esta labor, dada la complejidad de la misma.</p>
<p>Los trabajos de recolección del cereal se pueden resumir en los procesos siguientes:</p>
<p>Siega de la mies.</p>
<p>Recogida de la mies segada agrupando “gavillas” y atado de “haces”.</p>
<p>Agrupación de “haces”, formando “hacinas” en la misma parcela.</p>
<p>Acarreo de la “mies” desde la parcela a la era.</p>
<p>Preparación de mantas, sacos y útiles necesarios para la recogida de la paja y el grano.</p>
<p>Trilla propiamente dicha. (separación del grano de la paja y el tamo).</p>
<p>Acarreo de ambos productos, desde la era hasta la vivienda familiar,</p>
<p>Siempre y de acuerdo al estado de maduración del grano, la recolección del cereal, (trigo, cebada, avena, o centeno) era realizada entre los meses de julio y agosto.</p>
<p><u>La siega.</u></p>
<p>Antiguamente, para la siega de los cereales se utilizaba la “hoz” como herramienta de corte. (Hoja metálica afilada con forma de arco con mango).</p>
<p>Con la mano izquierda, y a ras de suelo, el segador abrazaba la caña del cereal formando un manojo,  y seguidamente con la mano derecha portadora de una “hoz”, realizaba el corte de la planta, depositando los sucesivos manojos cortados sobre el suelo, para su posterior atado y engavillado. La labor de atado, engavillado, y espigado, la realizaban las mujeres.</p>
<p>Aunque esta modalidad de siega con hoz, fue practicada en nuestro valle, no tenemos referencias ciertas del momento en que dejo de  usarse dicha herramienta en estas labores,  al ser  sustituida en este cometido por la “guadaña” o “dallo”.</p>
<p>La “guadaña” o “dallo” al igual que la “hoz”, está formada por una pieza metálica y afilada de 50/70 cm. de largo por 10/12 cm. de anchura, que hace las veces de cuchilla, cuyos extremos, uno termina en punta, y el otro dispone de un apéndice sobre el que se acopla un mango largo de madera, el cual dispone de dos empuñaduras, una en el centro del mango, para ser asido con la mano izquierda, y el otro en el extremo superior, para asir la mano derecha.</p>
<p>Sobre este mismo mango, y a una distancia de la cuchilla de 15 cm., se disponían un par de varillas metálicas, con arco similar al de la curvatura de la cuchilla y separadas entre ellas 15/20 cm, las cuales hacían las veces de peine. De manera que, con el mismo impulso de brazada de siega, este peine, empujaba al mismo tiempo la mies cortada y la depositaba ordenadamente sobre el suelo.</p>
<p>La característica principal de la “guadaña” radica en la mayor longitud del mango y de la cuchilla. Estos permiten, que, sujetando el mango con las dos manos, y llevando esta cuchilla de mayor dimensión a ras de suelo, permitía al segador trabajar a cuerpo erguido, dando brazadas de derecha a izquierda, y abarcando una superficie de segado entre 1’5/ 2 m. de anchura. De esta manera, un buen segador era capaz de segar entre 30/40 áreas diarias.</p>
<p>La cantidad de cereal cortado en cada brazada se le denominaba “gavilla”, y estas iban quedando ordenadas en el suelo formando calles con las espigas en una misma dirección.</p>
<p><u>El engavillado y el hacinado</u></p>
<p>Esta operación consistía en, ir agrupando varias “gavillas” para dar forma a otro conjunto más abultado y manejable denominado “haz”, de manera que, una vez formado y atado el haz, resultase más cómoda su manipulación tanto en el hacinado, el transporte, o durante las labores de trilla. Para realizar las mujeres los “haces”, una de ellas,  se encargaban de ir agrupando las “gavillas” suficientes como para completar un haz de contorno aproximado a  los 30/40 cm.</p>
<p>Detrás de esta, le seguía otra que procedía al atado de los “haces” que había formado la anterior. Para el atado de los “haces”, se utilizaba la propia caña del cereal, con la cual, y mediante la unión de dos tramos de un indeterminado número de hebras de esta caña, y previamente unidos por el lado de las espigas, se conseguía los llamados “vencejos” o “madeja” de caña del cereal, con  largura suficiente para circundar y atar el contorno de los “haces”.</p>
<p>Una vez atados los “haces”, se procedía a agruparlos en “hacinas”  o “cargas”, formadas estas por 24 “haces” puestos de pie formando un circulo (con las espigas hacia arriba), siendo a su vez estas cubiertas a modo de tejado por otros 6 “haces” en posición inversa (con las espigas hacia abajo), para facilitar un posible escurrido en caso de lluvia fortuita. Para la recogida de las “gavillas” eran utilizados unos manguitos para proteger los brazos de arañazos y pinchazos.</p>
<p>Una vez agrupada la mies en “cargas”, se podía considerar que la labor de la siega había concluido, pero no era así. Faltaba hacer un “espigueo” en toda la parcela, para recoger las espigas que habían quedado caídas y esparcidas por el suelo durante las labores de siega y atado.</p>
<p>Hasta no ser realizado el “espigueo” y ser retiradas las “hacinas” de la parcela, no se permitía la entrada de ningún tipo de ganado a pastar en ella, siendo sancionado con la multa correspondiente.</p>
<p>Durante varios días, las “cargas o hacinas” permanecían en la finca, siendo estas retiradas la víspera de la fecha asignada para realizar la trilla. Ese día, la mies recogida en las distintas parcelas eran transportadas en carros tirado por bueyes hasta la era, en donde se volvían a apilar en enormes “hacinas”,  dispuestas para iniciar la trilla, tan pronto como hubiese acabado el turno precedente.</p>
<p>Con el paso del tiempo y gracias a la inventiva humana, fueron surgiendo otros instrumentos y máquinas que desplazarían a la “guadaña” en estas labores de la siega. Estas máquinas, dadas sus características, necesitaban el concurso de una fuerza bruta para realizar su cometido, normalmente se solía emplear una   pareja de bueyes para su arrastre.</p>
<p>La denominada “guadañadora” era una segadora de tipo ligero y sin mucha complicación. Disponía únicamente de un sistema de engranajes para mover el peine de las cuchillas de corte, y estaba dotado de un asiento para transportar a una persona, la cual, provista con un rastrillo, iba formando a su criterio el tamaño de las “gavillas” a medida que el cereal era cortado.</p>
<p>La denominada “agavilladora” era más completa que la anterior, pues segaba el cereal y ella misma formaba las “gavillas”  al tamaño deseado. La denominada “segadora atadora” era de tecnología más avanzada, ya que, además, de segar el cereal, formaba la gavilla, la ataba y la deposita en el suelo mientras continuaba trabajando. Esta última, dado a su peso, requería dos parejas de bueyes para su arrastre.</p>
<p>Estas máquinas ya eran utilizadas desde 1880 en el Reino Unido, Alemania, y Estados Unidos de América, no haciendo su aparición  en el valle de Orduña hasta los años 1930.</p>
<p>La fábrica de maquinaria agrícola Casa Ajuria S.A. de Vitoria-Gasteiz, fue la principal abastecedora de maquinaria agrícola de nuestra comarca.</p>
<p><u>La trilla</u></p>
<p>Antiguamente la trilla, se realizaba en un espacio anejo al mismo caserío denominado “era”. Prácticamente todos los caseríos disponían de su propia  era.</p>
<p>Las “eras” solían  considerarse como la antesala del caserío. Era el lugar en donde se realizaban diversas labores relacionadas con la recolección de las diferentes cosechas que se daban en el transcurso del año, y también como lugar de encuentro en las fiestas familiares y locales.</p>
<p>Las dimensiones de las eras, estaban condicionadas al espacio de terreno disponible junto al caserío, no tenían medidas concretas.</p>
<p>Normalmente su figura podía representar una circunferencia de 10/15m. de diámetro. Su piso, era de tierra apelmazada totalmente liso. Algunas, disponían de una cerca o muro de protección.</p>
<p>Eran estos espacios, en donde nuestros antepasados realizaban la labor más esperada del año: La trilla, o recolección del cereal. La cual consiste en separar el grano de la paja y del tamo, para posteriormente guardarlo en los graneros.</p>
<p>Para proceder a la trilla, el primer paso a dar, es el acarreo de la mies desde las parcelas hasta la era.</p>
<p>Una vez allí, la siguiente operación consiste en la correcta colocación de los haces sobre ella.  Para ello, se tomaba como referencia el centro de esta, y a partir de él,  se iban colocando los “haces” uno tras otro, con las espigas hacia dentro, formando sucesivos círculos concéntricos, hasta llegar a ocupar todo el espacio de la era.</p>
<p>Posteriormente con una hoz, se procedía a cortar los “vencejos” (atadura vegetal) con los que estaban amarrados, permitiendo de esta forma, que el cereal quedase suelto y extendido sobre el suelo de la era.</p>
<p>Seguidamente, con la intervención de algunas caballerías debidamente dirigidas con un ramal desde el centro de la era, se les hacía  trotar varias horas sobre la mies extendida, con el fin de hacer desprender el grano de las espigas. Cuando se consideraba conveniente, se retiraban las caballerías y se daba paso al trillo.</p>
<p>El “trillo” es un artilugio de madera de forma trapezoidal con unas dimensiones aproximadas de 2m. largo x 1´5m. de ancho, en cuya parte anterior, muestra un frente curvado (a semejanza de un esquí) de unos 10cm de altura, el cual facilitaba el deslizamiento del trillo sobre la “parva”.</p>
<p>En su parte inferior y debidamente alineadas en  filas, este artilugio llevaba incrustadas en su madera una infinidad de fragmentos de pedernal de filo cortante, alternando estos con otra serie de cuchillas afiladas de acero, las cuales, pasando sobre la “parva” cortaban y separaban la paja del grano. Este trillo era arrastrado por una pareja de ganado bovino, motivo por el cual, disponía de una vara de tiro, que a veces era reemplazada por unas cadenas.</p>
<p>Al iniciar el trabajo con el trillo, se colocaba sobre el mismo, un taburete, o un cesto vuelto, en donde poder ir sentada la persona que dirigía las maniobras del ganado de tiro. También se cargaba sobre el trillo un contrapeso, con el fin de hacer más persistente la acción de las cuchillas  sobre la paja. No faltaba tampoco sobre el trillo, una pala y un cubo, cuya misión era la de recoger “sobre la marcha” las boñigas de los animales de tiro y evitar que cayesen sobre la “parva”.</p>
<p>Dispuesto de esta forma el trillo, se procedía a su deslizamiento sobre la mies tendida en la era de forma persistente y constante, hasta lograr un eficaz desgrane de las espigas y un aceptable corte de la paja.</p>
<p>Durante este proceso de trilla, era necesario cada cierto tiempo, dar un volteo con las “horcas” a la mies, para cambiarla de posición y situarla en la zona de influencia de las cuchillas del trillo.</p>
<p>Normalmente la labor de trillado se prolongaba durante uno o dos días, y era la labor más aceptada por los pequeños de la casa o del barrio, ya que la rotación interminable de los trillos sobre la paja y la posibilidad de montarse en ellos, les suponía  un motivo de  relajación y diversión.</p>
<p><u>Selección del producto de la trilla</u></p>
<p>Una vez terminado el proceso de trillado, se procede a la separación de sus componentes.</p>
<p>Para ello es necesaria la utilización de las herramientas de labor siguientes:</p>
<p>Horcas.- (de dos, tres, y cuatro dientes) Para la separación de la paja)</p>
<p>Turrutelo.- (especie de pala-rastrillo de madera ) . Para recoger el grano</p>
<p>Cedazos.-  Para aventar el grano al aire y eliminar el tamo.</p>
<p>Mantas.-   Para recoger la paja y llevarla al pajar o “payo”.</p>
<p>&#8211;    Sacos.-     Para guardar el trigo, cebada, avena, etc.</p>
<p>Escobas de brezo.-  Para labores complementarias.</p>
<p>La primera operación era la separación de la paja, la cual era extraída de la “era” con las “horcas”.  La disposición de los dientes de la “horca” permitían, atrapar con facilidad hasta la más pequeña brizna de paja, y a la vez, facilitaban, el desprendimiento de los granos de cereal que pudiesen estar  mezclados en ella.</p>
<p>La paja retirada, era depositada sobre grandes mantas de tela de saco, las cuales, eran atadas entrelazando sus cuatro puntas, para posteriormente ser transportadas y almacenadas en el “payo” o pajar.</p>
<p>Una vez retirada la paja, quedaban a la vista  los granos del cereal  mezclado con el “tamo” (pelusas, cáscaras, y ramplas de las espigas).</p>
<p>Por tanto, nuevamente procedía el hacerse una nueva separación del grano y el “tamo”.</p>
<p>Esta operación se llamaba “aventado”, esto es, valerse del aire para conseguir la separación de ambos.</p>
<p>Con el “turrutelo” se agrupaba el conjunto del “grano-tamo” en una pila, y en un lugar próximo a esta, aprovechándose de la brisa, se volteaba éste al aire, y por efecto de la brisa existente, al ser el grano más pesado, caía directamente al suelo, mientras que el tamo, al ser más ligero, era arrastrado por el aire a otro lugar más distante.</p>
<p>Normalmente la operación de “aventado” había que realizarse varias veces, hasta conseguir una limpieza total del grano. En cuya ocasión, se utilizaba el “cedazo”.</p>
<p>Una vez separado el grano, se procedía a su cotejo con el medidor de áridos denominado “celemín”, a fin de determinar el resultado de la cosecha antes de ser introducido en sacos para su traslado al granero.</p>
<p>Igualmente era recogido el tamo, el cual era empleado para las camas del ganado.</p>
<p>La labor de “aventado” se vio gratamente aliviada tras la aparición de una  maquina específica para esta operación llamada “aventadora”.</p>
<p>Esta máquina,  estaba dotada de una serie de cribas  superpuestas y en movimiento permanente, las cuales coincidían con la boca de un compartimiento  que alojaba en su interior un rotor provisto de aletas. Con el aire producido por estas aletas, se conseguía la separación de la paja del grano.</p>
<p>La carga de esta máquina se efectuaba manualmente a través de una amplia tolva situada en la parte superior de esta. La salida de la paja lo hacía por una ventana situada en el frente opuesto al ventilador. Y el grano era recogido en sacos a través de unas bocas de salida situadas en uno de sus laterales, coincidentes con la posición de las cribas. El funcionamiento de esta máquina era manual, haciendo girar un  voluminoso manubrio.</p>
<p>Este tipo de máquinas ya fueron fabricadas en Orduña a finales del siglo XIX, y su construcción era totalmente de madera.</p>
<p>Muchos años después, entre 1940/1970, una nueva firma local orduñesa denominada “La Vizcaína”  la cual fue regentada por el Sr. Dn. José De Miguel, perfeccionó el mecanismo de este tipo de máquinas, incorporando el motor eléctrico para su funcionamiento, logrando con él, triplicar la capacidad productiva de esta máquina. Los productos de esta fábrica no solamente fueron utilizados por los agricultores de la comarca, sino que su mayor producción era absorbida por agricultores de las distintas comarcas de Castilla-León.</p>
<p>Como se ha podido entender, esta máquina fue solamente un complemento en las labores de la trilla, pues solamente se limitaba a limpiar el grano conseguido en la misma, no teniendo nada que ver, con el desgranado de las espigas y la transformación de la caña del cereal en paja.</p>
<p>Pero afortunadamente, al igual que ocurrió con la siega, del mismo modo, la capacidad creativa humana ideó otra máquina que dio una solución completa a todo el proceso de la trilla.</p>
<p>Esta nueva máquina denominada “trilladora” era de grandes dimensiones y estaba movida a través de largas correas e impulsadas por un enorme y ruidoso motor de gasolina.</p>
<p>Para los desplazamientos de la máquina, era necesario el concurso de una buena pareja de bueyes. La máquina estaba dotada de una cinta transportadora para la introducción de  los “haces”. Al  aproximarse éstos a la boca de la máquina, eran atrapados por unos brazos mecánicos que los golpeaban para desprender el grano de la espiga, al mismo tiempo que les introducían en un compartimiento de cuchillas en movimiento, en  donde la caña del cereal era cortada y convertida en paja.</p>
<p>Un juego de cribas de diferentes calibres en movimiento, eran las encargadas de separar y seleccionar el grano, la paja, y el tamo, siendo posteriormente dirigido  cada uno de estos elementos, a su boca de salida correspondiente.</p>
<p>Para la recogida del grano, la maquina disponía de dos o tres bocas con un dispositivo de cierre en uno de los costados de la máquina, lugar en donde se fijaban los sacos, los cuales eran repuestos por otros, a medida que estos se iban llenando.</p>
<p>Tanto la paja como el tamo, eran desalojados de la maquina a través de una amplia abertura en su parte posterior, y situada a un metro del suelo. En este espacio, se colocaban un número indeterminado de mantas de tela-saco superpuestas una sobre otra, sobre las que caía la paja.</p>
<p>A medida en que se iban llenando, la manta era retirada, y la paja caía en la siguiente. Mientras tanto, un par de personas, ataba la manta llena retirada, entrelazando sus cuatro puntas  y seguidamente las colocaban sobre un carro, para su posterior traslado al pajar.</p>
<p>El año 1933, un ejemplar de este tipo de máquina-trilladora fue adquirida  por el Sindicato Agrícola de Orduña “Nuestra Señora de la Antigua”  a la Casa Ajuria S. A. de Vitoria, con el fin de aliviar y facilitar  las labores  de la trilla a sus asociados. Esta máquina fue denominada “trilladora nº 0”.</p>
<p>Con la adquisición de esta revolucionaria máquina, los labradores orduñeses inexcusablemente se vieron obligados a modificar sus hábitos y normas mantenidas hasta ese momento, en lo tocante con la trilla.</p>
<p>Ya que, esta máquina era capaz por sí sola, de absorber en poco más de un mes, todas las labores de trilla de los labradores locales. Lo cual quería decir, que, no hacía falta tantas eras. Con una o dos, bastaba. Asimismo, precisaba, el crear un nuevo sistema de turno de trilla, en evitación de tiempos inactivos de funcionamiento de la máquina.</p>
<p>También había de asignarse personal competente para ejercer de responsable  de la maquinaria y manejo de la misma, así como, establecer un calendario rotatorio para realizar los trabajos de acondicionamiento de la era.</p>
<p>Y por supuesto, se hizo necesario, asimismo, el establecimiento de una tarifa pecuniaria  por utilización de la máquina.</p>
<p>El lugar para  realizar la trilla, continuó siendo la era de Perín (hoy plaza de Juan de Garay) y la era del campo de San Juan  (tras el Frontón Jai Alai) lugar en donde hasta entonces se realizaba la trilla con trillo. Para la confección de turnos de la trilla, se acordó realizarla anualmente por sorteo entre los socios del Sindicato, cuyo resultado, había de ser escrupulosamente respetado.</p>
<p>Se hace constar, que los trabajos de la trilla habían de realizarse sin interrupción alguna durante el día y la noche. De ahí la necesidad de tener que saber de antemano el turno que correspondía a cada cual, a fin de poder efectuar el acarreo de las mieses desde las fincas a la era, para dejarla hacinada próxima a la máquina y dispuesta para iniciar su turno, tan pronto como terminase el anterior usuario.</p>
<p>En cuanto a la tarifa por utilización de la máquina se establecieron dos tipos:</p>
<p>12cm. de peseta por kg recogido. Si se trillaba en la era sin mover la máquina.</p>
<p>17cm. de peseta por kg recogido. Si la máquina había sido desplazada a una era particular, caso de las aldeas y barrios.</p>
<p>Asimismo, hubieron de ser responsabilizados diferentes socios para la atención y mantenimientos de la maquinaria, así como para realizar los trabajos propios para el acondicionamiento de las eras, a los que se les gratificaba con 4 litros de vino por era.</p>
<p>Algunos años después, el Sindicato Agrícola adquiere otra trilladora de mayor tamaño, que fue denominada “trilladora 1”</p>
<p>Para la ubicación de esta máquina, se decidió fuesen las eras de Polanco (espacio hoy ocupado por el edificio del Sindicato Agrícola), al tiempo que la “trilladora 0” continuaría ubicándose en la era del campo de San Juan.</p>
<p>Cuando estas dos máquinas habían acabado con la trilla de Orduña, estas eran desplazadas a las aldeas del entorno, respetando el orden asignado en el sorteo y comenzando por el barrio de la Antigua, Cedelica, Arbieto, etc.</p>
<p>El desplazamiento de estas máquinas se hacía por medio de una o dos parejas de bueyes de acuerdo a la dificultad del camino y al volumen de las máquinas.</p>
<p>Cabe reseñar, la importancia que se le daba oficialmente a estos trabajos de recolección de la cosecha del cereal. Pues estando aún vigente en aquellas fechas la prohibición de realizar trabajos en día festivo. Para estos trabajos de recolección, se concedía dispensa para trabajar en domingos y festivos, excepto en las festividades de Santiago (25 de Julio) San Ignacio (31 de julio) y La Asunción  (15 de agosto).  Dichos días, habían de ser respetados.</p>
<p>Nota.- Las maquinas aquí descritas, pese a lo completas que se consideraban, fueron evolucionando con el tiempo y ofreciendo nuevas prestaciones, tales como el disponer de una gruesa tubería para el traslado de la paja directamente de la maquina al pajar.</p>
<p>Hoy en día, es tal el desarrollo conseguido en la maquinaria agrícola, que una sola máquina de última generación hace por sí sola y a la vez, todas las labores  descritas anteriormente: realiza la siega, la trilla, recoge el grano, y empaca la paja.</p>
<p>Xabier de Egiluz Isusi</p>
<p>ADRAtan Kultur Elkartea</p>
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		<title>BIBLIOGRAFíA sobre Orduña</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Aug 2026 06:52:41 +0000</pubDate>
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		<title>“La Aduana de Orduña tuvo una vida útil muy efímera”</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Aug 2026 06:16:47 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="195" src="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2021/04/aaaa-3.jpg?fit=300%2C195" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2021/04/aaaa-3.jpg?w=690 690w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2021/04/aaaa-3.jpg?resize=300%2C195 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="3819" data-permalink="http://www.ezagutuurduna.net/aaaa-12/" data-orig-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2021/04/aaaa-3.jpg?fit=690%2C448" data-orig-size="690,448" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="aaaa" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2021/04/aaaa-3.jpg?fit=690%2C448" /></div>“La Aduana de Orduña tuvo una vida útil muy efímera” Orduña &#8211; Gracias a su ubicación, Orduña fue punto estratégico de comunicación comercial entre la meseta y los puertos del Cantábrico. Está constatado que en el siglo XIII había ya un tránsito de lana de Castilla hacia Flandes para su conversión en paños. La ruta [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="195" src="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2021/04/aaaa-3.jpg?fit=300%2C195" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2021/04/aaaa-3.jpg?w=690 690w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2021/04/aaaa-3.jpg?resize=300%2C195 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="3819" data-permalink="http://www.ezagutuurduna.net/aaaa-12/" data-orig-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2021/04/aaaa-3.jpg?fit=690%2C448" data-orig-size="690,448" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="aaaa" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2021/04/aaaa-3.jpg?fit=690%2C448" /></div><p>“La Aduana de Orduña tuvo una vida útil muy efímera”</p>
<p>Orduña &#8211; Gracias a su ubicación, Orduña fue punto estratégico de comunicación comercial entre la meseta y los puertos del Cantábrico. Está constatado que en el siglo XIII había ya un tránsito de lana de Castilla hacia Flandes para su conversión en paños. La ruta más directa desde Burgos era por la peña vieja de San Bartolomé o a través de la peña de Txarlazo. Al pasar por Orduña, era obligatorio abonar diezmos y aranceles por el transporte de las mercancías. Es la razón que llevó a la construcción del edificio de la Aduana que se alza imponente en plena Foru Plaza. El investigador histórico local, Txetxu Lambarri, desgrana el origen y los diferentes usos que ha tenido el emblemático inmueble a lo largo de su historia.</p>
<p>¿La Aduana que hoy conocemos es el primer espacio físico donde se empezaron a cobrar esas tasas?</p>
<p>-No. Hay documentación donde se cita por primera vez que en 1289 la villa de Orduña ya tenía aduana o alfóndiga. Fue durante el reinado de Sancho IV y ese año se le dota también a Orduña de dos ferias francas: la de finales de mayo y la de San Miguel en septiembre. Tres siglos más tarde, en 1575, se construye la Alhóndiga que sigue hoy en pie. Funcionaba como depósito de mercancías y allí era dónde se pagaban las tasas y los aranceles de la época.</p>
<p>¿Y por qué se levantó después el gran edificio de la Foru Plaza?</p>
<p>-La causa fue la construcción del nuevo trazado del Camino Real. Hasta 1772 ese camino era para recuas de mulas cargados con grandes fardos de lana y materiales que subían por peñascos y sendas muy estrechas. Había que hacer la ruta accesible a carruajes. En ese momento, un oriundo de Orduña, Cayetano de Palacios y Salazar, que entonces era diputado en las Cortes de Madrid, impulsó la reforma del Camino Real y el rey Carlos III la construcción de la aduana en un lugar preferente de Orduña.</p>
<p>-Sí, sobre la antigua plaza de los Fueros, que era mucho más extensa de lo que es hoy, y se decide ubicar en la parte oeste. Su construcción comienza en 1782, estando Carlos III como Rey de España, y se termina en 1792 con Carlos IV en el trono. Fue un revulsivo para la ciudad ya que el tránsito de mercancías en los dos sentidos creció mucho y los arrieros pernoctaban en las fondas de Orduña.</p>
<p>Descríbame el edificio y su distribución en aquella época.</p>
<p>-Es de estilo neoclásico y destacan sus trece arcos de medio punto sobre pilastras. En el entresuelo estaban las caballerizas, en el primer piso las oficinas públicas de formularios y cobros y el segundo servía de almacén. Dentro tenía un patio para la entrada de luz y de ventilación.</p>
<p>Llama la atención que la Aduana apenas estuvo cuatro décadas en funcionamiento.</p>
<p>-En 1833, con la muerte de Fernando VII, quedan desestimadas las Aduanas de tierra adentro en favor de las de los puertos de mar como los de Bilbao, Lekeitio o Portugalete. Su vida útil fue muy efímera.</p>
<p>¿Qué otros usos se ha dado al edificio desde entonces?</p>
<p>-Cuando aún estaba abierta, entre 1808 y 1812, la Aduana orduñesa es utilizada como cuartel para las tropas napoleónicas y se sabe que llegan a estar acantonados del orden de 4.000 franceses por temporadas. En 1836, el general liberal Espartero toma la ciudad y sus tropas residen en el edificio durante meses. Y entre 1874 y 1876 las tropas del pretendiente Carlos VII se alojan allí y después lo harían las realistas de Alfonso XIII. Tras las pérdidas de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, el Batallón Garellano nº 45 ocupa la Aduana entre 1898 y 1916. Y cinco años después de finalizar la Guerra Civil, la Aduana empieza a ser utilizada para el acuartelamiento del Batallón Garellano nº 54. Hasta 1962 pasaron por aquí cerca de 1.000 soldados.</p>
<p>¿Cuándo pasó el edificio a manos de la ciudad?</p>
<p>-En la década de los 70 hubo un incendio y después se cedió al Ayuntamiento. Lo reconstruye en 1987 a través de una Escuela Taller, con subvención del Fondo Social Europeo.</p>
<p>Y después llegó el Hotel-Balneario.</p>
<p>-Tras cuatro años de obras se abrió en 2006 pero solo duró hasta 2014. Ahora se va a volver a relanzar. Hay buenas expectativas. Se van a crear casi 30 puestos de trabajo. Ojalá sea un revulsivo para Orduña.</p>
<p>Tomado de www.deia.eus</p>
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		<title>CAMPOS DE FÚTBOL</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Aug 2026 06:14:02 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2016/12/La-Rondina.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2016/12/La-Rondina.jpg?w=500 500w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2016/12/La-Rondina.jpg?resize=300%2C225 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="2505" data-permalink="http://www.ezagutuurduna.net/campos-de-futbol/la-rondina/" data-orig-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2016/12/La-Rondina.jpg?fit=500%2C375" data-orig-size="500,375" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="la-rondina" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2016/12/La-Rondina.jpg?fit=500%2C375" /></div>En 1922 un grupo de vecinos solicita la construcción de un campo de futbol, que se ubicó en el término del Buen Suceso. Estaba situado, más o menos, en el lugar que ocupan las llamadas  «casas de Peteiro «. Fue el primer campo público,  el cual lo debí­a tener alquilado el ayuntamiento  a su propietario[1]. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2016/12/La-Rondina.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2016/12/La-Rondina.jpg?w=500 500w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2016/12/La-Rondina.jpg?resize=300%2C225 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="2505" data-permalink="http://www.ezagutuurduna.net/campos-de-futbol/la-rondina/" data-orig-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2016/12/La-Rondina.jpg?fit=500%2C375" data-orig-size="500,375" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="la-rondina" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2016/12/La-Rondina.jpg?fit=500%2C375" /></div><p><a href="https://www.ezagutuurduna.net/?attachment_id=2505" rel="attachment wp-att-2505"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="2505" data-permalink="http://www.ezagutuurduna.net/campos-de-futbol/la-rondina/" data-orig-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2016/12/La-Rondina.jpg?fit=500%2C375" data-orig-size="500,375" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="la-rondina" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2016/12/La-Rondina.jpg?fit=500%2C375" class="alignleft wp-image-2505" src="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/es/wp-content/uploads/2016/12/La-Rondina.jpg?resize=295%2C221" alt="la-rondina" width="295" height="221" srcset="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2016/12/La-Rondina.jpg?w=500 500w, https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2016/12/La-Rondina.jpg?resize=300%2C225 300w" sizes="(max-width: 295px) 100vw, 295px" /></a>En 1922 un grupo de vecinos solicita la construcción de un campo de futbol, que se ubicó en el término <u>del Buen Suceso</u>. Estaba situado, más o menos, en el lugar que ocupan las llamadas  «casas de Peteiro «. Fue el primer campo público,  el cual lo debí­a tener alquilado el ayuntamiento  a su propietario<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. <u>De los Jesuitas</u>: estuvo situado en la zona existente entre el rio Nervión, en la zona del puente de Santa Clara,  y el cementerio actual,  lindando por el lado sur con la actual carretera de Vitoria. Es el más antiguo conocido; en el solí­an jugar los alumnos de los jesuitas y «a escondidas» los chavales de la ciudad. <u>Ukerria</u>: este campo estaba situado en la zona de la carretera de Vitoria, pegando a esta, que hace unos años ocupo la empresa de muebles «LAO- S. A.»  en el termino de Ukerria–Santa Clara; lo usaban los milicianos del ejercito cuando estaba estacionado en Orduña, después del año 1940,  tanto  para hacer instrucción como,  de vez en cuando,  para jugar al futbol. También  lo solí­a usar la juventud orduñesa, En dicho tiempo estaba sin vallar. Después una vez caí­do en desuso por los militares es cuando se fundó el CLUB DEPORTIVO ORDUÑA,  que lo usaba como campo oficial; entonces se valló y se instalaron los vestuarios correspondientes. En este campo jugo dicho club desde su inauguración hasta que desapareció y vino a sustituirle el club Txarlazo que estuvo jugando en el mismo hasta la década de los años cincuenta. <u>Colegio de los Jesuitas</u>: en el interior de este colegio en lo que antiguamente era un patio, se erigió un campo de futbol, de medidas y forma un tanto extrañas, pero que a la juventud orduñesa le vino de perlas para practicar dicho deporte; en este campo no jugaba ningún club registrado oficialmente, ya que los que solí­an jugar eran aficionados de la ciudad, vestidos, la mayorí­a de las ocasiones,  informalmente; se solí­a jugar sobre todo las tardes de los sábados y los domingos por las mañanas. Antes de estrenarse este «campo» solí­a jugarse al futbol en el patio «cubierto» del mismo,  que estaba pegando al salón de actos, cuyo suelo era enlosado. <u>Frontón Jai Alai</u>: aquí­ solí­an  jugar al futbol los mozos de Orduña cuando no habí­a un campo de juego adecuado (años 1957-1963). <u>Rondina</u>:  situado en el término de su nombre, pegando a la antigua carretera que se dirigí­a a  la empresa Gama –s. a, Este campo se inauguró a comienzos de los sesenta y estuvo en uso hasta los inicios del siglo XXI. En la década de los ochenta se construyó, adherido al mismo otro campo, algo más pequeño que se solí­a usar para entrenar y luego también para jugar encuentros oficiales. A lo largo de su existencia en este campo jugo el CLUB DEPORTIVO ORDUÑA,  y algunos años una rama de este, el Orduña Athletic,  en cuyo tiempo compartieron el mismo. Actualmente (2014) siguen existiendo los dos campos, pero ya no se usan para lo que se crearon, sino para otras actividades, aunque la mayor parte del tiempo están en desuso. <u>Arbieto</u>: campo de futbol situado en el término de Arbieto, en terrenos que antiguamente formaron parte del balneario de La Muera. Fue inaugurado el 8 de septiembre de 2004 en un partido amistoso entre el C.D. Orduña y el Amurrio Club con victoria de los locales por dos goles a uno. Tiene unas instalaciones modernas  y su césped es artificial. En sus inicios jugaban en el sus partidos oficiales todos los equipos del C.D. Orduña y el equipo que militaba en la regional alavesa Tertangako Lagunak hasta el año de su desaparición.  Actualmente juegan en el los 10 equipos de las distintas categorí­as que forman el C.D. Orduña.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> «Urbanismo e Historia . La ciudad de Orduña «, por José Ignacio Salazar Arechalde, año 1995.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>CONVENTO DE SAN FRANCISCO</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Aug 2026 06:17:43 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="256" height="171" src="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2017/07/Convento-de-San-Francisco.jpg?fit=256%2C171" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" data-attachment-id="2705" data-permalink="http://www.ezagutuurduna.net/convento-de-san-francisco/convento-de-san-francisco/" data-orig-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2017/07/Convento-de-San-Francisco.jpg?fit=256%2C171" data-orig-size="256,171" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="Convento de San Francisco" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2017/07/Convento-de-San-Francisco.jpg?fit=256%2C171" /></div>CONVENTO DE SAN FRANCISCO: la presencia en Orduña de los PP. Franciscanos data de 1469 fecha en la que se asentaron en la ermita de Santa Marina, donde construyeron su convento. Esta ermita se ubicó no muy lejos de la ciudad, en la salida este, camino de Vitoria. En 1522 era el superior (guardián) Rodrigo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="256" height="171" src="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2017/07/Convento-de-San-Francisco.jpg?fit=256%2C171" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" data-attachment-id="2705" data-permalink="http://www.ezagutuurduna.net/convento-de-san-francisco/convento-de-san-francisco/" data-orig-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2017/07/Convento-de-San-Francisco.jpg?fit=256%2C171" data-orig-size="256,171" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="Convento de San Francisco" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2017/07/Convento-de-San-Francisco.jpg?fit=256%2C171" /></div><p><strong><a href="https://www.ezagutuurduna.net/?attachment_id=2705" rel="attachment wp-att-2705"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="2705" data-permalink="http://www.ezagutuurduna.net/convento-de-san-francisco/convento-de-san-francisco/" data-orig-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2017/07/Convento-de-San-Francisco.jpg?fit=256%2C171" data-orig-size="256,171" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="Convento de San Francisco" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/wp-content/uploads/2017/07/Convento-de-San-Francisco.jpg?fit=256%2C171" class="alignleft size-full wp-image-2705" src="https://i0.wp.com/www.ezagutuurduna.net/es/wp-content/uploads/2017/07/Convento-de-San-Francisco.jpg?resize=256%2C171" alt="" width="256" height="171" /></a>CONVENTO DE SAN FRANCISCO</strong>: la presencia en Orduña de los PP. Franciscanos data de 1469 fecha en la que se asentaron en la ermita de Santa Marina, donde construyeron su convento. Esta ermita se ubicó no muy lejos de la ciudad, en la salida este, camino de Vitoria. En 1522 era el superior (guardián) Rodrigo de la Quintana. En 1587 (disposición de Sixto V por Bula de 2-3-1686) se trasladaron los PP. Franciscanos a un nuevo emplazamiento (salida sur de la ciudad, camino de Burgos y junto a una de las puertas). Su antiguo convento fue ocupado por las Clarisas llegadas en su mayor parte del beaterio de San Julián, situado en calle Burgos (en la zona donde está situado actualmente el «Batzoki»), y otras llegadas desde  Vitoria. Establecida la comunidad femenina en el nuevo lugar, en 1601, tomando la orden de Santa Clara, vendí­an las casas de la c/Burgos donde habí­an vivido. Lo ocuparon hasta los inicios del siglo XXI. En recuerdo del antiguo, a este nuevo se llamó de «Santa Marina». El 24-11-1588 el alcalde de Orduña, Baltasar de Gaona y el ministro general de la orden Seráfica, fray Tomás de Iturmendi, otorgaron en Vitoria las capitulaciones para la fundación del Convento de San Francisco de Orduña en cumplimiento de la concesión del papa Sixto V.  El ayuntamiento se convertí­a en patrono del convento, pudiendo colocar en él las armas de Orduña. En 1586 testaba doña Mencí­a Ortiz de Urbina legando 2.000 ducados al convento.  En 1641 Francisco de Llano Velasco donó 2.000 ducados y años después, en 1654,  su mujer Marí­a del Barrio y Angulo traspasaba al convento 825.503 mrvs. de un juro que ella habí­a heredado.  Todas estas donaciones no eran a cambio de nada, sino para erigir capillas a nombre de los donantes o sus herederos<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>.</p>
<p>El cambio de ubicación responde a la petición de los propios frailes que argumentan que el convento se encontraba distante de la misma con dificultad para los frailes en cuanto al ejercicio de su ministerio y para pedir limosnas a los vecinos. Así­ podrí­an sustentarse mejor. La ciudad aprobó la propuesta no sin una dura oposición inicial del Cabildo de las parroquias de Orduña, quienes veí­an en él una amenaza a sus funciones y, por tanto, a sus ingresos. Al mismo tiempo se obligó a dar el suelo para edificar la iglesia del convento. Entonces era alcalde de Orduña don Baltasar de Gauna y Juan de Urigoitia procurador general de la misma. La ciudad compró para ello tres fraguas y algunas casas en el arrabal de la c/Burgos, junto a los muros, en el lugar llamado Herrerí­as. En las obras (1591) se empleó cal de Tertanga<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>. El convento tení­a a su lado una hermosa huerta, de una superficie de 12.500 m. cuadrados, estando tapiada en todo su perí­metro por una alta pared. Lindaba con el camino real al oeste, al sur-este con el rio Quintana y al norte con la ronda hacia Urkabustaiz. Esta huerta estaba regada por el arroyo que nace en la curva del camino de la Paul (22). El convento tuvo en sus inicios 14 beneficiados (ocho enteros y seis medios).</p>
<p>En el convento de San Francisco vivieron los franciscanos de Orduña hasta 1834. Fue enajenado a los frailes y sus edificaciones y terrenos, así­ como sus propiedades, aparecieron en el Boletí­n de Ventas de Bienes Nacionales de fecha 30-11-1844. El 3 de junio de 1846 por real decreto se entregó el edificio al ayuntamiento para destinarlo a hospital<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>. Las operaciones del edificio de San Francisco para futuro Hospital se acordaron en el Ayuntamiento, el 16 de enero de 1870; se nombró una comisión para que se efectuase con la máxima rapidez y para desocupar los graneros del Arca de Misericordia, situada en el antiguo Colegio de los jesuitas. Una vez acomodado, la comisión trasladarí­a los enfermos y objetos del hospital y Casa de Misericordia de San Juan, situados en el Colegio, al edificio de San Francisco, preparando a su vez unas habitaciones para el personal que en breve comenzarán las obras del Colegio municipal en el antiguo edificio de los jesuitas. Entre agosto de 1937 y septiembre de 1938 se usó como «hospital de prisioneros» en la guerra civil española<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>. Lo poco que queda de este convento se conserva dentro de la actual residencia geriátrica de la ciudad de Orduña.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> «Monografí­as de pueblos de Bizkaia, Orduña», Ana Mª Canales</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> «Personajes orduñeses», Micaela Portilla</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Id</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> «Prisioneros en el campo de concentración de Orduña», Joseba Eguiguren</p>
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